Por Redacción Argenports.com
El buque pesquero de bandera española que fue observado días atrás operando en aguas argentinas, frente a la costa de Chubut quedó en el centro de la atención no por su presencia en la zona, una dinámica que se repite en el Atlántico Sur, sino por la confirmación de que desarrolla su actividad habitual en el área de las Islas Malvinas bajo licencia otorgada por el Reino Unido.
El dato vuelve a poner sobre la mesa el alcance real del régimen de permisos pesqueros que funciona en torno al archipiélago.
Se trata de un esquema que “habilita” a flotas extranjeras a capturar especies de alto valor comercial en un área estratégica del Atlántico Sur.
Esto tiene efectos directos sobre los mismos stocks que sostienen a la pesca argentina.
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El Playa Da Cativa (IMO 8802349), un arrastrero factoría perteneciente a la empresa española Moradiña S.L., opera habitualmente desde el puerto de Montevideo.
El portal La Vanguardia Noticias precisó que según reconoce la propia armadora, en su sitio web, el buque desarrolla actividades pesqueras en el caladero de las Islas Malvinas, donde captura especies de alto valor comercial como merluza común, merluza de cola, rosada, bertorella y pota.
El sistema de licencias en Malvinas bajo la lupa
Las licencias pesqueras emitidas por la administración británica en Malvinas son consideradas ilegítimas por la Argentina.
Se trata de autorizaciones unilaterales en un territorio cuya soberanía se encuentra en disputa.
Sin embargo, el sistema se ha consolidado como una herramienta central para el desarrollo de una industria pesquera de gran escala en torno a las islas.
La operatoria bajo este régimen no solo tiene implicancias políticas, sino también económicas y ambientales.
La explotación sostenida de recursos en el área del archipiélago impacta sobre poblaciones de especies que migran o comparten hábitat con la plataforma continental argentina.
Esto convierte al Atlántico Sur en un espacio de tensión permanente entre soberanía, negocios y conservación.
Presión estructural sobre el borde de la ZEE
La franja marítima frente a Chubut, en particular en el área del Golfo San Jorge, forma parte de una zona de alta productividad biológica.
Es un punto de convergencia de flotas que operan en aguas internacionales o bajo distintos regímenes de permisos.
En ese contexto, la circulación de buques vinculados al sistema de licencias de Malvinas refuerza la percepción de una presión estructural sobre el borde de la Zona Económica Exclusiva argentina.
El episodio vuelve a plantear la necesidad de sostener y profundizar políticas de control, monitoreo y presencia en el mar, al tiempo que reabre el debate sobre el impacto real del esquema pesquero que se desarrolla en torno a Malvinas sobre los intereses estratégicos de la Argentina en el Atlántico Sur.











