Por Redacción Argenports.com
Una obra necesaria para recuperar la profundidad del puerto terminó enfrentando un desafío que no podía resolverse solo con dragas. En las aguas del Golfo San Jorge donde se desarrollaban los trabajos también aparecían ballenas sei y otros cetáceos.
El dragado se realizó en 2024 en el antepuerto y en la zona del muelle de ultramar de Comodoro Rivadavia. Su objetivo era restablecer las condiciones de navegación y maniobra para buques de gran porte, afectadas por la acumulación de sedimentos.
Mientras avanzaba la obra, los observadores científicos embarcados registraron una cantidad de cetáceos que llevó al equipo a ajustar el monitoreo ambiental. La experiencia acaba de quedar entre los finalistas de los IAPH Sustainability Awards 2026, en la categoría Cuidado Ambiental.

Una obra clave para el puerto
El dragado estuvo a cargo de Jan De Nul. Como informó Argenports.com al finalizar los trabajos, demandó una inversión de alrededor de 4 millones de dólares y permitió alcanzar profundidades de 7,50 metros en la zona de maniobras y 10 metros al pie del muelle, medidas respecto del cero local utilizado para la obra.
Se movilizaron aproximadamente 255.000 metros cúbicos de sedimentos. El material fue trasladado a un sitio de disposición autorizado en mar abierto, a 6,5 kilómetros de la costa y a unos 50 metros de profundidad. Según la presentación del proyecto, el dragado se completó en 16 días, con 208 viajes hasta ese punto.
La dimensión de la tarea explica la importancia del monitoreo: no se trataba únicamente de observar lo que ocurría junto al muelle. La draga debía recorrer repetidamente el trayecto entre el puerto y el sitio de disposición, en aguas donde podían encontrarse animales.

Qué cambió al aparecer las ballenas
La administración portuaria convocó a profesionales del Instituto de Desarrollo Costero de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco para participar del seguimiento ambiental. Los investigadores viajaron a bordo de la draga como observadores.
En el video de presentación, uno de los participantes cuenta que esperaban encontrar cetáceos, pero que la cantidad observada durante la operación los sorprendió. El equipo científico explica que esa situación hizo necesario ajustar el plan de monitoreo mientras continuaban los trabajos.
Entre las medidas destacadas figuran el control de la velocidad de la draga durante el trayecto hacia el sitio de disposición y la vigilancia permanente desde a bordo para prevenir colisiones. El plan ambiental contempló también procedimientos ante avistajes, seguimiento de la navegación, inspección de la cántara y capacitación de la tripulación.
Los observadores registraron ballenas sei, ballenas francas australes, toninas overas, delfines oscuros y aves marinas. La presentación del puerto consigna 288 registros de ballena sei durante el dragado. No precisa, sin embargo, si corresponden a ejemplares diferentes o si un mismo animal pudo haber sido observado más de una vez.
Un golfo que también atrae a las ballenas
La presencia de la ballena sei en la zona no comenzó con esta obra. Investigadores del CONICET y de la universidad patagónica venían estudiando su llegada estacional al Golfo San Jorge. Mediante relevamientos aéreos realizados antes y durante 2024, estimaron una presencia mucho mayor entre abril y junio, cuando estos animales se acercan a alimentarse.
Ese contexto le da otra dimensión al caso de Comodoro Rivadavia. El puerto necesita conservar profundidades para sostener su actividad, mientras comparte el área marítima con una especie cuya presencia se volvió cada vez más visible y estudiada en los últimos años.
Según el balance presentado por el puerto, la operación terminó sin incidentes ni colisiones con fauna marina. El dato corresponde al seguimiento de esa obra y no permite, por sí solo, sacar conclusiones sobre todos sus posibles efectos ambientales.
La experiencia llega a una final internacional
La Asociación Internacional de Puertos y Terminales incluyó el proyecto de Comodoro Rivadavia entre los tres finalistas de Cuidado Ambiental. Compite con iniciativas de los puertos de Açu, en Brasil, y Subic Bay, en Filipinas.
Un jurado independiente seleccionó 18 proyectos finalistas entre 66 postulaciones elegibles en las seis categorías del certamen. La elección de los ganadores combinará la evaluación del jurado (70%) con una votación pública (30%), abierta hasta el viernes 2 de octubre. Los premios se anunciarán el 4 de noviembre durante la Conferencia Mundial de Puertos, en Londres.
El interés del caso va más allá del premio. La obra muestra cómo un operativo de dragado incorporó observación científica a bordo y ajustó sus controles ante lo que ocurría en el agua. Los participantes plantean ahora que esa experiencia sirva como referencia para futuras intervenciones portuarias en el Golfo San Jorge.