Por Adrián Luciani / info@argenports.com
Bahía Blanca avanza en la reconstrucción de su vínculo con el estuario.
En el marco del programa Bahía Al Mar, el Municipio y el Consorcio de Gestión del Puerto finalizaron la primera etapa de recuperación del Frente Costero en el Parque Costero Almirante Brown, un sector histórico para la pesca, el esparcimiento y la identidad local.
La intervención marca un punto de inflexión en una ciudad que durante décadas priorizó el desarrollo portuario e industrial por sobre el acceso ciudadano al borde marítimo.
La obra incluyó la erradicación de basurales mediante la remoción de 200 bateas de residuos.

También abarcó la apertura de un nuevo camino de acceso con el movimiento de 300 metros cúbicos de tosca para conformar una calle de 200 metros con ingreso por el balneario Maldonado.
Además sumó la construcción de una playa de estacionamiento junto a dos miradores, uno lindero al balneario y otro con vista directa al estuario.
El objetivo fue doble: recuperar ambientalmente un área degradada y devolverle al espacio su carácter público.
Durante la recorrida por el sector, el intendente Federico Susbielles destacó el valor del trabajo articulado con el Puerto de Bahía Blanca.
“Queremos agradecer nuevamente el compromiso del Puerto con la comunidad, trabajando juntos para recuperar espacios que son de todos”, expresó.
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Adelantó que durante este año se avanzará con la instalación de baños públicos y la mejora del equipamiento urbano.
“Este es un lugar emblemático de la ciudad, donde se viven algunos de los atardeceres más lindos y que históricamente eligen los pescadores.
“Por eso –continuó–, era fundamental recuperarlo y ponerlo en valor”, agregó el jefe comunal, enmarcando la obra dentro de una estrategia de recuperación del espacio público.
Una política urbana que cambia el paradigma
La recuperación del Frente Costero no es una acción aislada. Responde a una visión de ciudad que busca dejar atrás un modelo de crecimiento que durante gran parte del siglo XX consolidó una Bahía Blanca productiva, logística y portuaria, pero con escasa integración urbana con su entorno marítimo.
El estuario fue motor económico, pero no siempre un espacio accesible para la vida cotidiana de los vecinos.

Ubicación de la zona donde se ejecutan los trabajos.
El programa Bahía Al Mar sintetiza un cambio de enfoque
El frente costero deja de ser un territorio residual o exclusivamente funcional a la operatoria portuaria para convertirse en un eje de planificación urbana, ambiental y social.
La recuperación del Parque Costero Almirante Brown representa el primer paso visible de esa política.
El proyecto tiene impacto directo en la calidad de vida y en la identidad territorial de la ciudad.
La participación del Consorcio de Gestión del Puerto es una de las claves del proceso. En una ciudad donde el puerto es uno de los principales motores de actividad económica, la articulación entre infraestructura productiva y espacio público resulta estratégica.
Esta experiencia demuestra que desarrollo portuario, cuidado ambiental y uso comunitario del territorio no son objetivos incompatibles.
El origen del Parque Almirante Brown: una visión iniciada por Víctor Puente
El sector hoy intervenido no es un espacio nuevo dentro del mapa urbano bahiense.
Forma parte del Parque Almirante Brown, un proyecto concebido originalmente durante la gestión del intendente Víctor Puente, a fines de la década del ’70.
Fue cuando Bahía Blanca comenzó a pensar de manera sistemática su borde costero como un área de uso público y no únicamente como soporte de actividades productivas o logísticas.
En aquel contexto, la creación del parque respondió a una mirada estratégica: dotar a la ciudad de un gran espacio verde frente al estuario.
La idea era integrar paisaje, recreación, contacto con el mar y funciones sociales en una Bahía Blanca que ya mostraba una fuerte impronta industrial.
La iniciativa buscaba, por primera vez de manera orgánica, recuperar el frente marítimo como parte del tejido urbano y no como un límite externo de la ciudad.
Esa concepción fundacional convirtió al Parque Almirante Brown en una pieza clave del planeamiento urbano costero.
El proyecto no solo tenía valor ambiental y paisajístico, sino también simbólico: representaba la decisión política de que la ciudad debía volver a mirar al estuario y apropiarse de su geografía natural como parte de su identidad.
Nueva etapa
Años más tarde, esa visión inicial fue retomada y profundizada durante la intendencia de Cristian Breitenstein, cuando el Parque Almirante Brown recibió una intervención de mayor escala.

