Por Redacción Argenports
La Hidrovía argentina sumará nuevos equipos de dragado ante el aumento de los niveles de agua y los caudales del río Paraná, una situación que comenzó a registrarse desde mediados de octubre y que podría generar dificultades para la navegación.
Vía Navegable Argentina (VNA), responsable del mantenimiento de la Vía Navegable Troncal, puso en marcha un plan de contingencia para reforzar su capacidad operativa y anticiparse a posibles cambios en las condiciones del río.
La estrategia contempla la movilización de dragas desde distintos puntos del mundo, con incorporaciones previstas entre fines de noviembre y comienzos de enero de 2027.
La medida responde al escenario hidrológico que atraviesa la cuenca del Paraná y a la atención sobre los posibles efectos del fenómeno climático El Niño.
El riesgo de sedimentación en el Canal Emilio Mitre
Las crecidas del Paraná pueden generar distintas dificultades para la navegación comercial.
Durante los períodos de aguas altas, el incremento de las corrientes y el arrastre de vegetación pueden afectar los sistemas de señalización y balizamiento.
Sin embargo, uno de los principales desafíos aparece cuando los niveles comienzan a descender.
En esa etapa puede producirse una acumulación importante de sedimentos, especialmente en sectores estratégicos como el Canal Emilio Mitre, donde la pérdida de profundidad puede afectar el tránsito de los buques.
Frente a este escenario, VNA busca ampliar su capacidad de dragado y preparar las cuencas de sedimentación para reducir los posibles impactos sobre la navegación.

Dragas desde Singapur y Croacia
Actualmente, Vía Navegable Argentina dispone de cinco dragas desplegadas en la Vía Navegable Troncal.
Cuatro son unidades de succión por arrastre: Pinta, Nina, Taccola y De Bougainville.
A ellas se suma la Giovanni Venturi, una draga de inyección de agua que también participa en las tareas de mantenimiento.
El plan de contingencia contempla la incorporación de nuevas embarcaciones para ampliar esa capacidad operativa.
La primera será la Francisco di Giorgio, una draga de succión por arrastre que ya navega desde Singapur y cuya llegada está prevista para fines de noviembre.
En paralelo, la draga de corte Ibn Battuta se encuentra en preparación en Croacia y podría incorporarse a mediados de diciembre.
Para comienzos de enero de 2027, la empresa también contempla sumar otra draga de succión por arrastre.
En este caso, las alternativas son la Alvar Nuñez Cabeça de Vaca o la Diogo Cão. La elección dependerá de las necesidades operativas y de la evolución de las condiciones hidrológicas.
De concretarse las incorporaciones previstas, la flota podría pasar de cinco a ocho dragas durante el verano.
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Un operativo para preservar las profundidades
El refuerzo permitirá ampliar las tareas de mantenimiento en los sectores de la Hidrovía que puedan verse afectados por la acumulación de sedimentos.
Uno de los puntos de mayor atención será el Canal Emilio Mitre, donde VNA prevé trabajar sobre las cuencas de sedimentación.
El objetivo es anticiparse a los cambios que puedan producirse después de las crecidas y preservar las profundidades necesarias para el tránsito de los buques comerciales.
La disponibilidad de equipos adicionales también permitirá responder con mayor rapidez ante eventuales modificaciones del lecho del río.
VNA advierte sobre un escenario extraordinario
El gerente general de Vía Navegable Argentina, Tom Van Slambrouck, destacó la necesidad de anticiparse a las condiciones que podrían presentarse durante los próximos meses.
“Estamos frente a un desafío que excede los escenarios originalmente contemplados en la concesión”, señaló.
El directivo explicó que la empresa activó un plan de contingencia y comenzó a movilizar equipos desde distintos puntos del mundo para ampliar su capacidad de respuesta.
Según sostuvo, la estrategia busca garantizar la seguridad y la continuidad de la navegación en una infraestructura fundamental para el comercio exterior argentino.
La evolución de los niveles del Paraná durante los próximos meses será determinante para definir la distribución de los equipos y las necesidades de mantenimiento.
Con este despliegue, VNA apunta a reducir los riesgos operativos derivados de las crecidas y sus efectos posteriores sobre la sedimentación de la Vía Navegable Troncal.