Por Redacción Argenports.com
La Federación de Empresas Navieras Argentinas (FENA) sostuvo que abrir el cabotaje a más buques extranjeros no basta para reducir los costos logísticos. Según la entidad, antes es necesario corregir las condiciones que dificultan la operación y el crecimiento de la flota nacional.
La posición responde a los planteos de usuarios que buscan más oferta de transporte y fletes más bajos. FENA dice compartir ese objetivo, pero discrepa sobre la solución: considera que una apertura sin cambios en la estructura de costos podría desplazar a las empresas argentinas.
La federación reconoce que el país aprovecha poco el transporte por agua y que los buques nacionales tienen una participación reducida en la Vía Navegable Troncal. Sin embargo, sostiene que esos datos no prueban que la reserva de cabotaje sea la causa de ambos problemas.
Para establecerlo, pide analizar qué flota está disponible para cada ruta y tipo de carga, cuánto se utiliza y qué pedidos de transporte quedaron sin atender. También propone examinar las excepciones solicitadas para contratar buques extranjeros y comparar los costos completos con los del transporte terrestre.
El planteo figura en un documento de FENA difundido por Infocampo. La entidad advierte allí que la baja participación del transporte fluvial y la falta de capacidad para determinadas cargas no son conceptos equivalentes: la relación entre ambos debe demostrarse con datos.

Los costos que señalan las navieras
Según FENA, la flota argentina perdió competitividad por una combinación de cargas laborales, impuestos, gastos portuarios y exigencias administrativas. La entidad afirma que esas condiciones dificultan ofrecer servicios a menor precio y planificar nuevas inversiones.
La federación menciona cargas sociales del 38% y cuestiona las dotaciones previstas en los convenios colectivos. También señala diferencias tributarias con los operadores de otros países de la región. Los porcentajes y comparaciones forman parte de su diagnóstico sectorial.
Entre sus ejemplos de gastos portuarios, FENA compara la operación de un Kamsarmax en el Gran Rosario con la de puertos del sur de Brasil. Además, menciona diferencias en el costo del amarre.
Esos ejemplos ilustran el reclamo por los costos marítimos, aunque no miden directamente un flete de cabotaje. Para evaluar cuánto podría bajar cada tarifa hacen falta comparaciones entre buques, rutas, cargas y servicios equivalentes.

Una mesa para discutir la competitividad
FENA sostiene que las empresas argentinas tienen capacidad para ampliar la oferta si se corrigen las condiciones que, según afirma, frenan su crecimiento. Advierte que incorporar buques extranjeros sin atender esas diferencias no garantiza nuevas inversiones ni una reducción sostenida de los fletes.
Por eso propone crear una Mesa Nacional de Competitividad Logística. Plantea reunir al Gobierno nacional, las provincias, las economías regionales, las terminales portuarias, las navieras y los usuarios para identificar los costos que pueden reducirse y las necesidades de transporte que hoy no encuentran respuesta.
La discusión sobre el cabotaje queda centrada en dos preguntas: dónde falta oferta de buques y cuánto cuesta operar los que ya están disponibles. FENA pide responderlas antes de decidir si una mayor apertura permitirá transportar más cargas por agua a precios competitivos.