Por Redacción Argenports
El crecimiento de Vaca Muerta abre una nueva oportunidad para la industria argentina. Esta vez, el potencial está vinculado con la producción de fertilizantes y el abastecimiento del agro regional.
El Cono Sur depende hoy en gran medida de las compras externas. En 2025, los países del MERCOSUR y Chile consumieron 21,4 millones de toneladas de fertilizantes nitrogenados. Sin embargo, produjeron apenas 1,8 millones.
Así, las importaciones cubrieron el 92% de la demanda regional. Esas compras representaron US$ 6.513 millones durante el último año. La dependencia resulta especialmente alta en el caso de la urea. La región importa cerca de 10 millones de toneladas por año, por un valor aproximado de US$ 4.000 millones.
Sin embargo, ese escenario podría cambiar. La mayor disponibilidad de gas natural de Vaca Muerta y del presal brasileño permitiría desarrollar nuevas plantas. De esa manera, la región podría sustituir el 100% de las importaciones de urea.
El gas es clave para este proceso porque constituye el principal insumo para fabricar ese fertilizante. Por eso, su disponibilidad y precio tienen un impacto directo sobre la competitividad de las plantas.
Según informó el diario Río Negro, las proyecciones forman parte de la Fase VI del Proyecto Regional de Integración Gasífera del MERCOSUR y Chile. Los resultados fueron presentados durante un encuentro realizado en Montevideo.
El estudio fue elaborado en el marco de una iniciativa de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) y CAF. También participaron la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
Se necesitarían inversiones por US$ 15.000 millones
Sustituir todas las importaciones regionales de urea requeriría una inversión considerable. Las estimaciones indican que serían necesarios alrededor de US$ 15.000 millones para desarrollar la capacidad productiva necesaria.
A su vez, las nuevas plantas sumarían demanda de gas. El requerimiento adicional llegaría a unos 12 millones de metros cúbicos diarios.

En ese escenario, Vaca Muerta tendría un papel central. El crecimiento de su producción permitiría abastecer parte de esa nueva demanda industrial. El presal brasileño constituye el otro gran recurso disponible. Por lo tanto, ambas cuencas podrían convertirse en la base energética de una nueva industria regional de fertilizantes.
El estudio también analizó los costos. Una planta capaz de producir un millón de toneladas de urea por año necesita cerca de 1,7 millones de metros cúbicos diarios de gas.
Además, la producción regional podría competir con la urea importada. Según los cálculos, los costos seguirían por debajo de los valores de importación registrados durante los últimos cinco años. Esto ocurriría incluso con un precio del gas en planta de hasta US$ 14 por MMBTU.
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Argentina podría sumar 3,5 millones de toneladas de capacidad
Argentina aparece entre los países con mayor potencial para aprovechar este escenario. Actualmente existen dos proyectos en Bahía Blanca vinculados con Vaca Muerta (Pampa Energía y Profertil) que podrían sumar 3,5 millones de toneladas anuales de capacidad para producir urea.
Ese volumen permitiría reemplazar las importaciones argentinas. Además, podría generar excedentes para abastecer otros mercados de la región.
Brasil también tendrá un papel decisivo. El país concentra cerca del 80% del consumo regional y representa el principal mercado potencial para la nueva producción.
Al mismo tiempo, el crecimiento del presal mejora la disponibilidad de gas. A eso se suma la reactivación de plantas de Petrobras.
Una industria regional con capacidad para crecer
El Cono Sur ya dispone de infraestructura para producir fertilizantes. Actualmente cuenta con una capacidad instalada cercana a 4,5 millones de toneladas anuales. Sin embargo, durante 2025 solo utilizó el 39% de esa capacidad.
Además, existen cuatro proyectos en ejecución o bajo estudio. En conjunto, podrían incorporar unos 5 millones de toneladas anuales. Aun así, habría espacio para nuevas inversiones. La demanda regional permitiría incluso duplicar esa capacidad adicional.
La producción local también tendría un mercado agrícola de enorme escala. Los países de la región exportan más de US$ 250.000 millones anuales en productos de base agraria.
Por eso, una mayor oferta regional de fertilizantes podría reducir la exposición a los mercados internacionales. También ayudaría a mejorar la seguridad de abastecimiento del sector agropecuario.

El desafío de transportar millones de toneladas de urea
La expansión también plantea un desafío logístico. Una posibilidad es transportar el gas hasta plantas ubicadas cerca de las principales zonas agrícolas. Otra opción consiste en producir urea cerca de las cuencas y trasladar luego el fertilizante.
Esta última alternativa podría generar nuevos movimientos de carga hacia los grandes centros agrícolas. También tendría impacto sobre ferrocarriles, rutas, hidrovías y terminales portuarias.
Por ese motivo, el estudio plantea la necesidad de diversificar la ubicación de las futuras plantas. El objetivo es evitar la saturación de los corredores logísticos. Además, será necesario encontrar un equilibrio. Las plantas deberán considerar tanto la cercanía con las fuentes de gas como la distancia hasta los principales mercados.
Más valor agregado para el gas de Vaca Muerta
El desarrollo de esta industria permitiría darle otro destino al crecimiento de la producción gasífera. En lugar de exportar únicamente el recurso energético, parte del gas podría transformarse en productos industriales de mayor valor agregado.
Para Argentina, Vaca Muerta aparece nuevamente en el centro de esa posibilidad. Su producción no solo puede abastecer hogares, industrias y centrales eléctricas. También puede convertirse en materia prima para nuevos complejos industriales.
La producción de urea podría, además, sustituir importaciones y generar exportaciones. Al mismo tiempo, impulsaría inversiones y nuevos movimientos logísticos. Por eso, el potencial excede al sector energético. Una expansión de esta magnitud también tendría impacto sobre la infraestructura de transporte y los puertos.
Durante la presentación realizada en Montevideo, representantes de Petrobras Fertilizantes, Pampa Energía y APLA analizaron estas posibilidades. El debate incluyó la disponibilidad de gas, los proyectos industriales, la infraestructura y las condiciones necesarias para atraer inversiones.
El desafío ahora será transformar la abundancia de recursos en capacidad industrial. Vaca Muerta puede ser una de las claves para reducir la dependencia externa de fertilizantes y, al mismo tiempo, agregar valor al gas argentino.