Por Redacción Argenports.com
Las recientes declaraciones de dirigentes y funcionarios chaqueños volvieron a poner al Puerto de Barranqueras en el centro de la discusión logística nacional.
Mientras la administradora portuaria Alicia Azula destacó que el puerto “volvió a estar en la agenda nacional” gracias a la nueva Ley de Puertos chaqueña y a una serie de iniciativas destinadas a recuperar actividad, el diputado provincial Martín Braillard Poccard fue todavía más lejos al afirmar que Barranqueras puede convertirse en “el próximo Rosario de la Argentina”.
Las expresiones reflejan el clima de optimismo que comenzó a construirse alrededor de una terminal que durante décadas perdió protagonismo dentro del sistema portuario argentino.
Sin embargo, también abren una discusión inevitable. ¿Puede realmente Barranqueras aspirar a ocupar un lugar comparable al que hoy tiene Rosario dentro del comercio exterior argentino o la comparación debe entenderse más como una expresión de deseo que como una proyección concreta?

Alicia Azula, Administradora del Puerto de Barranqueras.
Rosario juega en otra dimensión
Para responder esa pregunta es necesario comprender primero qué representa Rosario dentro del esquema logístico nacional.
El denominado Up River concentra el principal complejo agroexportador de la Argentina y uno de los más importantes del mundo. En pocos kilómetros se ubican terminales portuarias de escala internacional, plantas de procesamiento de soja, instalaciones de almacenamiento, infraestructura ferroviaria y vial de gran capacidad y una red logística que moviliza millones de toneladas de granos y subproductos cada año.
La magnitud de ese sistema es el resultado de décadas de inversiones públicas y privadas, crecimiento industrial y desarrollo de infraestructura. No se trata solamente de un puerto, sino de un complejo económico y logístico que constituye una pieza central del comercio exterior argentino.
Bajo esa perspectiva, resulta difícil imaginar que Barranqueras pueda replicar en el corto o mediano plazo una estructura semejante. Las diferencias de escala, inversiones, capacidad operativa y volumen de cargas siguen siendo enormes.
Sin embargo, eso no significa que el puerto chaqueño carezca de potencial.

Un puerto que busca recuperar protagonismo
Durante gran parte de las últimas décadas, Barranqueras enfrentó problemas que limitaron severamente su crecimiento. Las dificultades de navegabilidad, la falta de inversiones sostenidas, la pérdida de cargas y la escasa integración con las principales cadenas logísticas redujeron progresivamente su actividad mientras otros puertos de la Hidrovía consolidaban su expansión.
En los últimos años comenzaron a aparecer señales distintas. La recuperación de trabajos de dragado sobre el riacho Barranqueras volvió a instalar una condición básica para cualquier desarrollo portuario: garantizar acceso regular y navegabilidad durante todo el año.
Paralelamente, la provincia impulsó nuevas herramientas para atraer inversiones, avanzó en la puesta en marcha de un depósito fiscal y promovió una nueva legislación orientada a generar condiciones más favorables para la actividad logística y portuaria.
También comenzaron a registrarse nuevas operaciones de comercio exterior vinculadas con productos regionales, importaciones de maquinaria y exportaciones destinadas a distintos mercados internacionales.
Aunque todavía se trata de movimientos modestos en comparación con los grandes puertos del Paraná, representan una señal de recuperación para una terminal que durante mucho tiempo estuvo prácticamente fuera de la agenda logística nacional.
Es precisamente sobre esos avances donde se apoyan las expectativas expresadas por Azula y otros referentes provinciales. Desde la administración portuaria consideran que Barranqueras tiene condiciones para transformarse en una plataforma estratégica para el norte argentino, aprovechando su ubicación dentro de la Hidrovía Paraná-Paraguay y su cercanía con importantes áreas productivas del NEA.

La oportunidad logística del Norte Grande
La verdadera oportunidad de Barranqueras probablemente no pase por convertirse en una réplica de Rosario. Su potencial parece estar asociado a un rol diferente y quizás más realista.
El puerto podría consolidarse como un nodo logístico especializado para el Norte Grande argentino, capaz de captar cargas regionales que hoy recorren cientos de kilómetros por carretera hasta terminales ubicadas mucho más al sur.
Y dicha posibilidad adquiere relevancia en un contexto donde los costos logísticos siguen siendo uno de los principales problemas para las economías regionales.
La Hidrovía Paraná-Paraguay ofrece una ventaja difícil de ignorar. El transporte por barcazas permite movilizar grandes volúmenes con costos significativamente menores a los del transporte terrestre.
Por esa razón, distintos especialistas sostienen desde hace años que el desarrollo de puertos fluviales en el norte argentino podría convertirse en una herramienta clave para mejorar la competitividad de numerosas actividades productivas.
Barranqueras reúne varias condiciones para ocupar ese lugar. Su ubicación estratégica le permite proyectarse como una plataforma de salida para productos agrícolas, forestales e industriales generados en Chaco, Formosa, Corrientes, Santiago del Estero e incluso parte del NOA. Esa función podría convertirlo en una pieza importante dentro de la logística regional sin necesidad de replicar el modelo rosarino.
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El desafío sigue siendo la carga
Pero toda estrategia portuaria tiene un requisito indispensable: volumen.
La historia demuestra que no hay puertos competitivos sin carga suficiente para sostener inversiones, servicios regulares y mejoras permanentes de infraestructura. Y allí aparece probablemente el principal desafío que enfrenta Barranqueras.

Las operaciones registradas durante los últimos años muestran una recuperación respecto de etapas anteriores. Sin embargo, todavía están lejos de los niveles necesarios para transformar estructuralmente al puerto. La consolidación de una masa crítica de cargas sigue siendo la condición indispensable para garantizar un crecimiento sostenido.
Para lograrlo no alcanza únicamente con dragar el riacho o sancionar nuevas leyes. Será necesario atraer operadores logísticos, empresas exportadoras, inversiones privadas, servicios regulares y una conectividad eficiente que permita integrar al puerto con los principales centros productivos de la región.
La infraestructura es una condición necesaria, pero no suficiente. El verdadero motor de cualquier puerto sigue siendo la carga.
Entre la ambición y la realidad
Las declaraciones de Azula y Braillard Poccard reflejan una aspiración legítima: devolverle al Puerto de Barranqueras un papel relevante dentro del sistema logístico argentino. En ese sentido, el simple hecho de que el puerto vuelva a formar parte de la discusión nacional ya representa un cambio respecto de años anteriores.
Sin embargo, el desafío no parece ser convertirse en el próximo Rosario. El desafío consiste en construir un modelo propio, adaptado a las necesidades del Norte Grande y capaz de aprovechar las ventajas que ofrece la Hidrovía Paraná-Paraguay.
Si logra consolidar cargas, atraer inversiones y sostener una mejora continua de su infraestructura, Barranqueras podría transformarse en uno de los nodos logísticos más importantes del norte argentino. Y aunque eso no lo convierta en Rosario, probablemente represente un objetivo mucho más relevante y alcanzable para el desarrollo económico de la región.