Por Adrián Luciani / info@argenports.com
Hay naufragios que se pierden en los archivos y otros que se niegan a desaparecer de la memoria colectiva. El SS Minden pertenece a estos últimos.
El buque reposa a más de 2.200 metros de profundidad en el Atlántico Norte, frente a Islandia, pero su nombre vuelve a la superficie cada vez que alguien menciona la palabra que lo convirtió en leyenda: oro.
En septiembre de 1939, con Europa ya en guerra, el carguero alemán navegaba desde Sudamérica hacia Alemania. No transportaba armas ni tropas.

Era un mercante más en una ruta que se volvía cada vez más riesgosa y, cuando la presencia de unidades británicas comenzó a hacerse evidente en la zona, su capitán activó el protocolo previsto para ese tipo de situaciones.
El hundimiento que dio origen a la leyenda
La travesía del SS Minden terminó de manera abrupta. El carguero quedó bajo seguimiento de unidades británicas que patrullaban las rutas del tráfico mercante alemán en el Atlántico Norte.

Ante la posibilidad de ser capturado, el capitán dispuso el hundimiento del buque para impedir que su carga quedara en manos enemigas. La tripulación abandonó la nave y fue recogida poco después por fuerzas británicas. Minutos más tarde, el SS Minden desapareció bajo la superficie.
Horas después se confirmó que las unidades que habían localizado al carguero eran los cruceros HMS Calypso y HMS Dunedin.

Crucero ligero HMS Calypso.
Ambos habían sido desplegados como parte del cerco inicial al tráfico mercante alemán. Ese dato quedó asentado en los registros navales del Reino Unido.
Las declaraciones iniciales de la tripulación capturada minimizaron la importancia de la carga transportada por el SS Minden.
Con el correr de los años, esas versiones quedaron seriamente cuestionadas. Distintas investigaciones sostienen que los marinos habrían mentido u ocultado deliberadamente información sobre lo que llevaba el buque, un elemento clave para entender por qué se optó por hundirlo en lugar de permitir su captura.
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El oro y la cifra que convirtió el caso en un imán mediático
La versión más repetida sostiene que el SS Minden transportaba alrededor de cuatro toneladas de oro, un volumen que hoy equivaldría a unos USD 130 millones.
No existe un manifiesto de carga público que confirme esa cifra, pero es el dato que aparece en reconstrucciones periodísticas y en documentación presentada por empresas que buscaron permisos para explorar el pecio.

La hipótesis del oro se vincula a transferencias de valor realizadas por bancos alemanes con presencia en Sudamérica en los meses previos al estallido de la guerra, cuando las restricciones financieras empezaban a cerrarse sobre Alemania y se buscaban vías alternativas para mover activos hacia Europa.
La exploración moderna que reactivó el expediente
En 2017, la empresa británica Advanced Marine Services (AMS) impulsó una expedición para inspeccionar el SS Minden con apoyo del buque offshore Seabed Constructor, equipado con vehículos submarinos capaces de operar a grandes profundidades. El objetivo declarado era verificar la existencia de un cofre o caja dentro del casco del carguero.

El buque contratado por los cazadores de tesoros ingleses.
La operación fue frenada por las autoridades de Islandia, que exigieron permisos específicos para cualquier intervención en el lecho marino dentro de su zona económica exclusiva.
Desde entonces, el caso quedó empantanado en un entramado legal que impide avanzar con la recuperación.
Quién puede reclamar y por qué
El SS Minden se encuentra fuera de aguas territoriales, pero dentro de un área donde Islandia ejerce competencias regulatorias.

Cualquier intento de recuperación debe contar con autorización estatal y cumplir con exigencias ambientales.
Además de Islandia, aparecen otros posibles reclamantes en caso de que se confirmara la existencia de carga valiosa: Alemania como Estado de bandera del buque hundido, empresas de salvamento en caso de una recuperación efectiva autorizada, y aseguradoras históricas o herederos de los propietarios originales del cargamento si se lograra identificar la titularidad del oro.
Dónde entra la Argentina
La Argentina aparece vinculada al caso por el origen sudamericano del viaje del SS Minden y por el circuito financiero de la época.
Si se demostrara que el oro provino de operaciones realizadas en bancos con actividad en la Argentina o que fue embarcado en puertos del país, podría abrirse una discusión jurídica sobre la procedencia de los activos.

Ese escenario no implica un reclamo automático del Estado argentino sobre el oro. Sí abre la puerta a que la Argentina y Brasil queden involucrados en un proceso de esclarecimiento del origen de los bienes y, eventualmente, en acciones judiciales o diplomáticas si se comprobara que se trató de activos transferidos de manera irregular en el contexto del inicio de la guerra.
Un expediente que continúa abierto
A casi 90 años del hundimiento, el SS Minden sigue siendo un caso sin resolución. No hay carga recuperada, no hay permisos vigentes para intervenir el pecio y no hay definición jurídica sobre la propiedad de un eventual hallazgo.
Mientras tanto, el barco permanece degradándose en el fondo del Atlántico Norte, convertido en un expediente abierto donde confluyen intereses económicos, disputas de jurisdicción y una historia que sigue abierta.
¿Puede haber un reclamo desde Argentina?
Lejos del mito del “oro nazi”, el cargamento del SS Minden era oro bancario alemán perteneciente al Dresdner Bank, trasladado desde Sudamérica hacia Europa al inicio de la Segunda Guerra Mundial.
El buque fue hundido por su propia tripulación frente a Islandia para evitar que el cargamento cayera en manos británicas, en el marco de la guerra naval en el Atlántico Norte.
En 1939, América del Sur era un nodo clave del comercio alemán. Brasil fue el punto de partida del SS Minden, pero la operatoria formaba parte de un circuito regional de intercambios que también involucraba a la Argentina, entonces país neutral. Ese contexto explica por qué el nombre argentino aparece de manera lateral en algunas reconstrucciones históricas del caso.
Según varios especialistas, desde el punto de vista jurídico, el escenario es claro. Argentina no tiene base legal para reclamar el oro del SS Minden. El cargamento no era de propiedad argentina, el hundimiento ocurrió en aguas internacionales y los eventuales derechos recaen sobre Alemania o los tribunales que intervengan en un futuro rescate del pecio.











