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Captura de Maduro y giro petrolero de Estados Unidos en Venezuela: qué puede cambiar para Vaca Muerta

La detención de Nicolás Maduro tras una operación de Estados Unidos y el anuncio de Donald Trump sobre un paquete de inversiones petroleras en Venezuela reconfiguran el tablero energético regional. Para Vaca Muerta, el impacto potencial pasa por precios, competencia por capital y por la dinámica de la oferta global de crudo en los próximos años.
El regreso de Venezuela al centro de la agenda energética estadounidense introduce un nuevo factor de incertidumbre en un mercado que ya anticipaba un 2026 más desafiante. Vaca Muerta enfrenta este escenario con un plan exportador en marcha, pero atado a un contexto internacional cada vez más competitivo y geopolíticamente inestable.
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Por Redacción Argenports.com

La captura de Nicolás Maduro y su traslado a Estados Unidos marcaron un punto de inflexión político con derivaciones directas sobre el mercado energético.

En paralelo, Donald Trump aseguró que compañías petroleras estadounidenses invertirán miles de millones de dólares para recuperar la producción venezolana, hoy severamente limitada por el deterioro de su infraestructura, las sanciones y la falta de inversión sostenida.

Para Vaca Muerta, el impacto no es inmediato ni automático. La variable central sigue siendo el precio internacional del petróleo y la forma en que el mercado incorpore, o no, la expectativa de un aumento futuro de la oferta venezolana.

En un contexto donde la industria ya venía leyendo un escenario más ajustado hacia 2026, el “factor Venezuela” vuelve a introducir ruido y presión sobre las proyecciones.

Volatilidad primero y señal estructural después

En el corto plazo, el efecto principal es la volatilidad. Los mercados suelen reaccionar ante eventos geopolíticos de alto impacto con ajustes defensivos, mayor aversión al riesgo y relecturas rápidas de escenarios. Sin embargo, el mercado energético tiende a diferenciar el shock político del impacto estructural de largo plazo.

Esa señal estructural aparece solo si los anuncios se traducen en decisiones operativas concretas: levantamiento efectivo de sanciones, acuerdos contractuales estables y ejecución de obras que permitan recuperar producción y exportaciones.

Venezuela necesita años y decenas de miles de millones de dólares para volver a ser un actor relevante en términos de volumen, lo que relativiza cualquier impacto inmediato sobre la oferta global.

Capital más exigente y competencia regional

Un segundo canal de impacto, menos visible pero clave para Argentina, es la competencia por capital. El respaldo político explícito de Washington a una reactivación petrolera venezolana puede reordenar prioridades dentro de las grandes petroleras internacionales y del ecosistema de servicios petroleros.

En ese escenario, Vaca Muerta queda expuesta a una mayor selectividad del capital. No se trata necesariamente de una salida de inversiones, sino de mayores exigencias en términos de rentabilidad, previsibilidad regulatoria y capacidad logística. La infraestructura de evacuación, la estabilidad de reglas y la velocidad de ejecución pasan a ser factores aún más determinantes.

Crudos distintos, efectos compartidos

Existe además un matiz técnico relevante: el crudo venezolano es mayoritariamente pesado, con destino natural en refinerías complejas, especialmente en la costa del Golfo de Estados Unidos. Vaca Muerta, en cambio, produce crudos livianos y medianos con un perfil exportador diferente.

Esto reduce la competencia directa barril contra barril, pero no elimina el impacto sobre el precio de referencia. El mercado petrolero es global y cualquier expectativa de mayor oferta futura tiende a presionar la curva de precios, afectando decisiones de inversión en todos los desarrollos no convencionales.

La advertencia de los especialistas

En esa línea, el analista energético Juan José Carbajales advirtió que una eventual recuperación de la producción petrolera venezolana no tendría impacto en el cortísimo plazo, pero sí podría convertirse en un factor crítico hacia el mediano plazo.

En declaraciones recientes en el programa Yo no fui, que se emite en Radio con Vos, explicó que el estado actual del sector petrolero de Venezuela exige inversiones muy significativas en infraestructura y producción, lo que descarta un aumento rápido de la oferta.

Sin embargo, Carbajales remarcó que, una vez superada esa etapa inicial, el escenario más probable es el de una sobreoferta aún mayor de crudo a nivel global, con impacto directo sobre los precios internacionales.

Ese contexto afectaría de manera sensible tanto al petróleo como al gas de Vaca Muerta, ya que precios más bajos tienden a ralentizar los planes de inversión, especialmente en proyectos que requieren alto capital y horizontes largos de recuperación.

El analista sumó además una lectura geopolítica más amplia. Una caída fuerte de los precios y un escenario regional más inestable pondrían en tensión las proyecciones de exportaciones, la acumulación de divisas y hasta el concepto de “paz del sur” que Argentina viene utilizando como garantía implícita para atraer financiamiento y compradores internacionales.

Desde esa mirada, la intervención de Estados Unidos en Venezuela introduce un factor de incertidumbre adicional que no solo impacta en Vaca Muerta, sino que proyecta riesgos sobre todo el Cono Sur.

El desafío para el plan exportador argentino

Para Argentina, el regreso de Venezuela al radar energético internacional funciona como un recordatorio: el desarrollo de Vaca Muerta no compite en un vacío. Compite contra otros países con grandes reservas, respaldo político y acceso al capital.

La diferencia, por ahora, está en el timing. Mientras Venezuela enfrenta el desafío de reconstruir casi desde cero su industria petrolera, Vaca Muerta ya produce, exporta y avanza en obras clave para ampliar su capacidad de evacuación. Esa ventaja, sin embargo, no es permanente y exige ejecución sin demoras.

En términos concretos, el nuevo escenario deja tres preguntas abiertas para el no convencional argentino:
Si el precio esperado para 2026-2027 se ajusta a la baja,
Si el capital global se vuelve aún más selectivo,
Y si Estados Unidos redefine su estrategia energética regional con impacto indirecto sobre Sudamérica.

Las respuestas todavía están en construcción. Lo que sí es claro es que el “factor Venezuela” volvió a escena y, desde ahora, también forma parte del cálculo fino del futuro de Vaca Muerta.

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