Por Redacción Argenports.com
YPF comenzó a dar los primeros pasos formales para avanzar en la construcción de un poliducto que conectará la producción de Vaca Muerta con la costa de la provincia de Río Negro.
La iniciativa se enmarca dentro del proyecto Argentina LNG y apunta a garantizar la evacuación de los líquidos asociados del shale hacia el futuro polo exportador del Golfo San Matías.
La compañía activó el proceso administrativo mediante la publicación de los edictos de servidumbre correspondientes a la traza, un paso indispensable para sanear legalmente el recorrido del ducto y habilitar posteriormente las licitaciones de obra civil y el inicio de los trabajos de movimiento de suelos.
Según lo previsto, el poliducto tendrá una extensión aproximada de 570 kilómetros.
Su punto de origen estará ubicado en el área Meseta Buena Esperanza, en la provincia de Neuquén, y finalizará en Punta Colorada, en la zona de Sierra Grande, tras atravesar los departamentos neuquinos de Confluencia y los rionegrinos de El Cuy, Avellaneda y San Antonio.

Una pieza clave del esquema exportador
La infraestructura estará destinada al transporte de líquidos asociados del shale, tanto los que se separan del gas natural como los provenientes de la producción de shale oil.
El proyecto, denominado Vaca Muerta Liquids, contempla inversiones del orden de los 8.000 millones de dólares, aunque su definición técnica final aún se encuentra en etapa de análisis.
El avance administrativo refuerza además la definición de Río Negro como salida al mar del proyecto Argentina LNG, una decisión que se consolidó tras el acuerdo alcanzado entre YPF y el gobierno provincial para establecer un marco de estabilidad fiscal y regulatoria por un plazo de 30 años.
Ese esquema busca otorgar previsibilidad al emprendimiento frente a eventuales cambios impositivos o normativos.
La traza de ese ducto fue una de las cartas en juego en la negociación entre el gobernador Alberto Weretilneck y las autoridades de la petrolera nacional que derivaron en el acuerdo por un marco de estabilidad fiscal y regulatoria por un plazo de 30 años.

Esto fue anunciado la semana pasada y blinda al proyecto Argentina LNG ante eventuales cambios en la matriz impositiva o normativa de la jurisdicción local.
“Todo indica que el rionegrino volvió a imponerse ante la opción de Bahía Blanca, el polo donde hoy se separan los líquidos del gas neuquino”, sostuvo Cristian Navazo, periodista del diario La Mañana de Neuquén.
Habrá que ver que sucede con una iniciativa similar impulsada por Transportadora de Gas del Sur (TGS) y que tiene al puerto bonaerense como futuro hub exportador de los líquidos de Vaca Muerta.
Meseta Buena Esperanza como punto de partida
El área Meseta Buena Esperanza fue definida como punto de inicio del poliducto por su carácter estratégico dentro del desarrollo del proyecto de licuefacción.
Junto con Aguada Villanueva y Las Tacanas, integra el núcleo de bloques considerados prioritarios para el abastecimiento del sistema Argentina LNG.
En ese marco, YPF avanzó recientemente en un intercambio de activos que le permitió consolidar su posicionamiento en estas áreas, al tiempo que incorporó a Pluspetrol como accionista de Vaca Muerta Inversiones, la sociedad que posee participación en los bloques La Escalonada y Rincón de Ceniza.
La infraestructura detrás del hub de GNL
El esquema integral diseñado por YPF para transformar a Río Negro en un hub exportador de GNL contempla dos grandes arterias desde la Cuenca Neuquina.
Por un lado, un gasoducto troncal de unos 520 kilómetros y 48 pulgadas de diámetro, pensado para transportar entre 75 y 100 millones de metros cúbicos diarios de gas seco, un volumen equivalente a la producción actual de la provincia de Neuquén.
En paralelo, el poliducto de líquidos proyectado tendrá un diámetro estimado de 22 pulgadas y permitirá evacuar los líquidos asociados, un componente clave para sostener la operación de las plantas de tratamiento y de las unidades de licuefacción.

La iniciativa prevé una capacidad inicial de exportación de 12 millones de toneladas anuales de GNL, operando en una primera etapa con dos unidades flotantes de licuefacción en el Golfo San Matías y una planta de tratamiento de gas en tierra.
En función del avance de los acuerdos comerciales, la consolidación de socios y el esquema de financiamiento, el proyecto podría escalar hasta las 18 millones de toneladas anuales hacia el final de la década.
Con estos primeros pasos administrativos, el proyecto Argentina LNG comienza a materializar su hoja de ruta y consolida a Río Negro como uno de los ejes centrales del futuro mapa exportador energético de la Argentina.










