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La historia desconocida de una oficial de la Marina Mercante durante la Guerra de Malvinas

A través de su testimonio en el libro Malvinas, 40 años (Editorial TAEDA), Marcia Marchesotti reconstruye por primera vez su experiencia.
Marcia Marchesotti a bordo del buque Río Cincel (Foto/Libro “Malvinas, 40 años". Editorial TAEDA) / Infobae.
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Por Redacción Argenports.com

Marcia Marchesotti fue una de las pocas mujeres que participó en la guerra del Atlántico Sur.

Sin embargo, durante décadas prefirió mantener el silencio sobre su participación.

Ahora, a través de su testimonio en el libro Malvinas, 40 años (Editorial TAEDA), reconstruye por primera vez su experiencia, compartiendo los recuerdos de lo que vivió, lo que calló y cómo fue cumplir con su deber a bordo del buque Río Cincel a los 22 años.

Un camino de sacrificio y coraje

Marcia nació en Buenos Aires y se crió en Ramos Mejía, en una familia naval. Desde joven, se mostró decidida a forjar su propio camino.

Aunque inicialmente pensó en convertirse en azafata para Aerolíneas Argentinas, una convocatoria para mujeres en la Escuela Nacional de Náutica la hizo cambiar de rumbo. Junto a otras mujeres, formó parte de la primera camada de cadetas que ingresaron a la institución, un terreno que antes era exclusivamente masculino.

Formó parte la primera camada de cadetas que ingresó a la Escuela de Náutica (Foto Marcia Marchesotti).

“Sabíamos que iba a ser difícil. Había que demostrar que éramos iguales a los hombres. Adaptaron uniformes, espacios y hasta los baños. Era un camino lleno de sacrificios, pero decidimos ir para adelante”, relata.

Esta experiencia de lucha por la igualdad y el reconocimiento la preparó para lo que vendría en el conflicto de Malvinas.

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El destino de Malvinas: el buque Río Cincel y la responsabilidad de un rol clave

El 2 de abril de 1982, Marcia se encontraba embarcada en el Río Cincel, un buque carguero. Ese día, el capitán Juan Carlos Trivelín les informó que su destino sería las Islas Malvinas.

A pesar de que los tripulantes tenían la opción de abandonar la misión, Marcia y su compañera decidieron seguir adelante.

“Fue una sorpresa, pero también una gran responsabilidad. No dudé ni un segundo. Sabía que ese era mi deber”, asegura Marchesotti.

A los 22 años, se convirtió en la primera oficial de comunicaciones del buque, un puesto clave en medio de la guerra.

La protagonista de esta historia en la estación de radio donde hacía guardias sola (Foto/Libro “Malvinas, 40 años”. Editorial TAEDA)

En su rol, era la encargada de gestionar las comunicaciones, una tarea que debía realizar en soledad, ya que estaba a cargo de la cabina de radio.

Olga Cáceres, Marcia Marchesotti, Aníbal Orquiguil y Enrique Marti, todos cadetes en formación que en ningún caso ejercieron su derecho de abandonar el buque antes de la zarpada hacia Malvinas (Foto/Archivo)

Vivencias en la zona de conflicto: la radio, la incertidumbre y el sacrificio

El 7 de abril, según recuerda Florencia Illbele en Infobae, a partir de un texto de su autoría extraído del libro “Malvinas 40 años. Testimonios sobre la Guerra del Atlántico Sur” (Editorial TAEDA), el Río Cincel fue el primer barco mercante en llegar a las islas.

La misión era descargar una carga para la Fuerza Aérea, pero debido a un accidente con el ancla, quedaron varados durante varios días, conviviendo con la incertidumbre y el temor constante.

“Había momentos de mucho frío, con vientos imponentes, y la incertidumbre de no saber si volveríamos o si tendríamos que dejar el barco abandonado”, recuerda.

El buque ARA “Isla de los Estados” aproximándose al Río Cincel para retirar su carga frente a Puerto Argentino (Foto Infobae).

Durante esos días, las comunicaciones con el exterior eran limitadas, y la tripulación dependía de un boletín de noticias que recibían en código morse.

“Fue difícil enterarnos de la tragedia que se vivió con el hundimiento de nuestros buques mercantes. La Marina Mercante sufrió 16 bajas”, comenta.

El sufrimiento en la distancia: “La lucha ahora es cuerpo a cuerpo”

Uno de los momentos más difíciles fue cuando Marcia escuchó, en plena transmisión, la frase “la lucha ahora es cuerpo a cuerpo”.

“Me quebré. Pensé en todos los chicos que conocí durante la misión, y no pude seguir”, cuenta, con la voz quebrada.

El hecho de que los combates se tornaran tan cercanos y personales le causó un profundo dolor.

Regreso y silencio: el peso del reconocimiento

Marcia regresó a Buenos Aires el 14 de junio, el día de la rendición argentina. Aunque en el sur del país fue recibida con agradecimiento y solidaridad, en la capital la situación fue muy diferente.

“En Buenos Aires, la guerra no se tocaba. Nadie hablaba de Malvinas”, recuerda.

Durante años, Marcia mantuvo un perfil bajo y nunca buscó el reconocimiento por su participación.

“Muchos creían que era la esposa de un veterano. Nadie sabía que había estado en Malvinas. Yo solo cumplí con mi deber”, asegura.

Solo en 2022, cuando su testimonio fue incluido en el libro Malvinas, 40 años, decidió hablar públicamente sobre su experiencia.

Un legado de valentía y silencio

Hoy, Marcia Marchesotti tiene 64 años, vive en Villa Crespo y sigue con orgullo su carrera como abogada.

Aunque su historia es un ejemplo de valentía y sacrificio, ella sigue creyendo que su rol fue solo un apoyo.

Marcia tiene actualmente 64 años y vive en el barrio porteño de Villa Crespo(Foto/Fernando Calzada)

Para ella, los verdaderos héroes son aquellos que lucharon cuerpo a cuerpo en el frente. Sin embargo, su testimonio es fundamental para comprender la amplitud del conflicto y el papel crucial que desempeñaron los hombres y mujeres que, sin ser combatientes, estuvieron al servicio de la patria durante la Guerra de Malvinas.

Reconocimiento tardío a una mujer valiente

Marcia Marchesotti, como tantas otras veteranas, tuvo que lidiar con el silencio y la invisibilidad durante años.

Su historia, finalmente conocida gracias al libro Malvinas, 40 años, nos recuerda que la guerra de Malvinas no solo fue un enfrentamiento entre soldados, sino un esfuerzo colectivo en el que mujeres como Marcia cumplieron un rol fundamental en el apoyo logístico y la comunicación.

A pesar de las dificultades, su testimonio es un testimonio de honor, orgullo y el silencioso sacrificio de una heroína de la guerra.

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