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Las plantas flotantes de GNL estarán fondeadas a 4,5 kilómetros de la costa rionegrina

La ubicación elegida, frente a Fuerte Argentino y a unos 35 kilómetros al sur de Las Grutas, ofrece profundidades de entre 43 y 46 metros y cercanía con el gasoducto General San Martín. Hoy se realiza la audiencia pública del Estudio de Impacto Ambiental, con 215 oradores y 33 expositores inscriptos.
El MK II estará fondeado a 3,5 kilómetros al norte de la primera unidad, la Hilli Episeyo, y ambas funcionarán en paralelo a 4,5 kilómetros de la costa.
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Por Adrián Luciani / info@argenports.com

El Golfo San Matías se prepara para albergar una segunda planta flotante de licuefacción de gas natural.

El MK II estará fondeado a 3,5 kilómetros al norte de la primera unidad, la Hilli Episeyo, y ambas funcionarán en paralelo a 4,5 kilómetros de la costa.

La ubicación elegida, frente a Fuerte Argentino y a unos 35 kilómetros al sur de Las Grutas, ofrece profundidades de entre 43 y 46 metros y cercanía con el gasoducto General San Martín, que transportará el gas mediante un tramo terrestre de 14 kilómetros y otro submarino de 5 kilómetros.

Ubicación que tendrán las dos plantas flotantes en el golfo.

Capacidad y operación

El MK II será una planta flotante (Floating Liquefied Natural Gas o FLNG) con una capacidad de 3,5 millones de toneladas de GNL por año, superando en rendimiento a la Hilli Episeyo, que alcanzará 2,4 MTPA.

Para su funcionamiento se instalarán sistemas de fondeo y abastecimiento diseñados para operar en aguas abiertas, junto con una planta compresora en tierra capaz de inyectar hasta 30 millones de metros cúbicos estándar por día, suficiente para alimentar a las dos unidades.

Una vez licuado, el gas será transferido a buques metaneros mediante maniobras ship-to-ship, es decir, trasvase directo entre embarcaciones en alta mar. Cada metanero podrá cargar entre 125.000 y 170.000 metros cúbicos de GNL, lo que convertirá al golfo en un nuevo nodo exportador de escala internacional.

El buque Fiji, rumbo a su reconversión en la FNLG MK II.

Audiencia pública y debate ambiental

La audiencia convocada para hoy en San Antonio Este permitirá que vecinos, organizaciones ambientales, especialistas y empresas presenten sus observaciones antes del dictamen provincial.

El Estudio de Impacto Ambiental señala que el ruido submarino estará presente ya que la operación simultánea de las dos FLNG y el tránsito de metaneros pueden interferir en la comunicación de ballenas francas y jorobadas, que utilizan el golfo como área de reproducción y alimentación.

El informe también señala posibles cambios en la salinidad, emisiones gaseosas y un impacto visual en el paisaje costero.

Foto montaje donde se aprecia cómo se verían los buques desde la costa en el Camino de los Pulperos. Imagen Serman y Asociados.

El proyecto promete divisas, empleo y mayor proyección internacional para la Argentina. Sin embargo, su futuro dependerá de que la operación industrial pueda desarrollarse bajo un manejo ambiental estricto que asegure la preservación de los ecosistemas patagónicos y de la fauna marina, en particular las ballenas, cuyo valor ecológico y turístico es irremplazable.

Efectos moderados o bajos

El Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de la segunda etapa del proyecto FLNG MK II en el Golfo San Matías concluye que los efectos previstos no son de magnitud elevada, sino en su mayoría moderados o bajos, siempre que se apliquen las medidas de mitigación y monitoreo propuestas.

En distintas secciones se señala que, tanto en la fase de construcción como en la de operación, los impactos negativos sobre la infraestructura portuaria y el tráfico marítimo se califican como moderados, mientras que las posibles contingencias (accidentes o fallas) se consideran de baja relevancia.

Sigue creciendo la población de ballenas en el golfo San Matías.

De manera similar, la evaluación de los impactos físicos —ruido, pluma térmica, salinidad, emisiones y paisaje— identifica efectos acumulativos por la presencia de las dos unidades flotantes, pero en todos los casos se proponen planes de gestión ambiental para prevenir, reducir o compensar las afectaciones.

El estudio aclara que la incorporación del MK II replica impactos ya evaluados en la primera etapa, sin introducir efectos novedosos de mayor riesgo. Se trata de impactos “acumulativos y sinérgicos” que serán controlados mediante monitoreo de ruido submarino, planes de contingencia, control de emisiones y medidas para proteger la fauna marina.

En síntesis, el EIA sostiene que, con una adecuada aplicación de las medidas de gestión y los planes de mitigación, el proyecto es ambientalmente viable y los impactos previstos pueden mantenerse en un rango moderado o morigerado.

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