Por Redacción Argenports.com
Cada 12 de septiembre se celebra el Día de la Industria Naval Argentina. En ese marco, FINA y ABIN renovaron su compromiso con una actividad que genera empleo, moviliza una extensa cadena de valor y reúne capacidades estratégicas para el desarrollo productivo del país.
La industria naval argentina no parte de una aspiración futura. El sector posee una estructura productiva que ya existe, invierte, incorpora tecnología y conserva conocimientos desarrollados durante décadas.
Astilleros, talleres, pequeñas y medianas empresas, ingenieros, técnicos y trabajadores forman parte de una cadena que integra a la metalmecánica, la electricidad, la electrónica, la automatización, la ingeniería, el diseño, la tecnología, los servicios y la logística.
Cada barco que se construye, repara o moderniza moviliza industria nacional, genera trabajo federal y permite que conocimientos altamente especializados permanezcan en el país.

Se trata de capacidades que demandan décadas de inversión, experiencia y formación. Una vez perdidas, requieren muchos años y nuevos recursos para poder recuperarse.
Una industria al servicio de las necesidades del país
La Argentina dispone de la experiencia y los conocimientos necesarios para construir, reparar y modernizar los buques que requieren la pesca, el comercio, las vías navegables, los puertos, la seguridad y la defensa.
Estas capacidades también resultan fundamentales para el aprovechamiento de los recursos marítimos y fluviales del país, dos espacios estratégicos por su potencial económico, productivo y logístico.
Sin embargo, el alcance de la industria naval no termina en el mar ni se limita a la construcción de embarcaciones.
Las competencias desarrolladas en ingeniería, fabricación, metalmecánica, electricidad, automatización, montaje y servicios tecnológicos pueden integrarse a las nuevas oportunidades que presenta la Argentina.
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La energía, el Oil & Gas, la minería y los desarrollos offshore aparecen entre los sectores con mayores posibilidades de articulación. Esta diversificación permitiría ampliar mercados, generar nuevos negocios y fortalecer a los proveedores nacionales.
Competir, producir y exportar
La industria naval argentina quiere competir. FINA y ABIN señalaron que el sector no pide privilegios ni mercados cautivos, sino condiciones que permitan producir e invertir con niveles de competitividad comparables a los de sus competidores internacionales.
Para alcanzar ese objetivo, resulta necesario avanzar sobre las condiciones impositivas, laborales, regulatorias, financieras y logísticas que inciden directamente en la actividad.
La Argentina cuenta con empresas que invierten, incorporan tecnología, capacitan a sus trabajadores y poseen las condiciones necesarias para abastecer al mercado nacional. También pueden competir internacionalmente y generar exportaciones de bienes y servicios de alto valor agregado.
“Queremos construir en el país los barcos que la Argentina necesita y competir por aquellos que necesita el mundo”, remarcaron las entidades.

Una agenda común para poner proa al futuro
El desarrollo de la actividad requiere una agenda compartida entre las empresas, los trabajadores, las universidades, el sistema científico-tecnológico y los distintos niveles del Estado.
Esa agenda debe apuntar a mejorar la competitividad, promover la inversión y facilitar el acceso al financiamiento. También deberá contribuir a renovar las flotas, desarrollar proveedores, incorporar tecnología y formar capital humano.
La articulación entre todos esos actores permitiría generar nuevas oportunidades para la industria argentina y aprovechar capacidades productivas que el país ya posee.
En este 12 de septiembre, FINA y ABIN plantearon que el objetivo no debe limitarse a celebrar la historia del sector. El desafío consiste en poner las capacidades actuales de la industria naval al servicio de las nuevas oportunidades productivas del país.
Porque la industria naval es mucho más que construir barcos. Es producción, empleo, conocimiento, tecnología y capacidad industrial argentina.
Es poner proa al futuro.
El documento lleva las firmas de Sandra Cipolla, secretaria de ABIN; Marcelo Domínguez, presidente de ABIN; Pablo Noel, secretario de FINA, y Marcos de Monte, presidente de FINA.