Por Redacción Argenports.com
La provincia de Santa Fe volvió a mostrar números fuertes en logística durante el arranque de 2026, pero lo hizo en un contexto que también expone las tensiones del sistema.
Mientras crecen los volúmenes y se amplía la operatoria, persisten los cuellos de botella en el transporte y las demoras en los accesos portuarios.
En ese escenario, el sistema provincial superó las 1,2 millones de toneladas movilizadas y alcanzó 868 operaciones de carga en el primer trimestre, según datos oficiales.
El principal aporte vino del Puerto de Rosario, que concentró más de un millón de toneladas y explicó gran parte del crecimiento interanual.
Puertos en expansión con presión creciente
El Puerto de Rosario alcanzó 1.017.979 toneladas, con una suba del 67% frente a 2025. El dato confirma su peso dentro de la Hidrovía Paraná-Paraguay, aunque también refleja la creciente concentración de cargas en un nodo ya exigido.

El resto del sistema acompañó con incrementos significativos.
La Zona Franca Santafesina movilizó 148.991 toneladas, con un crecimiento del 76%.
El Puerto de Villa Constitución alcanzó 81.975 toneladas, con un salto del 136%.
El Puerto de Santa Fe sumó 46.864 toneladas, con fuerte incidencia de cargas agroindustriales.
Los números son positivos, pero no terminan de despegarse de un esquema altamente dependiente del camión y con márgenes operativos cada vez más ajustados en los picos de actividad.
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Aeropuertos con mayor participación pero rol acotado
En el plano aéreo, la actividad también creció, aunque con un peso todavía limitado dentro del sistema logístico general.
El Aeropuerto Internacional Rosario registró 521 operaciones internacionales, con predominio de importaciones.
El Aeropuerto Internacional Sauce Viejo contabilizó 347 operaciones, mayormente de cabotaje.
Si bien muestran mayor integración, los aeropuertos siguen siendo un complemento más que un factor determinante en el movimiento de cargas pesadas.
Más volumen no siempre implica más eficiencia
El crecimiento en toneladas no necesariamente se traduce en un sistema más fluido. En las últimas semanas, las dificultades en el ingreso de camiones y los conflictos con transportistas volvieron a poner en evidencia fragilidades conocidas.
La logística del principal polo exportador del país sigue dependiendo de una coordinación fina entre actores que no siempre logran alinearse en momentos críticos.
En ese punto, el aumento de la actividad convive con una pregunta de fondo: hasta dónde puede escalar el sistema sin mejoras estructurales en accesos, infraestructura y planificación.

Hidrovía clave pero cada vez más exigida
La Hidrovía Paraná-Paraguay continúa siendo el eje que sostiene el flujo exportador, pero también el que concentra buena parte de la presión operativa.
El incremento de cargas refuerza su rol estratégico, aunque también eleva la necesidad de previsibilidad y eficiencia en toda la cadena logística.
El balance del trimestre deja en claro que Santa Fe mantiene su centralidad en la logística argentina. Pero también que el sistema sigue funcionando al límite en determinados momentos.
El desafío no pasa solo por seguir sumando toneladas, sino por evitar que ese crecimiento termine chocando contra las mismas restricciones que vienen repitiéndose en cada campaña.