Por Redacción Argenports.com
La producción de petróleo en la Argentina alcanzó su mayor nivel desde que existen registros modernos, al superar el récord histórico de 1998.
El nuevo máximo se logró a partir de un crecimiento sostenido del no convencional, con Vaca Muerta como principal motor del sistema energético.
El hito se consolidó tras varios meses consecutivos de aumento en los volúmenes extraídos, lo que permitió dejar atrás el techo productivo que se había mantenido durante casi treinta años.
Diciembre cerró con 860.255 barriles diarios de petróleo a nivel país y un promedio de 601.273 bbl/d en Neuquén, un registro impulsado por Vaca Muerta, que apuesta a la expansión a partir de los nuevos oleoductos.
A diferencia de los picos temporales registrados en otras etapas, el nivel actual se apoya en una curva de crecimiento estable, con continuidad operativa y una mayor previsibilidad en los desarrollos.

El rol central de Neuquén y Vaca Muerta
Neuquén se consolidó como la principal provincia productora del país, al superar por primera vez los 600.000 barriles diarios. Ese volumen representa más de dos tercios del total nacional y confirma el desplazamiento definitivo del eje petrolero argentino hacia la Cuenca Neuquina.
El crecimiento se explica por el avance del shale oil, que concentra la mayor parte de las inversiones, la actividad de perforación y las operaciones de fractura hidráulica.
Los desarrollos no convencionales permitieron incrementar la producción con menos pozos que en el pasado, gracias a mayores ramas laterales, más etapas de fractura y una mejora sostenida en la productividad inicial y acumulada.
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Un récord distinto al de los años noventa
El récord alcanzado en 1998 se había construido sobre la base del petróleo convencional, con fuerte participación de yacimientos hoy maduros o en declino. Desde entonces, la producción nacional atravesó una caída prolongada que se extendió durante más de una década.
El nivel actual responde a un modelo diferente, con mayor intensidad tecnológica, altos requerimientos de capital y una operación continua que exige infraestructura adecuada para sostener el crecimiento.
Este cambio de matriz explica por qué el nuevo máximo no depende de un solo campo ni de una recuperación puntual, sino de un sistema productivo concentrado, pero más eficiente.
Infraestructura y límites del sistema
El aumento de la producción vuelve a poner en primer plano los límites actuales del sistema de transporte y evacuación de crudo. Oleoductos, plantas de almacenamiento y terminales portuarias operan con márgenes cada vez más ajustados.

La expansión de la capacidad de transporte aparece como una condición clave para sostener el ritmo productivo y evitar restricciones que puedan afectar la actividad en los yacimientos.
En este contexto, los proyectos de ampliación de ductos y las nuevas alternativas de salida al mar adquieren un rol estratégico para el próximo tramo de crecimiento.
Producción y exportaciones
Con el mercado interno relativamente estable, el aumento de los volúmenes refuerza el perfil exportador del petróleo argentino. El crudo de Vaca Muerta gana presencia en mercados externos y se consolida como una fuente relevante de ingreso de divisas.
La posibilidad de sostener y ampliar las exportaciones dependerá de la competitividad logística, la estabilidad regulatoria y la continuidad de las inversiones en infraestructura.

El récord superado no garantiza por sí solo una expansión automática, pero establece un nuevo piso productivo desde el cual se proyectan los próximos años.
Un nuevo punto de referencia
La superación del récord de 1998 marca un antes y un después para la industria petrolera argentina. Por primera vez, el país vuelve a niveles máximos de producción con una matriz dominada por el no convencional.
El desafío hacia adelante será sostener ese nivel, acompañarlo con obras clave y transformar el crecimiento productivo en exportaciones estables que permitan consolidar el rol del petróleo dentro del esquema energético nacional.











