Por Redacción Argenports.com
Puerto Deseado, uno de los principales motores económicos de la provincia de Santa Cruz, atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia.
La ciudad, que en tiempos pasados soñó con el progreso, se encuentra atrapada en una red de conflictos laborales, decisiones erradas y una falta de horizonte productivo.
“Hoy, lo que alguna vez fue un puerto pujante, es un símbolo del fracaso económico”, lamenta el periodista Sergio Bustos, en una nota publicada en LU17.
Su puerto, que durante décadas fue el principal motor de la economía local, ya no funciona como debería.
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La caída de un modelo: el puerto ya no es un referente regional
El esplendor de Puerto Deseado, que alguna vez fue referente a nivel regional, ha desaparecido.
Lo que en su momento se consideró una terminal modelo, hoy se encuentra en un estado de total abandono.

La actividad pesquera sufrió un importante retroceso en Deseado, migrando a otros puertos.
“Las decisiones equivocadas de todos los sectores han sumido al puerto en el caos”, asegura Bustos.
Las malas decisiones tomadas por diversos sectores, sumadas a la falta de una visión integral para el desarrollo, han transformado al puerto en un espacio improductivo.
El interés privado ha prevalecido sobre el bien común, ahogando las posibilidades de un desarrollo sostenible para la región.
Los fundadores de la ciudad soñaron con un lugar próspero. Hoy, la realidad es muy distinta: el puerto ha perdido su impulso y ya no lidera la economía de la provincia.
“El declive del puerto arrastra a toda una comunidad que dependía de su vitalidad”, apunta Bustos.
Luego agrega que esta situación ha afectado a cientos de trabajadores y ha sumido a toda la comunidad en la incertidumbre.
Conflictos gremiales, errores empresariales y la inacción estatal agravan la crisis
Las tensiones gremiales, los errores de los empresarios y el silencio del Estado han consolidado un panorama desolador.
“Las peleas gremiales, las decisiones empresariales equivocadas y la inacción del gobierno han sumido al puerto en una crisis sin salida”, sostiene Bustos.
A su entender, las disputas internas han generado un escenario caótico, alejando a posibles inversores y provocando la salida del capital.
Incluso señala que las promesas de recuperación han sido insuficientes para frenar el deterioro, y la ciudad se enfrenta a una crisis de la cual aún no se ve salida.
La economía de Puerto Deseado gira en torno a su puerto. Sin actividad marítima, sin barcos ni acuerdos, la ciudad parece estar condenada al estancamiento.
“Puerto Deseado ya no tiene el puerto que una vez fue su motor económico”, resalta Bustos.
La industria pesquera, que en su momento fue el motor de la región, navega sin rumbo y sin garantías de continuidad.
El colapso del sector: pérdida de barcos y empleos
El impacto de la crisis ha sido tan profundo que la estructura económica de la provincia de Santa Cruz ha cambiado.
Puerto Deseado ha perdido su relevancia como centro logístico en la región patagónica.
“El colapso del puerto cambió la economía de toda la provincia”, destaca el autor.
La actividad portuaria se ha desplomado, y las estadísticas muestran una caída constante en los índices de operación.
En los últimos años, más de veinte barcos han abandonado el puerto, muchos de ellos debido a conflictos laborales sin resolución.
Según señala, el conflicto gremial ha sido uno de los principales factores que ha contribuido a esta situación.
“La tensión entre trabajadores y empresarios se convirtió en una barrera insalvable para el desarrollo del puerto”, sostiene Bustos.
La falta de diálogo entre los trabajadores y los empresarios, sumada a la constante incertidumbre generada por las medidas de fuerza, ha hecho que el puerto se vuelva un lugar impredecible para operar.
Las empresas han preferido trasladarse a puertos más estables, y la inversión en la ciudad ha disminuido drásticamente.
¿Qué futuro le espera a Puerto Deseado?
La responsabilidad de esta crisis es compartida. No se trata de un solo culpable; las decisiones erradas de políticos, empresarios y sindicatos sin visión de futuro han formado una tormenta perfecta que ha dejado a la ciudad sumida en el caos.
“No hay un solo culpable, sino un cúmulo de errores de todos los actores involucrados”, señala Bustos.
La falta de previsibilidad ha destripado el negocio portuario, dejando a miles de personas sin empleo y generando un vacío económico.
Reestructuración necesaria: diálogo y consenso para recuperar el puerto
A pesar del desolador panorama, el potencial de Puerto Deseado sigue intacto.
La ciudad aún tiene la capacidad de convertirse en un faro del sur patagónico, pero para ello es necesario trabajar de manera conjunta, con un compromiso claro por parte de todos los sectores involucrados.
“El potencial sigue ahí, pero se necesita orden y compromiso para retomar el rumbo”, subraya Bustos.
Las inversiones no llegarán sin condiciones de previsibilidad, estabilidad y diálogo.
Es fundamental que el puerto vuelva a funcionar de manera continua, sin incertidumbres.
“El puerto no puede ser una incógnita para las empresas; la seguridad y la previsibilidad son claves”, asegura.