El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, llevó tranquilidad a los consumidores sobre el valor de las naftas en Argentina. El directivo afirmó que la empresa no aplicará aumentos bruscos ante las variaciones del mercado global.
Marín explicó que la compañía implementó una política de precios basada en promedios móviles. Este sistema permite que los cambios rápidos en el valor del barril no afecten de forma inmediata al usuario final.
“No va a haber cimbronazos con el precio de los combustibles”, confirmó Marín en declaraciones a Radio La Red. El ejecutivo destacó que la firma toma “decisiones tranquilas” frente a la actual inestabilidad energética.
La fórmula de YPF para evitar aumentos
La estrategia de la petrolera estatal consiste en no observar el precio del petróleo día a día. Por el contrario, la firma utiliza una fórmula matemática para compensar los picos y valles de cotización.
Según el directivo, este esquema protege a los clientes tanto en las subidas como en las caídas repentinas. De esta manera, el objetivo principal es que los surtidores mantengan una mayor estabilidad en el tiempo.
Sin embargo, Marín aclaró que el precio podría ajustarse si el valor del barril se mantiene alto durante un período prolongado. En ese caso, el impacto en las estaciones de servicio sería “muy de a poco”.
El impacto del conflicto internacional
El CEO analizó la situación crítica en el Estrecho de Ormuz, un punto clave por donde circula el 15% del consumo mundial. Actualmente, por esa zona se exportan unos 15 millones de barriles diarios.
Esta interrupción en la oferta genera una presión alcista en los precios internacionales del crudo. A pesar de este escenario, Marín pidió evitar el pánico y ratificó que YPF monitoreará la evolución con prudencia.
“Es mejor mantener los precios constantes”, señaló el titular de la petrolera nacional. Además, remarcó que la empresa no actuará de forma impulsiva ante los desequilibrios temporales que muestra el mercado externo.
Argentina como proveedor seguro de energía
En este contexto, el directivo destacó las ventajas competitivas de la Argentina. El país se posicionó como un proveedor de energía confiable al encontrarse fuera de las zonas actuales de conflicto bélico.
Marín también mencionó los avances en el proyecto de Gas Natural Licuado (GNL). Para este desarrollo, la firma nacional trabaja de forma conjunta con las compañías internacionales Eni y XRG.
El objetivo final es convertir al país en un gran exportador de energía a escala global. Bajo condiciones normales de mercado, se estima que la Argentina podría generar ingresos por 50.000 millones de dólares anuales.
Esta proyección marca un camino de crecimiento sostenido para el sector energético local y una oportunidad histórica de ingreso de divisas.