Por Adrián Luciani / info@argenports.com
Contrariamente a lo que muchos suponían, las dos monoboyas del VMOS en Punta Colorada no cargarán petróleo en simultáneo. La terminal atenderá un buque por vez y mantendrá ambas estructuras instaladas en el mar para alternar su uso y dar continuidad a los embarques cuando alguna deba salir de servicio.
El primer petrolero tiene prevista su carga para fines de febrero o principios de marzo de 2027. El esquema elegido permitirá disponer de otro punto de embarque sin afrontar la espera que demandaría trasladar e instalar una monoboya de repuesto desde dique seco.
Así lo explicó Flavio Llamedo, líder de Operaciones Marítimas del Proyecto VMOS en la Terminal Punta Colorada, durante una charla sobre operación de terminales marítimas petroleras en el Salón Sábato del Rectorado de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), en la ciudad de Buenos Aires.
“Operamos en una boya o en la otra”, precisó el especialista, quien cuenta con más de 20 años de experiencia en terminales marítimas, monoboyas y operaciones offshore.

Flavio Llamedo, durante su exposición en la UTN Buenos Aires. Foto Argenports.com
Según detalló, la configuración operativa y los recursos náuticos previstos, incluidos los remolcadores, corresponden a la atención de un petrolero por vez. La disponibilidad de dos posiciones permitirá elegir el punto de carga, aunque no realizar dos transferencias al mismo tiempo.
Según fuentes consultadas por Argenports, existe además la posibilidad de sumar una tercera monoboya en el futuro, aunque se trata de una alternativa que todavía no constituye una incorporación confirmada.
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Por qué VMOS tendrá dos monoboyas en el agua
La decisión de mantener ambas estructuras instaladas busca reducir los tiempos de interrupción cuando sea necesario intervenir una de ellas.
Llamedo explicó que una configuración habitual en este tipo de terminales consiste en contar con una monoboya operativa y otra de repuesto, que permanece en dique seco.
Cuando la unidad en servicio necesita un reemplazo, hay que trasladar la estructura de reserva y completar su instalación. Esa secuencia demanda tiempo y condiciona la reanudación de los embarques.

Cada vez falta menos para el fondeo de las monoboyas. Foto Argenports.com
En Punta Colorada, el proyecto optó por disponer de las dos unidades en el mar para evitar ese procedimiento.
“Ese tiempo es el que en este proyecto dijimos: no lo queremos. Queremos tener la boya ya lista, preparada”, sostuvo Llamedo.
La terminal podrá recurrir así a una u otra posición según las necesidades del servicio y las tareas de mantenimiento. El objetivo es contar con una alternativa instalada para sostener la salida de petróleo de Vaca Muerta.

Las dos monoboyas en San Antonio Este. Foto Ever Luis Llorente.
Cómo llegará el crudo a los superpetroleros
Las monoboyas serán el punto de conexión entre la infraestructura submarina del Vaca Muerta Oil Sur y los buques que transportarán el crudo hacia los mercados internacionales.
Como informó Argenports, cada estructura pesa 272 toneladas y tiene 15,3 metros de diámetro. Las posiciones de carga estarán ubicadas aproximadamente a siete kilómetros de la costa de Punta Colorada.

PLEM (Pipeline End Manifold): el conjunto de tuberías y válvulas que se instala en el fondo del mar para conectar el ducto submarino con las mangueras que llevan el petróleo hacia la monoboya.
El petróleo llegará por el oleoducto a la terminal de almacenamiento. Desde allí continuará por los ductos submarinos hasta los equipos de conexión instalados en el lecho marino.
Uno de esos componentes será el PLEM —Pipeline End Manifold—, un múltiple equipado con válvulas para distribuir el flujo y aislar las tuberías cuando se requieran intervenciones operativas o de mantenimiento.
Desde ese punto, el crudo ascenderá hasta la monoboya. La transferencia al petrolero se completará mediante mangueras flotantes conectadas al buque.

Un sistema preparado para buques VLCC
Aunque permanecerán a flote, las monoboyas estarán sujetas al fondo mediante anclas y cadenas. El sistema de fondeo deberá soportar los esfuerzos del amarre y los movimientos del petrolero durante la carga.
La infraestructura estará preparada para atender buques VLCC —Very Large Crude Carrier—, una de las mayores categorías de petroleros del comercio internacional. Esto permitirá embarcar grandes volúmenes de crudo desde la costa rionegrina.

Las dos estructuras completarán la conexión entre las instalaciones terrestres y los barcos, en el último tramo del sistema de transporte y exportación del VMOS.
Mantenimiento y certificaciones para ambas estructuras
Mantener las dos monoboyas en el agua también exige sostener sus respectivos programas de inspección, mantenimiento y certificación.
Llamedo remarcó que esas obligaciones continúan para ambas unidades, independientemente de cuál se utilice para cargar un buque.
“Los certificados y el mantenimiento tienen que correr igual para las dos, la uses o no la uses, porque la boya está en el agua”, explicó.
La exposición al ambiente marino continúa durante los períodos sin transferencias. Por eso, ambas requieren tareas de conservación y consumen vida útil mientras permanecen instaladas.
La operación de Punta Colorada combinará, de esta manera, la carga de un petrolero por vez con dos puntos de embarque alternativos para dar continuidad a las exportaciones.