Por Redacción Argenports.com
El transporte marítimo global atraviesa una de sus crisis humanas más profundas. Durante 2025, miles de marinos quedaron atrapados a bordo de buques sin cobrar salarios, sin asistencia básica y sin posibilidad de repatriación, en un fenómeno que volvió a encender las alarmas sobre las condiciones laborales en la industria naval.
Lejos de tratarse de hechos aislados, el abandono de tripulaciones se transformó en un problema estructural.
En numerosos casos, los armadores interrumpen pagos, desaparecen o dejan de hacerse cargo de sus responsabilidades contractuales, mientras los buques quedan inmovilizados en puertos extranjeros.
Un problema que se repite año tras año
El impacto no es solo laboral. Para muchos tripulantes, la situación implica meses sin ingresos, escasez de alimentos.
También involucra falta de atención médica y una incertidumbre total sobre cuándo podrán volver a sus hogares.
Durante el último año, la magnitud del problema alcanzó niveles sin precedentes.
Se registraron más de 400 buques con tripulaciones abandonadas y más de 6.000 marinos afectados.
Esto convirtió a 2025 en el peor año desde que existen registros sistemáticos sobre este tipo de situaciones.
Los datos que confirman el récord
Según datos difundidos por la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF), el número de abandonos creció más de un 30% interanual.

A esto se suma un fuerte incremento tanto en la cantidad de buques involucrados como en el total de tripulantes perjudicados.
Los marinos provenientes de India encabezaron nuevamente la lista de afectados, seguidos por trabajadores de Filipinas y Siria, tres de los principales países que concentran la mano de obra marítima a nivel mundial.
El salto registrado en 2025 marca un deterioro sostenido frente a años anteriores.
En 2023 se habían contabilizado alrededor de 300 buques con tripulaciones abandonadas y poco más de 4.000 marinos afectados, mientras que en 2024 la cifra ya había escalado a casi 320 buques y más de 4.600 tripulantes.
El salto a más de 410 buques y unos 6.200 marinos en 2025 consolidó el peor registro histórico, con un crecimiento interanual superior al 30%, confirmando que el fenómeno no solo persiste sino que se acelera año tras año.
Dónde ocurre el abandono
La geografía del problema también presenta patrones definidos. La mayor parte de los casos se concentró en puertos de Medio Oriente y Europa, regiones donde confluyen flotas de distintos orígenes y regímenes regulatorios dispares.

Un elemento común en la mayoría de los episodios es el uso de banderas de conveniencia, un sistema que permite registrar buques en países con controles laborales y fiscales más laxos, dificultando la identificación de los verdaderos responsables.
Salarios impagos y crisis humanitaria
Además del impacto operativo, el abandono tiene una fuerte dimensión económica y social.
Durante 2025 se acumularon decenas de millones de dólares en salarios impagos, muchos de los cuales solo pudieron recuperarse mediante la intervención de sindicatos marítimos y organismos internacionales.
En numerosos casos, las tripulaciones permanecen a bordo sin combustible, con provisiones limitadas y sin acceso regular a atención médica, lo que convierte a cada abandono en una situación de riesgo humano.
Un sistema bajo revisión
El récord alcanzado vuelve a poner en discusión el funcionamiento del sistema marítimo internacional.
La reiteración de estos episodios expone fallas en los mecanismos de control, en la transparencia de la propiedad de los buques y en la capacidad de sanción frente a armadores incumplidores.
Mientras el comercio global depende en más del 80% del transporte marítimo, miles de marinos continúan quedando atrapados entre contratos incumplidos y estructuras empresariales que muchas veces eluden responsabilidades.










