Por Redacción Argenports.com
La abundancia de gas no convencional y de líquidos asociados en Vaca Muerta abre una oportunidad para que la Argentina ingrese en una nueva etapa de expansión petroquímica, con inversiones destinadas a sustituir importaciones y aumentar las exportaciones de productos de mayor valor agregado.
En el marco del Día de la Petroquímica, la Cámara de la Industria Química y Petroquímica (CIQyP) planteó que el país se encuentra ante la posibilidad de avanzar hacia una “Quinta Ola” de desarrollo sectorial.
El proceso tendría como materia prima central el gas rico de la cuenca neuquina y podría impulsar proyectos de escala mundial para producir etileno, polietileno, propileno, metanol, amoníaco, urea y otros fertilizantes.
En ese escenario, Bahía Blanca ocupa una posición estratégica por su polo petroquímico, su infraestructura portuaria y su conexión directa con los yacimientos de Neuquén.
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El potencial industrial del gas rico de Vaca Muerta
A diferencia de otros yacimientos, el gas de Vaca Muerta presenta un elevado contenido de líquidos del gas natural (LGN), como etano, propano, butano y gasolina natural.
Según la CIQyP, la proporción de estos componentes puede llegar a triplicar los niveles promedio presentes en el gas convencional.
Estos líquidos constituyen materias primas esenciales para la industria petroquímica. A partir de su procesamiento es posible fabricar plásticos, fertilizantes y numerosos derivados utilizados por distintas cadenas productivas.
La industrialización del recurso permitiría generar un volumen de divisas significativamente superior al obtenido mediante la venta directa del gas natural.
Además, aportaría producción nacional para abastecer el mercado interno, reducir importaciones y conquistar nuevos mercados internacionales.
“Una oportunidad única”
Jorge de Zavaleta, director ejecutivo de la CIQyP, sostuvo que el avance de la infraestructura para transportar hidrocarburos y la monetización del gas no convencional colocan al país ante una oportunidad excepcional.
“La química y la petroquímica no solo transforman materia prima, sino también las posibilidades de desarrollo de la Argentina”, afirmó.

El directivo señaló que el desafío consiste en convertir los recursos abundantes de gas rico en fertilizantes, materiales plásticos y derivados de alto valor agregado.
Según explicó, esa producción deberá abastecer la demanda interna y competir en los mercados internacionales bajo estrictos estándares de eficiencia y sostenibilidad.
Las cuatro etapas anteriores de la petroquímica
La historia de la petroquímica argentina se desarrolló mediante distintas olas de inversión y crecimiento.
La primera comenzó durante las décadas de 1940 y 1950. Precisamente, el Día de la Petroquímica recuerda la inauguración, el 26 de agosto de 1950, de la primera planta de América Latina destinada a producir tolueno sintético, ubicada en Campana.
La segunda etapa estuvo vinculada con las políticas de promoción industrial implementadas durante la década de 1960.
Posteriormente, entre las décadas de 1970 y 1980, se produjo la consolidación de los grandes polos industriales de Ensenada y Bahía Blanca.
La cuarta ola se desarrolló durante la década de 1990 y los primeros años del siglo XXI. En ese período se concretaron importantes inversiones en los complejos de Bahía Blanca, Ensenada y Luján de Cuyo.
Ahora, la disponibilidad de gas no convencional podría impulsar una quinta etapa, orientada principalmente hacia las exportaciones y la elaboración de productos con mayor valor agregado.
El peso de la industria petroquímica
A 76 años de la inauguración de aquella primera planta en Campana, la petroquímica argentina se posiciona como la segunda industria más importante de Sudamérica dentro de su sector, según destacó la Cámara.
La CIQyP señaló que la actividad representa el 4,2% del Producto Bruto Interno nacional y aporta cerca del 19% de las exportaciones manufactureras.
Además, la cadena productiva sostiene más de 70.000 empleos directos y 280.000 indirectos distribuidos en ocho polos industriales del país.

Más del 70% de las empresas que integran la industria química y petroquímica son pequeñas y medianas. La actividad tiene presencia directa en polos ubicados en Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza y Neuquén.
La Cámara, fundada en 1949, reúne actualmente a más de 180 compañías que representan alrededor del 80% del valor agregado industrial del sector.
Las condiciones para atraer inversiones
La CIQyP advirtió que el aprovechamiento integral de los recursos de Vaca Muerta requiere superar una serie de desafíos.
Entre las condiciones consideradas prioritarias aparecen los marcos regulatorios estables y previsibles, necesarios para atraer inversiones de largo plazo.
La Cámara también reclamó la expansión y modernización de la infraestructura de transporte y logística para conectar los polos productivos con los mercados internos y los puertos de exportación.
Otros aspectos centrales son el acceso a financiamiento competitivo, el fortalecimiento de la cadena de proveedores nacionales y la formación de trabajadores especializados.
A esto se suma la necesidad de incorporar criterios de sostenibilidad que permitan competir en mercados internacionales cada vez más exigentes.
Producción con criterios ambientales
La industria también busca acompañar su crecimiento con mejoras en seguridad, salud ocupacional, gestión de riesgos, economía circular y protección ambiental.
En ese marco, la CIQyP administra el Programa de Cuidado Responsable del Medio Ambiente, una iniciativa voluntaria orientada a promover la mejora continua entre las empresas del sector.
Para la Cámara, la competitividad futura de la petroquímica dependerá tanto de la disponibilidad de materias primas como de la capacidad para producir bajo estándares ambientales internacionales.
La combinación entre los recursos de Vaca Muerta, los polos industriales existentes y la infraestructura portuaria ofrece una base para iniciar un nuevo ciclo de inversiones. Sin embargo, la concreción de esa “Quinta Ola” petroquímica dependerá de que el país pueda garantizar previsibilidad, logística, financiamiento y condiciones competitivas a largo plazo.