Por Redacción Argenports.com
Estados Unidos dio un paso significativo en su política de control sobre el comercio petrolero venezolano al capturar dos buques tanque en operaciones separadas realizadas en aguas del Atlántico Norte y del mar Caribe.
Las acciones marcan una escalada en la estrategia de Washington para frenar el transporte de crudo asociado a redes que buscan evadir sanciones.
Las autoridades estadounidenses sostienen que ambos petroleros formaban parte de la denominada “flota en las sombras”.
Se trata de un entramado de buques que opera con cambios de bandera, alteraciones de identidad y maniobras de ocultamiento para mover cargamentos sancionados fuera de los circuitos formales.
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Dos operativos simultáneos en el Atlántico y el Caribe
El primero de los buques, identificado como Marinera y anteriormente conocido como Bella 1, fue interceptado tras una persecución de más de dos semanas.

Durante ese lapso, el barco habría cambiado su nombre y bandera con el objetivo de evitar ser localizado.
El segundo petrolero, el M/T Sophia, fue detenido en el Caribe.
Se informó que se trató de una operación sin incidentes y que el buque fue escoltado hacia puerto bajo custodia de la Guardia Costera estadounidense.

Ambos buques quedaron sujetos a procedimientos judiciales y administrativos por presunta violación del régimen de sanciones.
Las capturas se produjeron casi de manera simultánea y fueron presentadas por Washington como una señal de que las rutas marítimas ya no son un espacio de bajo control para el transporte de petróleo sancionado.
Las novedades fueron dadas a conocer por Kristy Noem, secretaria de Seguridad Nacional de los Estados Unidos
La “flota en las sombras” bajo mayor vigilancia
Estados Unidos considera que la “shadow fleet” está integrada por cientos de petroleros que operan fuera de los sistemas tradicionales de monitoreo.
Estas naves suelen apagar transpondedores, realizar transferencias de carga en alta mar y modificar datos de registro para ocultar origen y destino de los embarques.
Según la evaluación oficial, estas prácticas permiten sostener exportaciones de crudo que eluden controles, afectan la transparencia del comercio marítimo y generan riesgos en materia de seguridad, seguros y cumplimiento ambiental.
Las incautaciones de esta semana se suman a otras realizadas en los últimos meses y elevan el número de tanqueros detenidos por Estados Unidos en un corto período, consolidando un cambio de enfoque desde la presión financiera hacia la acción directa en el mar.
Reacciones y tensión geopolítica
Las operaciones generaron reacciones inmediatas a nivel internacional.
Por ejemplo, desde Moscú se cuestionó la legalidad de la captura de uno de los buques que en ese momento navegaba bajo bandera rusa.
En tanto, Caracas volvió a denunciar una política de “bloqueo” y de interferencia en su comercio exterior.
In a pre-dawn action this morning, the Department of War, in coordination with the Department of Homeland Security, apprehended a stateless, sanctioned dark fleet motor tanker without incident.
— U.S. Southern Command (@Southcom) January 7, 2026
The interdicted vessel, M/T Sophia, was operating in international waters and… pic.twitter.com/JQm9gHprPk
Más allá de los comunicados, el mensaje central de Washington apunta a disuadir a armadores, aseguradoras, operadores y traders que participan en circuitos oscuros de transporte de crudo.
El objetivo declarado es elevar el costo operativo de estas rutas y reducir su viabilidad.
Impacto en el transporte marítimo y el mercado energético
El endurecimiento de los controles introduce un nuevo factor de incertidumbre para el transporte internacional de petróleo.
Armadores y operadores comienzan a evaluar riesgos legales más altos, posibles incautaciones y mayores exigencias de cumplimiento normativo.
En el mercado energético, las medidas pueden tener efectos indirectos sobre la disponibilidad de crudo venezolano.
Su impacto sería importante en determinados circuitos.
Incluso lo sería sobre los costos de flete, al reducir la oferta de buques dispuestos a operar en esquemas de alto riesgo.
Para el sistema marítimo global, la ofensiva estadounidense marca, sin dudas, un precedente.
Por primera vez en años, la aplicación de sanciones sobre el petróleo venezolano se traduce en capturas físicas de buques en alta mar y no solo en sanciones financieras o comerciales.
El episodio deja en claro que la disputa en torno al crudo venezolano ya no se limita al plano diplomático o económico, sino que se juega cada vez más en el terreno operativo del transporte marítimo.











