Radiografía del dragado que impulsa Puerto Dock Sud para sostener su desarrollo

El puerto avanza con una obra clave que combina adecuación y mantenimiento sobre sus principales canales y áreas operativas. El objetivo es claro: recuperar profundidades y evitar restricciones en uno de los nodos energéticos más exigidos del país.
La obra abarca el Canal Sur, el canal Dock Sud y las dársenas donde se concentra la operatoria energética del puerto.
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Por Adrián Luciani / info@argenports.com

El dragado de mantenimiento que proyecta puerto Dock Sud empieza a mostrar su verdadera escala.

Con un presupuesto oficial de US$ 26,9 millones más IVA, abarca los principales accesos y áreas operativas del puerto y pone el foco en un problema estructural: la necesidad de sostener profundidades en un entorno de sedimentación constante.

La obra que impulsa el puerto se inscribe en un proceso que ya venía en marcha, pero que ahora permite dimensionar con mayor precisión su alcance técnico.

En definitiva, apunta a optimizar las condiciones de navegabilidad en sectores críticos, donde el calado define la operación y en un contexto donde la escala de los buques y la competencia entre puertos exigen cada vez mayores niveles de eficiencia.

Con un presupuesto oficial de US$ 26.971.750 más IVA, el proyecto incluye el Canal Sur, el canal Dock Sud, la dársena de inflamables, los muelles A y A’ y el muelle de propaneros, es decir, el núcleo operativo del puerto.

El proyecto contempla una intervención sobre el Canal Sur, el canal Dock Sud y las dársenas donde se concentra la operatoria energética.

El alcance permite entender el problema de fondo: no se trata solo de recuperar profundidad, sino de sostenerla frente a un proceso de sedimentación constante que, sin acciones directas, podría terminar impactando en la eficiencia logística de un puerto en permanente evolución.

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Un volumen que explica la magnitud de la obra

La obra de adecuación prevé remover 1.975.000 metros cúbicos de sedimentos, una cifra que expone el nivel de pérdida de calado acumulado y la necesidad de una intervención de escala para restablecer condiciones operativas.

Pero el dato estructural es otro. La sedimentación anual en la zona se estima en torno a los 600.000 metros cúbicos, lo que obliga a sostener tareas de mantenimiento para evitar que el sistema vuelva a deteriorarse en el corto plazo.

Canal Sur y accesos: el eje de la obra

El tramo central del proyecto se ubica en el Canal Sur, entre el kilómetro -0,750 y el 7,200, donde se define el acceso al puerto. Allí se proyecta una profundidad de diseño de -10,06 metros, con anchos de solera que varían entre 90 y 164 metros, incluyendo sectores de transición.

El diseño contempla taludes mayormente de 1:3, ajustados a las condiciones de los suelos y a las exigencias de navegación, en un equilibrio entre estabilidad y capacidad operativa.

Sectores internos y áreas sensibles

En el canal Dock Sud y las áreas interiores, las condiciones varían según el tramo y la operatoria. Se prevén profundidades de hasta -10,06 metros en sectores principales, mientras que otros presentan valores menores.

En la dársena de inflamables, uno de los puntos más críticos del puerto, la profundidad de diseño se ubica en torno a los -9,75 metros, con taludes que combinan relaciones de 1:3 y 1:5, además de configuraciones tipo cajón.

La intervención incluye también la dársena de propaneros, vinculada a la operatoria de gas y derivados, lo que refuerza el perfil energético del puerto.

Dos etapas y un esquema de continuidad

El proyecto está estructurado en dos fases. La primera corresponde al dragado de adecuación, con un plazo máximo de 210 días. La segunda contempla el mantenimiento por 365 días, con posibilidad de extensión por un período similar.

En la práctica, se trata de un contrato que puede extenderse hasta dos años, lo que introduce una lógica de continuidad en los trabajos y reconoce el carácter estructural del problema.

Cómo será el proceso licitatorio

El proceso prevé un plazo total de obra de 575 días corridos, contados desde la firma del acta de inicio, lo que se alinea con el esquema de adecuación inicial y mantenimiento posterior contemplado en el proyecto.

La venta y consulta del pliego se habilitó el 20 de marzo de 2026 y se extenderá hasta el 20 de abril, tanto en la sede del Consorcio como a través de su sitio web oficial. El valor del pliego fue fijado en $ 21,7 millones.

En cuanto al cronograma, la presentación de ofertas se realizará hasta las 10 del 21 de abril de 2026, mientras que la apertura de sobres está prevista para ese mismo día a las 12, en la sede del puerto.

El presupuesto oficial de la obra asciende a US$ 26.971.750 más IVA, consolidando a esta licitación como una de las intervenciones de dragado más relevantes en curso dentro del sistema portuario del Área Metropolitana.

Tecnología y logística de la obra

El pliego establece la utilización de una draga de succión por arrastre (TSHD) como equipo principal, capaz de operar en los canales de acceso y áreas abiertas.

A su vez, se exige la combinación de equipos que permitan intervenir en zonas de maniobra restringida, como dársenas y muelles, donde la precisión es determinante.

El esquema incluye también sistemas de bombeo hacia plantas de tratamiento, lo que agrega complejidad logística a la ejecución del dragado.

Disposición del material y exigencias ambientales

La disposición final del material dragado deberá realizarse en zonas previamente autorizadas por las autoridades competentes, en el marco de la Declaratoria de Impacto Ambiental vigente.

El proyecto contempla monitoreos durante y después de la obra, además de la presentación de un Plan de Gestión Ambiental que incluya medidas de prevención, mitigación y control.

Un dragado que define la operación

En Dock Sud, el dragado no es un complemento: es una condición de funcionamiento.

Por su perfil operativo, vinculado a combustibles, productos químicos y derivados del gas, cualquier pérdida de calado impacta en la capacidad de los buques, en los costos logísticos y en la competitividad frente a otros puertos del sistema.

En ese contexto, la obra no solo apunta a recuperar profundidad, sino a sostenerla en el tiempo. Esa es, en definitiva, la clave del proyecto para un puerto en constante crecimiento y con metas cada vez más exigentes.

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