Por Redacción Argenports.com
La escalada del conflicto en Medio Oriente está provocando una fuerte disrupción en el transporte marítimo internacional. En las últimas horas se registraron nuevos ataques contra buques comerciales en el Golfo Pérsico, mientras miles de tripulantes permanecen atrapados en la zona y crece la preocupación por posibles daños ambientales.
Según estimaciones de la Organización Marítima Internacional (OMI), alrededor de 20.000 marineros se encuentran varados en la región, debido al riesgo operativo que enfrentan las embarcaciones que intentan navegar en torno al estrecho de Ormuz y las rutas del Golfo.
La situación marca una nueva etapa del conflicto entre Irán y la coalición liderada por Estados Unidos e Israel, con una expansión geográfica de los ataques contra petroleros y portacontenedores.
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Un petrolero atacado frente a Kuwait
Uno de los episodios más recientes involucró al petrolero Sonangol Namibe, de bandera de Bahamas, que fue atacado mientras se encontraba fondeado a unas 30 millas náuticas al sudeste del puerto de Mubarak Al Kabeer, en Kuwait.
De acuerdo con el reporte del capitán, una explosión de gran magnitud impactó en el costado de babor, tras lo cual se observó una pequeña embarcación alejándose de la zona.
Las alertas emitidas por la Oficina de Operaciones Comerciales Marítimas del Reino Unido (UKMTO) y la empresa de seguridad marítima Vanguard indican que el buque sufrió daños en un tanque de carga, lo que provocó una fuga de petróleo al mar.
Aunque la tripulación se encuentra fuera de peligro, las autoridades advirtieron que el incidente podría generar consecuencias ambientales si el derrame se expande.

El conflicto se expande más allá de Ormuz
Según informó el medio “Splash 247” el lugar del ataque resulta particularmente significativo. Mubarak Al Kabeer se encuentra a unos 750 a 800 kilómetros del estrecho de Ormuz, la vía marítima clave para el transporte mundial de petróleo que Irán asegura haber bloqueado.
Esto sugiere una ampliación del radio de operaciones militares, que hasta ahora se concentraban principalmente en el propio estrecho, Baréin y el Golfo de Omán.
Más al sur, otro incidente afectó al portacontenedores Safeen Prestige, de 1.740 TEU, que fue alcanzado por un proyectil frente a la gobernación omaní de Musandam. El impacto provocó un incendio en la sala de máquinas.
Registros de seguridad marítima indican que al menos diez buques comerciales han sido atacados desde el inicio del conflicto, lo que está generando una creciente parálisis en el tráfico naval.

Mercado petrolero prácticamente detenido
El impacto ya se refleja con claridad en el mercado de petroleros. Numerosos buques se encuentran acumulados a ambos lados del estrecho de Ormuz, a la espera de condiciones de seguridad para cruzar.
La consultora marítima Fearnleys señaló que las tarifas de flete para cargar petróleo en el Golfo o en el Mar Rojo saudí se han disparado, aunque en muchos casos se trata de valores teóricos.
“No se ha cargado físicamente ningún cargamento desde que comenzó la guerra”, indicaron los corredores marítimos, lo que evidencia el congelamiento del comercio en la región.
El gas también enfrenta un fuerte impacto
La crisis es aún más severa para el mercado del gas natural licuado. Qatar declaró fuerza mayor en sus exportaciones de GNL, una decisión que podría retirar del mercado hasta el 20% del suministro mundial durante al menos un mes.
Como consecuencia, las tarifas spot para buques de GNL se dispararon hasta más de 300.000 dólares diarios, diez veces por encima de los niveles registrados apenas una semana antes.
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Retrasos y desvíos en el comercio marítimo
Las navieras también comenzaron a sentir el impacto en sus cronogramas operativos. Un análisis de la consultora TimeToCargo muestra que los retrasos promedio en los servicios Asia–Europa pasaron de 2,26 a 3,73 días desde el inicio del conflicto.
Algunas compañías registran demoras aún mayores. La naviera HMM, por ejemplo, vio aumentar sus retrasos promedio de 3,72 a 10,45 días, mientras que en MSC los atrasos se acercan a cinco días.
En el puerto de Jebel Ali, uno de los principales hubs logísticos de la región, los retrasos en las salidas crecieron hasta 4,2 días, frente a menos de un día antes de la escalada militar.
Ante el riesgo creciente, muchas navieras están optando por desviar sus rutas alrededor del Cabo de Buena Esperanza, un recorrido más largo pero considerado más seguro.
Seguros de guerra y escoltas navales
El aumento del riesgo también disparó los costos de aseguramiento para los buques que navegan por la zona.
Según reportes del sector asegurador, las primas para atravesar el estrecho de Ormuz se multiplicaron por doce, pasando de alrededor del 0,25% del valor del buque a niveles cercanos al 3%.
Frente a esta situación, el expresidente estadounidense Donald Trump anunció que Estados Unidos buscará facilitar seguros de guerra a través de la Corporación Financiera de Desarrollo y que la Armada norteamericana intentará escoltar petroleros en la región.
Sin embargo, especialistas del sector consideran que esa medida tendría un alcance limitado.
Jakob Larsen, director de seguridad de la asociación naviera BIMCO, sostuvo que proteger a todos los petroleros sería “poco realista” debido a la enorme cantidad de buques que transitan por la zona.
Otros analistas advierten además que la legislación estadounidense impide escoltar buques que no tengan bandera o propiedad estadounidense, lo que restringe aún más la capacidad de protección.

La geografía favorece al atacante
Los expertos coinciden en que el entorno operativo en el Golfo representa un desafío complejo para cualquier operación naval.
Las estrechas vías de tránsito —de apenas dos millas náuticas en algunos sectores— dificultan las maniobras defensivas frente a amenazas como drones navales, minas o interferencias de GPS.
En ese contexto, agentes marítimos advierten que la geografía física de la región favorece a quien ataca, lo que complica aún más la seguridad del comercio marítimo.
Reacciones globales ante el impacto energético
La presión sobre el suministro energético de Oriente Medio ya comenzó a generar respuestas en distintos países.
Myanmar, por ejemplo, implementó un sistema de circulación vehicular por matrículas pares e impares para reducir el consumo de combustible.
En China, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma convocó a las empresas del sector petrolero para analizar el impacto de la crisis. Según trascendió, el organismo pidió suspender temporalmente nuevas exportaciones de productos refinados, salvo algunos casos específicos como combustible marítimo en depósitos aduaneros o suministros hacia Hong Kong y Macao.
La evolución del conflicto en las rutas energéticas del Golfo Pérsico mantiene en alerta al sector marítimo global, en un escenario donde cada nuevo ataque aumenta el riesgo para el comercio internacional y la estabilidad del mercado energético.