Por Redacción Argenports.com
El sistema portuario del Gran Rosario terminó 2025 con un dato contundente: el ingreso de camiones a las terminales cerealeras y aceiteras alcanzó su nivel más alto en los últimos tres años.
La marca refleja una cadena logística que volvió a tomar velocidad tras campañas más flojas y que sostuvo el pulso exportador en el principal nodo de salida de granos y subproductos de la Argentina.
El aumento del tránsito pesado estuvo directamente ligado a una mayor disponibilidad de mercadería y a una demanda externa que empujó el despacho desde plantas de acopio, fábricas y muelles del corredor fluvial.
A lo largo del año, los picos de ingreso se concentraron en los meses de cosecha y comercialización, con jornadas de fuerte presión operativa en los accesos a los puertos.
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El motor agroindustrial detrás del récord
La mejora en los volúmenes transportados se explica por una campaña agrícola con mayor oferta de granos, especialmente en maíz y soja, que reactivó el circuito campo puerto.
A esto se sumó un mayor nivel de ventas y fijaciones que aceleró el traslado de la producción hacia las terminales del Up River, donde se concentra la mayor capacidad de crushing y embarque del país.
El flujo sostenido de camiones también acompañó el dinamismo de la industria aceitera y del comercio exterior, con embarques regulares de subproductos y aceites.
En un contexto de márgenes ajustados, la eficiencia logística se volvió un factor clave para sostener la competitividad.
Impacto en accesos y operación portuaria
El récord de ingresos, en base a datos de la empresa de logística AgroEntregas volvió a poner en primer plano los cuellos de botella estructurales de la logística terrestre.
En distintos momentos del año se registraron demoras en rutas, accesos y playas de espera, lo que obligó a terminales, transportistas y autoridades a extremar la coordinación para sostener la operatoria.

La concentración del tráfico en ventanas cortas de tiempo evidenció la necesidad de seguir invirtiendo en infraestructura vial, ordenamiento de turnos, digitalización de ingresos y mejoras en los circuitos internos de descarga.
El desafío no es solo absorber más camiones, sino hacerlo con previsibilidad y menor impacto sobre las localidades del área metropolitana rosarina.

El camión como columna vertebral del sistema
A pesar del crecimiento del ferrocarril en determinados corredores, el camión volvió a confirmar su rol central en la logística granaria argentina.
La flexibilidad del transporte por carretera, su capilaridad en zonas productivas y la cercanía con los puertos del Paraná sostienen un modelo que, en años de alta producción, se traduce en miles de ingresos diarios a las terminales.
Este predominio plantea un debate recurrente sobre la necesidad de equilibrar la matriz logística con mayor participación ferroviaria y fluvial de cabotaje, especialmente para descomprimir accesos y reducir costos en campañas de gran volumen.
Perspectivas para 2026
De cara al próximo año, el nivel de actividad en los puertos del Gran Rosario dependerá del comportamiento de la nueva cosecha, de la evolución de los precios internacionales y de la capacidad del sistema para absorber picos de demanda.
Si se confirman volúmenes similares o superiores, la logística terrestre volverá a estar bajo presión.
El récord de 2025 deja una señal clara: el complejo portuario más importante del país mantiene su rol estratégico, pero su sostenibilidad operativa exige planificación, inversión y coordinación para que el crecimiento de los flujos no se convierta en un límite para la competitividad exportadora.











