Por Redacción Argenports.com
Un incidente estructural se registró en las últimas horas en uno de los silos de Terminal Quequén, donde se produjo el desprendimiento parcial de una pared perteneciente a una estructura con casi un siglo de antigüedad.
El hecho no provocó personas heridas ni daños a terceros y quedó circunscripto al interior del área operativa de la empresa concesionaria.
De acuerdo con la información preliminar, el colapso parcial se produjo por causas que aún se encuentran bajo investigación. No obstante, los primeros análisis técnicos indican que el factor determinante estaría vinculado a la antigüedad de los materiales utilizados en la construcción del silo.
Según pudo saber Argenports.com, en el lugar se encuentra operando el buque BBG Yulin, que carga 27.000 toneladas de pellets de girasol con destino a Francia.
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La estructura afectada forma parte del histórico complejo Ex Junta Nacional de Granos, edificado entre las décadas del 30 y 40, un conjunto emblemático del sistema portuario de Quequén que, debido a su edad, es objeto de tareas permanentes de mantenimiento por parte del concesionario.
Activación inmediata de los protocolos de seguridad
Tras detectarse el desprendimiento, se activaron de manera inmediata los protocolos de seguridad correspondientes.
Luego se procedió a delimitar la zona afectada, con el objetivo de resguardar al personal y evitar cualquier tipo de riesgo adicional.
En paralelo, técnicos especializados comenzaron a evaluar el estado general de las instalaciones para descartar eventuales compromisos estructurales y avanzar en la elaboración del informe final que determinará con precisión las causales del episodio.

Desde la empresa indicaron que la antigüedad del silo, cercano a los 100 años, aparece como el elemento preponderante dentro de la cadena de causalidad del hecho.
En tal sentido, aludieron al desgaste natural que sufren los materiales con el paso de las décadas, aun cuando se realizan tareas de mantenimiento de forma periódica.
Sin impacto en la operatoria de la terminal
El incidente se produjo en una zona secundaria y dentro del área operativa de la concesión.
Por eso no afectó el normal funcionamiento de la terminal ni la continuidad de las actividades portuarias.
Desde el ámbito portuario remarcaron que el movimiento de cargas, la logística y las operaciones habituales se desarrollan con normalidad, sin que el episodio haya generado interrupciones ni demoras.
Inspecciones y controles del Consorcio de Gestión
Por otra parte, se destacó que el Consorcio de Gestión realiza inspecciones periódicas sobre esta y otras terminales, con personal técnico de la administración portuaria.
Los controles se encuentran orientados a verificar el cumplimiento de todas las obligaciones asumidas por los permisionarios.
Estos incluyen aspectos vinculados al mantenimiento, seguridad e integridad de las estructuras.
Peritajes y plan de reconstrucción
Más allá de las primeras evaluaciones, se continuará profundizando en los peritajes técnicos de rigor.
Las tareas permitirán definir el plan de trabajo más adecuado para resguardar la infraestructura aledaña y avanzar en la reconstrucción de la pared afectada.
Las tareas se iniciarán con la mayor celeridad posible una vez concluido el análisis técnico integral, con el objetivo de garantizar condiciones óptimas de seguridad en todo el sector.
Desde el entorno portuario llevaron tranquilidad a la comunidad y a la familia portuaria.
El ente portuario remarcó que no se registraron víctimas ni se vio resentida la actividad de la terminal, más allá del incidente puntual.
Detalles técnicos del incidente
Según el informe interno del incidente Nº 02/2026, el episodio se produjo el 27 de enero de 2026 alrededor de las 2:15 de la madrugada, mientras se desarrollaban tareas de vaciado del silo N°1, sector 3.
Durante esa operatoria, cedió la pared exterior del silo, provocando el desprendimiento de una placa hacia el exterior del sector de las vías.
Esto generó el derrame del material pelletizado que se encontraba almacenado en su interior.

El evento ocasionó únicamente daños materiales, sin que se registraran personas afectadas. Tras el desprendimiento, se procedió de inmediato a inspeccionar el área, evaluar los riesgos existentes y mitigar posibles peligros, mediante el retiro de restos de mampostería y del material derramado.
Como parte del procedimiento, se adoptaron todas las medidas de seguridad correspondientes, manteniéndose el elevador en condiciones normales de operación, sin impacto sobre el funcionamiento general de la terminal.
Desde el área técnica se indicó que los silos cuentan con controles preventivos permanentes, que incluyen monitoreos periódicos e inspecciones de estructuras y mampostería. Ante la detección de cualquier desvío, se realizan tareas de mantenimiento, reparaciones y refuerzos estructurales.

En este caso puntual, el silo se encontraba dentro de un sector de inspección permanente y no presentaba señales externas previas que permitieran anticipar el evento, por lo que se infiere de manera preliminar la posible existencia de una patología estructural interna como causa del desprendimiento.
De manera inmediata se resolvió intensificar las inspecciones externas e incorporar controles internos adicionales. A partir de ese nuevo esquema de revisión, se elaborará un informe actualizado sobre el estado de seguridad estructural del conjunto de los silos, que permitirá definir las acciones técnicas a seguir.











