Por Redacción Argenports.com
La medida de fuerza impulsada por gremios del sector marítimo y portuario se dio por finalizada tras dos jornadas consecutivas de cese de actividades.
A partir de la madrugada de este viernes, distintas terminales comenzaron a retomar tareas, aunque con ritmos desparejos según el puerto y el tipo de operación.
En la práctica, la vuelta a la normalidad no es automática. El freno total de maniobras generó una acumulación de cargas pendientes, buques a la espera de turno y una congestión logística que obliga a reordenar cronogramas de atraque, estiba y despacho.
Puertos con reactivación gradual
En el Gran Rosario, nodo clave para las exportaciones agroindustriales, el movimiento empezó a recomponerse de forma progresiva, con reingreso de camiones y reprogramación de embarques.
También en el puerto de Buenos Aires, la reanudación de maniobras comerciales se da de manera escalonada, con prioridad para los servicios más demorados.
Algo similar sucede en las terminales cerealeras de Bahía Blanca y Quequén, así como también en la actividad petrolera de Puerto Rosales.
En los puertos patagónicos y del litoral marítimo, la actividad vinculada a la pesca comenzó a normalizarse en forma paulatina, con descargas y zarpadas que habían quedado suspendidas durante el paro.
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Buques cerealeros esperando carga con las bodegas vacías en el río Paraná.
Qué gremios adhirieron a la medida
El paro contó con la adhesión de organizaciones sindicales del ámbito marítimo, fluvial y portuario.
Entre las entidades que impulsaron o acompañaron la medida se encuentran la Federación Sindical Marítima y Fluvial (FESIMAF), la Federación de Estibadores Portuarios Argentinos (FEPA) y otros gremios vinculados a remolcadores, prácticos y personal embarcado, lo que impactó de lleno en la operatoria básica de los puertos.
Impacto logístico y comercial
Durante las 48 horas de paro se suspendieron maniobras de carga y descarga, se frenaron zarpadas y se limitaron servicios esenciales como remolque y practicaje.
Esto provocó demoras en exportaciones e importaciones, en un momento sensible para el comercio exterior argentino.
Operadores del sector advierten que el efecto del paro no se mide solo en los días sin actividad, sino también en el tiempo que lleva reordenar la cadena logística.
En algunos casos, la normalización total podría demandar varios días, según el volumen de operaciones acumuladas.
Un conflicto con trasfondo político y regulatorio
La medida de fuerza se inscribió en un contexto de tensión entre los gremios y el Gobierno nacional por los cambios impulsados en el marco de la reforma laboral y los intentos de desregulación de servicios clave de la actividad marítima.
Ese trasfondo explica la amplitud del paro y su impacto transversal en el sistema portuario.
Lo que viene
Para las próximas horas se espera una recuperación progresiva del ritmo operativo en los principales puertos del país. Sin embargo, el sector logístico anticipa jornadas de trabajo intensas para normalizar flujos, reacomodar turnos y reducir el atraso acumulado en buques y cargas.










