Por Redacción Argenports.com
Puerto Quequén terminó 2025 con un hito que redefinió su escala operativa. La estación marítima superó por primera vez la barrera de los 9 millones de toneladas movilizadas y consolidó un desempeño sostenido durante los doce meses del año.
Ese volumen no solo ratificó su rol dentro del sistema portuario argentino, sino que fijó una vara alta para el ciclo que comienza.
Con ese antecedente, la conducción del Consorcio de Gestión reconoce que igualar la marca ya es un desafío en sí mismo.
Aun así, la meta está clara: mantener la intensidad operativa, capitalizar el empuje de la producción regional y, si las condiciones acompañan, ir por un nuevo máximo.
En ese sentido, el presidente del Consorcio de Gestión, Mariano Carrillo, fue explícito: “Si fuera posible superar el récord de 2025, lo haríamos. Sabemos que es muy difícil, pero vamos a intentarlo”.

Producción como eje estratégico
El récord de 2025 tuvo una explicación directa en la dinámica productiva del hinterland.
La recuperación de volúmenes agrícolas, la regularidad de embarques y la capacidad del puerto para absorber picos de demanda permitieron una operatoria continua, con bajos niveles de congestión y altos estándares de seguridad.
Ese desempeño reforzó una idea que hoy guía la estrategia. Para la actual conducción, la producción es la referencia que ordena la logística, las inversiones y la planificación.
Por eso, la agenda para 2026 apunta a acompañar a los complejos exportadores con infraestructura eficiente, servicios previsibles y coordinación con todos los actores de la cadena.
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Sostener el nivel en un contexto desafiante
La vara quedó alta. Superar un año récord implica enfrentar variables que exceden al propio puerto: clima, mercados internacionales, disponibilidad de cargas y competitividad del sistema logístico. En ese marco, el objetivo inmediato es sostener el piso operativo alcanzado.

La experiencia de 2025 dejó aprendizajes clave. La continuidad de operaciones, la planificación de ventanas de carga, el ordenamiento del tráfico marítimo y la tendencia a operar buques de mayor porte mostraron que la terminal puede escalar sin perder eficiencia.
Esa base técnica será determinante para afrontar un año que se anticipa exigente.
Vínculo con la comunidad y legitimidad social
El cierre del año también dejó una señal en términos institucionales. La apertura de espacios de interacción con la comunidad, orientados a explicar cómo funciona el puerto y cuál es su impacto económico y social, reforzó la legitimidad de una actividad que convive con la ciudad y su entorno.

Para 2026, el desafío no es solo productivo. La hoja de ruta incluye consolidar ese puente con la comunidad, fortalecer la transparencia de la gestión y mostrar de qué manera la operatoria portuaria se traduce en empleo, servicios y desarrollo regional.
Un puerto con ambición de continuidad
Puerto Quequén ingresa al nuevo año con una combinación poco habitual: cifras récord y una conducción que no se conforma con el resultado. La aspiración es clara.
Mantener el máximo nivel alcanzado ya sería un logro en un escenario de alta competencia entre puertos. Superarlo, una señal de madurez operativa.
El 2026 pondrá a prueba esa ambición. La respuesta dependerá de la producción, de los mercados y de la capacidad del sistema portuario para seguir siendo un eslabón confiable de la logística exportadora argentina.









