Por Adrián Luciani / info@argenports.com
La megaplanta de fertilizantes proyectada por Pampa Energía en Bahía Blanca contará con una terminal marítima propia, preparada para recibir hasta 50 buques por año y operar cargas destinadas al mercado nacional y la exportación.
Según información técnica a la que accedió Argenports, el nuevo muelle podrá recibir graneleros de hasta 60.000 toneladas de porte y buques gaseros de hasta 30.000 toneladas.
La infraestructura tendrá capacidad para despachar hasta 2,1 millones de toneladas anuales. El movimiento previsto oscilará entre 40 y 50 embarcaciones por año, lo que representa, en promedio, el ingreso de un buque cada siete días.
La terminal se construirá en el sector portuario de Ingeniero White, junto al predio elegido para levantar el complejo industrial y en cercanías de la Central Termoeléctrica Piedra Buena.
Uno de los aspectos particulares del proyecto es que aprovechará el terraplén y el macizo costero que quedaron de las obras inconclusas de la minera Vale. Sobre esas estructuras se desarrollará el nuevo sistema portuario.

El predio fue sobrevolado por el presidente de la Nación, Javier Milei, el viernes pasado, durante una recorrida en la que estuvo acompañado por Marcelo Mindlin, titular de Pampa Energía.
Una terminal con dos funciones
El muelle atravesará dos etapas claramente diferenciadas. Durante la construcción de la planta funcionará como una instalación destinada a desembarcar equipos de grandes dimensiones y elevado peso.
Esa plataforma, denominada técnicamente MOF, tendrá forma de L. Uno de sus sectores contará con aproximadamente 64 metros de largo por 44,8 de ancho, mientras que el segundo medirá 30,6 por 24 metros.
Por allí se descargarán componentes industriales de hasta 758 toneladas y más de 50 metros de longitud. Los buques utilizarán sus propias grúas para colocar las piezas sobre vehículos especiales que las trasladarán hasta la planta.
Según pudo saber Argenports, esta primera sección deberá encontrarse disponible durante el mes 15 del período constructivo y podrá utilizarse hasta el mes 33.

Una vez concluida esa instancia, el muelle adoptará su configuración definitiva como terminal para el despacho de urea granulada y eventuales excedentes de amoníaco líquido.
Graneleros de hasta 60.000 toneladas
El sector principal de carga, conocido como jetty o embarcadero, tendrá 96 metros de longitud y 24 de ancho. Estará conectado con tierra mediante un viaducto de 53 metros de largo por 18 de ancho.
La terminal podrá recibir graneleros de entre 30.000 y 60.000 toneladas. Los buques más pequeños se utilizarán principalmente para abastecer el mercado interno, con envíos desde Bahía Blanca hacia el norte del país a través del río Paraná.
Las embarcaciones destinadas al mercado internacional podrán alcanzar las 60.000 toneladas de porte, 200 metros de eslora, 32,2 metros de manga y un calado máximo de 13 metros.
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Para el transporte de amoníaco líquido se prevén buques gaseros de hasta 30.000 toneladas, con 164 metros de eslora, 23 metros de manga y un calado máximo de 8,5 metros.
Durante la primera etapa, además, podrán ingresar barcos especializados en cargas pesadas. El mayor buque considerado para esa fase tendrá hasta 35.000 toneladas de porte, 200 metros de eslora, 28 metros de manga y 10 metros de calado máximo.
Las embarcaciones llegarán en lastre y partirán cargadas. Sus operaciones estarán condicionadas por las ventanas de marea y las características del canal de acceso al puerto de Bahía Blanca.
Dos mil toneladas de urea por hora
La urea llegará desde la planta mediante cintas transportadoras instaladas dentro de galerías cubiertas. Ese sistema evitará que el producto quede expuesto a la humedad, la lluvia y el viento, además de reducir la dispersión de polvo.
Sobre el muelle funcionará un cargador de buques montado sobre rieles. El equipo se desplazará en paralelo al frente de atraque para distribuir la urea entre las diferentes bodegas.
La capacidad proyectada del sistema será de 2.000 toneladas por hora. De esta manera, la permanencia de cada granelero en el muelle oscilará entre 15 y 30 horas, según el volumen embarcado.

El amoníaco líquido, en cambio, llegará por ductos y será transferido a los buques mediante un brazo de carga fijo instalado en el centro del embarcadero.
Una estructura sobre 108 pilotes
La infraestructura portuaria ocupará una superficie cercana a los 6.900 metros cuadrados, incluyendo el viaducto, la plataforma para cargas pesadas, el embarcadero y las torres de amarre.
El conjunto requerirá 108 pilotes de hormigón armado. Cada uno tendrá 1,50 metro de diámetro y estará cimentado en la cota -32.

El proyecto también contempla dos torres de amarre de 10 por 10 metros, ubicadas a ambos lados del embarcadero. Estarán vinculadas con la plataforma principal mediante puentes peatonales de aproximadamente 35 metros.
Cada torre será sostenida por cuatro pilotes y contará con un bolardo de 125 toneladas de capacidad. El sistema permitirá mantener posicionados tanto a los graneleros como a los buques tanque durante las operaciones.
La construcción se realizará con pontones, embarcaciones auxiliares y plataformas autoelevables. No se prevé un dragado específico durante esa etapa, aunque posteriormente el sector quedará comprendido dentro de los trabajos habituales de mantenimiento del acceso portuario.

A la izquierda, parte del predio donde se levantará el proyecto.
Una pieza clave del complejo industrial
La planta proyectada tendrá capacidad para producir 6.000 toneladas diarias de urea granulada. El complejo incluirá una unidad de amoníaco, dos plantas de urea y dos unidades de granulación.
El plazo estimado para ejecutar la planta y sus obras complementarias es de tres años y medio. El complejo fue diseñado para una vida útil de 30 años.
El nuevo muelle será una pieza central del emprendimiento. Primero permitirá descargar los grandes equipos necesarios para levantar la fábrica y luego conectará su producción con los mercados nacionales e internacionales.