Por Adrián Luciani / info@argenports.com
El secretario general del Sindicato de Petróleo, Gas y Biocombustibles de Bahía Blanca y tesorero de la Federación Sindical del sector, Gabriel Matarazzo, describió el fuerte cambio que atravesó la actividad en la región en los últimos años, con eje en la refinería local y el desarrollo de Vaca Muerta.
“Pasamos de una refinería al borde del cierre a un escenario muy promisorio”, afirmó, al sintetizar un proceso que, según explicó, modificó por completo la dinámica del sector.

Gabriel Matarazzo.
De una situación crítica al crecimiento
El contraste con 2018 es uno de los puntos que más enfatiza el dirigente. En aquel momento, la refinería de Bahía Blanca enfrentaba un escenario límite, con adelantamiento de jubilaciones, intentos de despidos y conflictos laborales.
Ese contexto, explicó, estuvo directamente vinculado a las condiciones económicas de la época.
“No nos olvidemos que el gobierno de Macri había liberado el precio del crudo, pero no el de los combustibles. Eso era como pisar la punta de la manguera”, señaló.
Esa distorsión generó un quiebre en la ecuación del negocio: refinar crudo resultaba más caro que el valor del combustible en el mercado, lo que empujaba a las refinerías a una situación inviable.
“Eso llevó directamente a un escenario de cierre, sobre todo en empresas que no están integradas”, agregó.
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El impacto de Vaca Muerta
El panorama cambió de manera radical con el crecimiento de la producción no convencional.
Según Matarazzo, el desarrollo de Vaca Muerta no solo impulsó la actividad, sino que generó un nuevo esquema de inversiones en toda la región.
“Hoy hay constantes inversiones que pasan por oleoductos, almacenamiento de crudo, ampliación de plantas y procesos”, explicó.

En ese marco, destacó la próxima puesta en marcha de la unidad de hidrotratamiento de gasoil, que permitirá producir combustibles de bajo azufre en la refinería local.
Esto, remarcó, no solo reduce importaciones, sino que también eleva el nivel de especialización y empleo en el sector.
Exportar o agregar valor
Más allá del boom exportador, el dirigente planteó una mirada crítica sobre el modelo centrado exclusivamente en la exportación de crudo.
“Exportar crudo es el caño, el tanque, prender una bomba de un lado y despacharlo por otro. No genera nada. Refinarlo es otra cosa”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que desde el sector sindical se impulsa una mayor capacidad de procesamiento, con foco en agregar valor y generar empleo local.
El rol de Puerto Rosales
El crecimiento de la producción también tuvo impacto directo en la logística, con Puerto Rosales como principal punto de salida del crudo.
“Entre el 70% y el 80% del petróleo de Vaca Muerta se está exportando desde Puerto Rosales”, afirmó.

Según explicó, esto se tradujo en más actividad, inversiones y profesionalización de los trabajadores, muchos de ellos capacitados incluso en el exterior.
Bahía Blanca y la dinámica exportadora
En paralelo, la operatoria desde Bahía Blanca muestra una dinámica diferente.
Matarazzo señaló que, si bien existen infraestructuras y expectativas de exportación, la escala es menor y no siempre se consolidaron los mercados previstos.
“Quizás hubo expectativas que no se dieron. No se ven hoy clientes importantes en crudo”, explicó.
En ese sentido, destacó que muchas de las inversiones realizadas están hoy orientadas a productos refinados, como el gasoil, más que al petróleo crudo.
El contexto internacional
El escenario global también condiciona la actividad.
El dirigente advirtió que los altos precios del barril, en torno o por encima de los 100 dólares, benefician a la producción de Vaca Muerta, pero al mismo tiempo impactan en los precios de los combustibles en el mercado interno.
“Es bueno para la producción, pero no para las refinerías, porque lo estamos pagando en las estaciones de servicio”, señaló.
Mirada a futuro
De cara a los próximos años, Matarazzo indicó que una de las inversiones más relevantes en análisis es la ampliación de la capacidad de refino.
“Lo que nosotros valoramos es mayor pasaje de crudo en la refinería, más producción”, afirmó.

Refinería Bahía Blanca.
El objetivo, sostuvo, es consolidar un modelo que combine exportación con industrialización, generando más empleo, mayor actividad y valor agregado en la región.
En ese contexto, Matarazzo también anticipó un avance relevante para la Refinería Bahía Blanca vinculado a la calidad de los combustibles.
Producción bahiense de gasoil bajo contenido de azufre
“Y ahora en breve también va a estar finalizado lo que es el hidrotratamiento de gasoil. Con lo cual la refinería va a estar sacando el famoso gasoil con bajo contenido de azufre. El Euro o Infinia de otras empresas también se va a fabricar, entre comillas, en la refinería Bahía Blanca”, señaló.
Según explicó, este desarrollo permitirá sustituir importaciones y fortalecer la producción local. “Eso también va a traer un beneficio para las empresas, porque deja de importarlo, obviamente, para producirlo localmente”, afirmó.
Además, destacó el impacto en el empleo y la calificación del personal: “Para nosotros también nos genera un alto grado de profesionalismo de los trabajadores y ampliar la dotación”.