En esa etapa se ejecutaron obras de infraestructura que consolidaron el espacio como parque urbano estructurante del frente costero.
Hubo mejoras de accesibilidad, intervenciones paisajísticas y trabajos que reforzaron su carácter público.
Aquella obra permitió ordenar sectores del borde marítimo, jerarquizar accesos y dotar al parque de una presencia más integrada dentro del sistema urbano de Bahía Blanca.
Fue un momento en el que el frente costero volvió a ocupar un lugar relevante en la agenda municipal, como área estratégica para la calidad de vida, el esparcimiento y la proyección turística de la ciudad.
Sin embargo, las obras luego no continuaron y con el paso del tiempo, distintos sectores del parque comenzaron a mostrar signos de deterioro.
La falta de mantenimiento sostenido, la aparición de basurales, la pérdida de equipamiento y la degradación de accesos fueron afectando zonas que habían sido concebidas como espacios emblemáticos del vínculo entre la ciudad y el estuario.
De la degradación a la recuperación: una deuda urbana
El área del Espigón de Pescadores y los sectores linderos al balneario Maldonado se transformaron, con los años, en algunos de los puntos más afectados por ese proceso de abandono progresivo.
Lo que había sido pensado como un espacio de encuentro, pesca, recreación y contemplación del paisaje quedó parcialmente relegado, con usos informales y condiciones ambientales deterioradas.
La actual recuperación del Frente Costero retoma, en clave contemporánea, aquella visión original.
No se trata de una intervención aislada, sino de la reactivación de un proyecto urbano de largo aliento: un frente marítimo público, accesible, ambientalmente cuidado y apropiado por la comunidad.
Identidad, memoria urbana y vínculo con el estuario
El valor del Frente Costero de Bahía Blanca es también simbólico. Desde la fundación de la ciudad en el siglo XIX, la bahía fue eje de defensa, abastecimiento y comercio.
Con la llegada del ferrocarril y la consolidación del puerto como nodo agroexportador, el crecimiento económico moldeó la fisonomía urbana y posicionó a Bahía Blanca como uno de los principales polos logísticos del país.
Ese proceso, sin embargo, relegó la dimensión urbana del borde marítimo. Sectores que habían sido espacios de recreación, pesca y contacto directo con el estuario quedaron progresivamente degradados, con accesos precarios y usos informales.
La recuperación del Parque Costero Almirante Brown aborda una deuda histórica: restituirle a la comunidad el acceso a su paisaje natural.

El sector destinado a los pescadores, los atardeceres sobre el estuario y la vida social asociada al frente marítimo forman parte del imaginario bahiense.
La puesta en valor de estos espacios no solo mejora la infraestructura urbana, sino que recupera una parte esencial de la memoria colectiva de la ciudad.
Saneamiento ambiental y ordenamiento del territorio
Uno de los ejes centrales de esta primera etapa fue el saneamiento ambiental.
La eliminación de basurales y la limpieza integral del área permitieron revertir años de deterioro y reducir impactos negativos sobre el ecosistema del estuario.
A esto se sumó la apertura de accesos formales, que mejora la seguridad, ordena la circulación y facilita la gestión del espacio.
La instalación de miradores y áreas de estacionamiento cumple un rol clave en la resignificación del lugar.
El frente costero deja de ser un área marginal para convertirse en un punto de encuentro, contemplación y recreación. La obra no se limita a lo físico: redefine la relación entre la ciudad y su entorno natural.
Las próximas etapas previstas, con sanitarios, nuevo equipamiento urbano y mejoras en el sector del Espigón de Pescadores, apuntan a consolidar un uso sostenido del área por parte de vecinos, pescadores y visitantes, bajo criterios de cuidado ambiental y apropiación comunitaria.
Puerto y Municipio como socios del desarrollo urbano
El trabajo conjunto entre el Municipio y el Consorcio de Gestión del Puerto aparece como un modelo de gobernanza territorial.
La recuperación del Frente Costero muestra que la planificación urbana puede y debe integrar a los grandes actores productivos de la ciudad en proyectos con impacto social, ambiental y simbólico.
Para el sistema portuario, la iniciativa también fortalece su rol institucional.
Un puerto integrado a su comunidad, con participación activa en la mejora del espacio público y en políticas de sostenibilidad, consolida su legitimidad social y su proyección a largo plazo.
Otros hitos en tal sentido fueron la inauguración del denominado Balcón al Mar, obra realizada durante la presidencia de Hugo Borelli en el Consorcio de Gestión del Puerto.

A esto se suman las obras ahora en marcha para la recuperación de la banquina de pescadores, en el puerto de Ingeniero White.
Otro punto de partida para una ciudad de cara al mar
La finalización de esta primera etapa no es un cierre, sino el inicio de un proceso de transformación más amplio.
El desafío será sostener las mejoras, avanzar en las siguientes fases del proyecto y garantizar el mantenimiento del área recuperada.
La recuperación del Frente Costero de Bahía Blanca es mucho más que una obra urbana.
En ese camino, el Parque Costero Almirante Brown vuelve a ocupar el lugar para el que fue concebido: un espacio público frente al estuario que integra ambiente, ciudad, producción e identidad en un mismo horizonte.










