Por Redacción Argenports.com
La sedimentación en el río Bermejo se consolidó en estos primeros días de 2026 como un nuevo factor de riesgo para la Hidrovía Paraguay Paraná, la principal ruta fluvial que conecta la producción del corazón de Sudamérica con los mercados globales.
El fenómeno se repite año tras año sin que existan medidas de fondo para atacarlo de forma permanente.
Desde la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP) de Paraguay se informó que los trabajos se concentran actualmente en dragar la zona de la desembocadura, donde la acumulación de arena y limo se traduce en una reducción significativa de los calados disponibles.
Desde esa entidad señalaron que la sedimentación “no permite llegar al primer puerto”, describiendo con crudeza las limitaciones operativas que generan los bancos sedimentarios.

Un problema recurrente sin respuestas de fondo
La situación no es nueva. El Bermejo históricamente aporta grandes volúmenes de sedimentos al sistema fluvial Paraguay Paraná debido a la extensión de su cuenca y su dinámica propia.
Esa carga sedimentaria, combinada con niveles fluctuantes del río Paraguay, favorece la formación de bancos que estrechan los canales de navegación y reducen los calados operativos.
Pese a que se anuncian reuniones técnicas y operativos de dragado para mitigar los efectos más inmediatos, el problema de fondo persiste.
Cada temporada hidrológica, los sedimentos arrastrados por el Bermejo se depositan en puntos críticos.
La situación requiere intervenciones costosas y temporarias que no atacan las causas que generan esa acumulación constante.
Operadores fluviales y cámaras vinculadas a la logística ya habían advertido en 2025 que la combinación de la sedimentación del Bermejo y la bajante del río Paraguay generaría nuevos cuellos de botella en la Hidrovía, con impactos directos en la cadena logística regional.
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Dragado puntual frente a ausencia de medidas estructurales
La respuesta tradicional de los organismos responsables ha sido el dragado periódico de los bancos formados por los sedimentos.
Si bien estas intervenciones son necesarias para mantener abiertos los pasos de navegación, no constituyen una solución de largo plazo.
Expertos señalan que se requiere una política de manejo sedimentario integral.
Esta debe incluir monitoreo permanente, obras hidráulicas y abordaje de las causas que generan estos depósitos.
Sin eso, cada año habrá que volver a enfrentar los mismos obstáculos.
El dragado, además, es costoso y técnicamente complejo en zonas donde el aporte de sedimentos resulta constante y elevado.
Incluso en zonas donde las condiciones hidrológicas cambian rápidamente, especialmente en épocas de bajante.
Impactos para el comercio y la logística fluvial
La Hidrovía Paraguay Paraná es un corredor comercial estratégico para Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil.
La acumulación de sedimentos y la consecuente restricción de calados obliga a fragmentar cargas, aumentar tiempos de navegación y encarecer costos logísticos.
Esto termina trasladándose a los exportadores y afectando la competitividad de la producción regional en los mercados internacionales.
Además, la incertidumbre sobre la profundidad permanente limita la planificación operacional de las empresas de transporte fluvial y de los puertos ribereños, generando demoras y mayores riesgos operativos.

La sedimentación como síntoma de una falta de estrategia
La repetición periódica de este problema pone en evidencia que la sedimentación no es un episodio aislado.
En tal sentido, se trata de un fenómeno estructural del sistema fluvial que nunca fue abordado con políticas de largo plazo.
Mientras las soluciones que se discuten siguen siendo técnicas y reactivas —centradas en reuniones y en trabajos de dragado que solo alivian parcialmente la situación— la vía navegable queda expuesta a los mismos fallos de siempre.
Sin una estrategia integral de manejo de sedimentos, que combine inversión pública y coordinación regional, el río Bermejo seguirá representando un obstáculo permanente para la Hidrovía.
Y esa falencia seguirá teniendo efectos negativos para la logística, el comercio y las economías vinculadas a esta arteria fluvial.











