
Por Horacio Luis Tettamanti (*)
Especial para Argenports.com
La discusión actual sobre la Vía Navegable Troncal no es un debate técnico. No estamos hablando simplemente de metros de dragado ni de balizamiento. Estamos discutiendo el modelo logístico y geopolítico de la Argentina para los próximos 25 años.
Por la Vía Navegable circula más del 80% de nuestras exportaciones. Es la columna vertebral del comercio exterior argentino. Sin embargo, el enfoque dominante reduce el análisis a una cuestión operativa, cuando en realidad lo que está en juego es mucho más profundo: la capacidad del país de decidir sobre su propio sistema de transporte y su inserción estratégica en el Atlántico Sur.
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Consolidar determinadas trazas y accesos no es neutro. Implica definir hacia dónde se orientan las inversiones, qué puertos se fortalecen y cuál será el centro real de decisiones logísticas.
Si el esquema termina consolidando hubs externos como articuladores principales del comercio argentino, la consecuencia es clara: menor autonomía, mayor dependencia y pérdida progresiva de soberanía logística.
El problema no es el dragado. El problema es el modelo.
Argentina enfrenta un dilema estructural: consolidar un sistema integrado, orientado a reducir costos nacionales y fortalecer su infraestructura portuaria y flota propia, o perpetuar un esquema fragmentado que traslada el centro de gravedad de su comercio hacia intereses ajenos.
Un país que no controla su logística, no controla su destino.
La decisión que hoy se adopte marcará el rumbo estratégico de la Argentina por décadas. Por eso el debate debe ser profundo, transparente y nacional.
(*) Ex Subsecretario de Puertos y Vías Navegables de la Nación