Por Adrián Luciani / info@argenports.com
En las próximas horas, el MV Athanasia amarrará en la terminal de Patagonia Norte, en Puerto San Antonio Este, con una carga tan estratégica como poco conocida: más de 700 tubos destinados al proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS).
La descarga, prevista para comenzar el martes, según pudo saber Argenports.com,marcará el inicio visible de una etapa clave para una obra que busca transformar a Río Negro en la principal puerta de salida del petróleo argentino hacia los mercados internacionales.
Sin embargo, estos tubos son mucho más que una nueva operación portuaria.
Formarán parte del ducto submarino que conectará la terminal de almacenamiento de Punta Colorada con las monoboyas ubicadas mar adentro.
Desde allí cargarán los superpetroleros encargados de exportar el crudo de Vaca Muerta.
No son caños comunes. Diseñados para operar bajo el mar y soportar algunas de las condiciones más exigentes de la industria offshore.
Además, representan un hito tecnológico para la industria nacional.
El eslabón oculto de VMOS
El sistema submarino constituye una pieza esencial del proyecto. Sin él, la terminal offshore simplemente no podría funcionar.
Una vez que el petróleo llegue a Punta Colorada a través del oleoducto terrestre, será almacenado en los tanques construidos en la costa. Desde allí, recorrerá más de ocho kilómetros bajo el mar hasta alcanzar las monoboyas de carga, donde podrán operar los grandes buques exportadores.
Estas estructuras flotantes permitirán amarrar embarcaciones tipo VLCC (Very Large Crude Carrier), capaces de transportar alrededor de dos millones de barriles de petróleo por viaje, sin necesidad de ingresar a puerto.
Del Dock Sud al Golfo San Matías
El MV Athanasia transporta los tubos que semanas atrás fueron embarcados en Dock Sud, luego de completar en la planta de Socotherm, en Escobar, el proceso de revestimiento en concreto.
Una vez descargados en San Antonio Este, serán trasladados para su posterior instalación en el tramo submarino del sistema offshore de VMOS.
La operación representa un nuevo hito dentro de una obra que avanza por etapas y que, una vez concluida, permitirá incrementar significativamente la capacidad exportadora del petróleo producido en Vaca Muerta.
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El mayor ducto revestido en concreto del país
Los más de 700 tubos tienen 38 pulgadas de diámetro y conformarán el mayor ducto revestido en concreto realizado hasta el momento en la Argentina.
El trabajo fue ejecutado por Socotherm, que adaptó en tiempo récord su planta de Escobar para afrontar un desafío técnico de máxima complejidad bajo estándares internacionales.
“Se trata del mayor ducto revestido en concreto realizado hasta el momento en Argentina”, destacó la compañía al anunciar la finalización de esta etapa del proyecto.
La obra demandó la aplicación de tecnologías específicas para responder a las exigencias propias de una operación offshore permanente.
¿Por qué llevan concreto?
La respuesta sorprende a quienes imaginan que el revestimiento tiene únicamente una función protectora.
En realidad, el concreto cumple un papel decisivo para garantizar el funcionamiento del sistema.
Por un lado, aporta el peso necesario para evitar que la tubería tienda a desplazarse o flotar debido a la acción de las corrientes marinas. Al mismo tiempo, mejora su estabilidad sobre el lecho marino y ayuda a soportar los esfuerzos mecánicos generados por el oleaje y las condiciones operativas.
Además, proporciona una protección adicional frente a impactos y contribuye a preservar la integridad estructural del ducto durante décadas de servicio.

Ingeniería argentina para una obra inédita
Para lograr esas prestaciones, Socotherm utilizó concreto de alta densidad reforzado con mineral de hierro y mallas de acero galvanizado especialmente diseñadas para ambientes marinos.
La combinación de estos materiales permitió desarrollar una solución tecnológica de alto valor agregado destinada a una de las obras energéticas más ambiciosas del país.
El proyecto también puso a prueba la capacidad de adaptación industrial local, ya que la planta de Escobar debió adecuar procesos y equipamiento para ejecutar una tarea sin antecedentes de esta escala en la Argentina.
Más allá del desafío técnico, el revestimiento representa una demostración concreta del potencial de la industria argentina para participar en proyectos offshore de clase mundial con altos estándares de calidad y exigencia operativa.
Del yacimiento al mar
Cuando entren en operación, los ductos submarinos se convertirán en el vínculo físico entre Vaca Muerta y los mayores petroleros del planeta.
El petróleo producido en Neuquén recorrerá cientos de kilómetros hasta Punta Colorada y desde allí continuará su viaje bajo el mar hasta las monoboyas offshore, donde será transferido a buques capaces de abastecer mercados de todo el mundo.
Por eso, la llegada del MV Athanasia a San Antonio Este trasciende la postal logística de una descarga portuaria. Detrás de cada uno de esos tubos hay ingeniería, innovación y una apuesta de largo plazo para convertir el crecimiento de Vaca Muerta en exportaciones a gran escala.
A simple vista serán enormes piezas de acero apiladas sobre un muelle patagónico. Pero bajo el mar terminarán conformando una de las infraestructuras más estratégicas de la Argentina: el conducto que permitirá que el petróleo de Vaca Muerta llegue directamente a los superpetroleros.