Petróleo arriba de u$s100: más exportaciones para Argentina pero también presión inflacionaria

La suba del Brent por encima de los u$s100 reconfigura el tablero energético global. Para Argentina implica mayores ingresos por exportaciones de hidrocarburos y regalías provinciales, pero al mismo tiempo eleva el riesgo de subas en combustibles, inflación y costos en toda la economía.
Un barril más caro podría sumar hasta u$s5.000 millones en exportaciones energéticas, aunque también presiona sobre combustibles, inflación y costos logísticos
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Por Redacción Argenports.com

La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a sacudir al mercado energético global y llevó al petróleo a un escenario de fuerte volatilidad. Con el barril de Brent superando los u$s100, el Estrecho de Ormuz —uno de los corredores energéticos más sensibles del planeta— volvió a ocupar el centro de la escena ante los temores de interrupciones en el suministro mundial.

El movimiento del mercado fue brusco. Hace pocas semanas el Brent cotizaba entre u$s90 y u$s92, pero el deterioro del escenario geopolítico abrió la puerta a un barril en la franja de u$s100 a u$s120. Algunos analistas incluso contemplan valores más extremos si el conflicto se profundiza.

Para Argentina el impacto es complejo. El país logró consolidarse en los últimos años como exportador neto de petróleo gracias al crecimiento de la producción en Vaca Muerta, lo que implica mayores ingresos en divisas cuando suben los precios internacionales.

Sin embargo, ese mismo fenómeno presiona sobre el mercado interno. El precio de los combustibles se encuentra parcialmente ligado al valor internacional del crudo y una suba sostenida podría trasladarse a las naftas y el gasoil.

Actualmente, los precios internos de referencia se calculan con un barril cercano a los u$s58. Si el valor internacional se ajustara plenamente a los nuevos niveles del mercado, el impacto sobre los surtidores sería significativo.

De esta manera, el petróleo caro genera un efecto ambivalente: fortalece la balanza energética y las exportaciones, pero al mismo tiempo aumenta las presiones inflacionarias y el costo de vida.

Más exportaciones y mayor ingreso de divisas

El primer impacto positivo aparece en el frente externo. Cada incremento de u$s10 en el precio del barril puede sumar entre u$s1.300 millones y u$s3.000 millones adicionales en exportaciones energéticas para Argentina.

En ese contexto, el economista energético Daniel Dreizzen, director de la consultora Aleph, estimó que un barril estabilizado en u$s100 podría representar unos u$s5.000 millones adicionales en exportaciones de hidrocarburos durante 2026.

Según sus cálculos, cada dólar que sube el crudo mejora la balanza energética argentina en aproximadamente u$s125 millones. Con ese escenario, el saldo energético podría superar los u$s12.300 millones.

En 2025 Argentina exportó energía por alrededor de u$s11.000 millones. Con precios del petróleo por encima de los u$s100, ese número podría escalar hasta un rango de entre u$s14.000 millones y u$s17.000 millones.

El impacto también se traslada a las provincias productoras. Distritos como Neuquén recibirían mayores ingresos por regalías petroleras y un incremento en la actividad vinculada a la industria hidrocarburífera.

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La mirada del Gobierno

Según el sitio “ambito.com” desde el Gobierno nacional siguen con cautela la evolución del conflicto internacional y su impacto en los mercados energéticos.

Durante su participación en la convención minera PDAC 2026 en Toronto, el secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, explicó que todavía es necesario observar cómo evoluciona la situación para determinar si habrá restricciones físicas en el suministro global de petróleo o combustibles.

El funcionario señaló además que una parte significativa del diésel comercializado a nivel mundial también atraviesa el Estrecho de Ormuz, un factor que suele quedar fuera del debate público pero que podría amplificar los efectos del conflicto.

Según González, Argentina se encuentra hoy en una posición más sólida que en el pasado, ya que el país se consolidó como exportador creciente de petróleo, redujo las importaciones de combustibles y disminuyó la necesidad de importar gas natural licuado.

Daniel Gonzalez, secretario coordinador de Energía y Minería

Qué evalúa la industria de Vaca Muerta

Dentro del sector energético existen miradas diversas sobre el impacto de un petróleo por encima de los u$s100.

El CEO de Futura Oil & Gas, Horacio García, consideró que precios demasiado altos pueden generar distorsiones en el mercado energético global. En su análisis, un barril cercano a los u$s80 sería más equilibrado para la economía mundial.

El ejecutivo también advirtió que el principal riesgo no pasa solo por el precio del petróleo, sino por el impacto del conflicto en el financiamiento de las inversiones energéticas.

Según explicó, la incertidumbre global puede encarecer el crédito internacional y demorar proyectos estratégicos vinculados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

El efecto para proveedores y servicios petroleros

Desde el entramado de proveedores de la industria energética sostienen que el impacto dependerá principalmente de cuánto tiempo se mantenga el petróleo en niveles elevados.

Leonardo Brkusic, director ejecutivo del Grupo Argentino de Proveedores del Petróleo (GAPP), señaló que si la suba responde a tensiones temporales en el Estrecho de Ormuz es posible que el mercado se normalice relativamente rápido.

Aun así, advirtió que si el barril se mantuviera alto durante más tiempo podría generar presiones inflacionarias en la economía local.

También remarcó que el desarrollo de Vaca Muerta depende en gran medida de la infraestructura disponible para evacuar la producción, por lo que proyectos como el Oleoducto Vaca Muerta Sur serán determinantes para capitalizar un escenario de precios altos.

Combustibles, inflación y costos logísticos

El principal riesgo de un petróleo caro aparece en el frente interno. El precio internacional del crudo influye en la paridad de exportación e importación de combustibles, lo que termina impactando en el valor de las naftas y el gasoil.

En términos generales, cada dólar que sube el Brent puede trasladarse a aumentos de entre 1% y 1,3% en los combustibles.

Si el salto internacional supera los u$s10, los ajustes potenciales podrían ubicarse entre el 3% y el 4%, con impacto directo en el bolsillo de los consumidores.

El vicepresidente del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi, Gerardo Rabinovich, advirtió que un shock petrolero prolongado podría generar un impacto inflacionario global.

Según explicó, el aumento del petróleo se traslada a toda la estructura de costos de la economía: transporte, logística, alimentos y bienes industriales.

Un escenario de oportunidad y riesgo

El contexto deja a Argentina frente a un escenario dual. Por un lado, un petróleo caro mejora la balanza comercial, incrementa las exportaciones y aumenta las regalías en las provincias productoras.

Pero al mismo tiempo presiona sobre los combustibles, los costos logísticos y la inflación.

Si el Brent se consolida por encima de los u$s100, el país podría beneficiarse en términos de exportaciones energéticas, aunque también enfrentaría un nuevo shock inflacionario con impacto en toda la economía.

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