Por Redacción Argenports.com
El agro argentino arrancó 2026 con un dato contundente: niveles récord de exportación en los primeros meses del año, impulsados principalmente por el maíz y, de manera más reciente, por el girasol.
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, el ritmo de embarques de maíz en el inicio de la campaña no tiene antecedentes, con volúmenes cercanos a 5 millones de toneladas mensuales, una marca inédita para esta etapa del ciclo comercial.
El desempeño no solo responde a una buena cosecha, sino también a un contexto internacional que vuelve a jugar a favor de la oferta argentina.

El girasol, la sorpresa del arranque
Uno de los datos más relevantes del informe es el salto del girasol argentino en el mercado europeo.
Argentina pasó a explicar más del 30% de las importaciones de semilla de girasol de la Unión Europea, cuando un año atrás su participación era prácticamente marginal.
El cambio responde a problemas productivos en Europa del Este, especialmente en Bulgaria, lo que obligó a la industria a buscar nuevos proveedores.
En ese escenario, el producto argentino logró posicionarse como competitivo, incluso con costos logísticos elevados.

Precios firmes y oportunidad internacional
El contexto de precios también acompaña. El aceite de girasol se mantiene en valores elevados, en torno a los US$ 1.300 por tonelada, en un mercado global con stocks ajustados.
Además, Argentina gana peso en la producción mundial, alcanzando cerca del 13% del total, uno de los niveles más altos de los últimos años.
El maíz sostiene el ritmo
El maíz, en tanto, sigue siendo el principal motor del esquema exportador.
Las ventas avanzan en línea con el promedio histórico, pero sobre una base productiva mayor, mientras que la menor oferta relativa de países clave como Estados Unidos y Ucrania refuerza la competitividad argentina.
Puertos al límite y rol clave de la logística
El volumen de exportaciones vuelve a poner en el centro a la logística portuaria.
Con embarques en niveles récord, la capacidad operativa de los puertos y terminales se vuelve determinante para sostener el ritmo y evitar cuellos de botella.
En ese contexto, el sistema portuario argentino enfrenta el desafío de acompañar una campaña que, al menos en su inicio, muestra números históricos.
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