Por Redacción Argenports.com
La dinámica de la hidrovía Paraná-Paraguay vuelve a poner en evidencia una lógica que atraviesa todo el sistema logístico regional: la carga no se define en el tramo fluvial sino en el negocio marítimo, donde las navieras priorizan costos y terminan determinando las escalas en el Río de la Plata.
En ese esquema, las terminales del área metropolitana de Buenos Aires y Dock Sud se consolidan como el principal nodo de salida del comercio paraguayo, apoyadas en una estructura de costos más competitiva y en una mayor integración con los servicios oceánicos.
Los números que marcan la diferencia
Los datos de 2025 permiten dimensionar con claridad el mapa actual de la carga paraguaya en el sistema.
Sobre un volumen cercano a los 250.000 TEUs, alrededor de 200.000 TEUs se canalizaron a través de Buenos Aires y Dock Sud, mientras que Montevideo captó aproximadamente 50.000 TEUs.
Esto implica que cerca del 80% de la carga paraguaya se concentró en el sistema portuario metropolitano argentino.
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La brecha no solo es significativa en términos absolutos, sino que confirma una tendencia que se viene consolidando en los últimos años: el corrimiento de los flujos hacia Buenos Aires como principal nodo de transbordo en el Río de la Plata.
El costo define el destino
La lógica detrás de ese comportamiento fue explicitada por referentes del sector naviero paraguayo citados por el diario uruguayo El Observador, donde se puso el foco en el rol de las navieras en la toma de decisiones.
“Las navieras son las que deciden”, señalaron desde ese ámbito, al explicar que la elección de los puertos responde a la estructura de costos del transporte marítimo y no a la operatoria del tramo fluvial.
En ese contexto, operar en Montevideo puede resultar entre un 25% y un 30% más caro que hacerlo en Buenos Aires, una diferencia que termina siendo determinante al momento de definir las escalas.
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Un patrón que se consolida en la región
Lejos de tratarse de un fenómeno puntual, la concentración de carga en Buenos Aires y Dock Sud responde a un proceso más amplio de reorganización del sistema.
En los últimos años, distintas navieras fueron ajustando sus rotaciones y servicios, priorizando el nodo metropolitano argentino como punto de escala. La decisión de concentrar operaciones en Buenos Aires por parte de grandes líneas, entre ellas MSC, reforzó esa tendencia y redujo el peso relativo de otros puertos del sistema.
A esto se suma una mayor frecuencia de servicios y la posibilidad de acceder a conexiones más directas, factores que consolidan la centralidad de Buenos Aires dentro de la red logística regional.
El retroceso de Montevideo y el debate sobre su competitividad
En paralelo, el puerto de Montevideo enfrenta un escenario más desafiante. Durante 2025, el movimiento de contenedores registró una caída cercana al 30%, en un contexto marcado por la pérdida de servicios, mayores costos relativos y demoras en definiciones estratégicas como el dragado a 14 metros.
Estos factores alimentan en Uruguay un debate creciente sobre la competitividad del puerto y su capacidad para sostener el rol de hub regional en el Río de la Plata.
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Quién controla la salida al comercio internacional
El eje del sistema no está en el origen de la carga, sino en quién controla su salida.
Las navieras oceánicas no solo transportan, sino que estructuran la red logística global. Definen escalas, consolidan volúmenes y determinan los puntos de transbordo. En ese esquema, gran parte de estos flujos se canaliza mediante servicios feeder que conectan la hidrovía con los buques oceánicos en el Río de la Plata.
Esto explica por qué la carga paraguaya termina mayoritariamente en Buenos Aires, incluso cuando existen otras alternativas dentro del sistema regional.
Una hidrovía con lógicas cruzadas
El funcionamiento del sistema expone una superposición de criterios. Mientras el transporte fluvial busca eficiencia en la circulación de la carga desde el interior de la región, el transporte marítimo prioriza la optimización económica de sus servicios.
Ese desalineamiento genera una tensión estructural que condiciona la competitividad del sistema en su conjunto y explica por qué los flujos no siempre siguen el recorrido más directo.
Más que una disputa entre puertos
La relación entre Buenos Aires y Montevideo no puede leerse únicamente como una competencia entre terminales. Ambos forman parte de un mismo sistema logístico regional, donde las decisiones se toman en función de estrategias globales.
Sin embargo, los datos de 2025 muestran con claridad hacia dónde se inclina hoy la balanza. Buenos Aires y Dock Sud concentran la mayor parte de la carga paraguaya, apoyados en costos más competitivos y en su integración con el sistema marítimo internacional.
En ese escenario, el mapa de la hidrovía empieza a definirse menos por la infraestructura disponible y más por quién controla las decisiones comerciales del sistema.