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Los buques gigantes que llevarán el crudo de Vaca Muerta a China, India, Corea del Sur y Japón

La puesta en marcha del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur y la futura terminal de Punta Colorada marcarán un cambio de escala en las exportaciones de petróleo, al habilitar la operación de grandes buques y el acceso directo a los mercados asiáticos.
Mientras hoy el crudo argentino se exporta mayormente a destinos regionales desde Puerto Rosales, Bahía Blanca y Chubut, el nuevo esquema desde la costa de Río Negro permitirá cargar petroleros gigantes y apuntar a China e India, dos de los principales polos de demanda energética del mundo.
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Por Adrián Luciani / info@argenports.com

El sistema exportador de crudo argentino atraviesa una etapa de transformación profunda.

A medida que avanza la construcción del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur y toma forma la terminal marítima proyectada en Punta Colorada, sobre la costa de Río Negro, la logística del petróleo producido en la cuenca neuquina se encamina hacia una escala y una geografía muy distintas a las actuales.

Hoy, la salida marítima del crudo neuquino se apoya en una infraestructura que permite atender buques de porte medio, adecuados para recorridos relativamente cortos y mercados cercanos.

Desde Puerto Rosales y Bahía Blanca las exportaciones se orientan principalmente a la costa oeste de Estados Unidos, Chile y otros destinos regionales.

Ese esquema, eficiente para el volumen disponible y la infraestructura existente, presenta límites claros cuando se proyecta un crecimiento sostenido de la producción no convencional.

La clave del nuevo escenario es la posibilidad de operar buques petroleros de gran porte, diseñados para transportar volúmenes masivos de crudo en rutas oceánicas de larga distancia.

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Uno de esos límites está dado por el calado disponible. En los puertos actuales, la operatoria de buques petroleros está condicionada a profundidades que rondan los 13 a 15 metros.

Esto obliga a trabajar con petroleros de tamaño medio o con cargas parciales cuando se trata de embarcaciones mayores.”

El salto que habilita Punta Colorada

La terminal proyectada en Punta Colorada fue concebida desde su origen para operar en otra escala. Su diseño contempla instalaciones de almacenamiento en tierra y sistemas de carga que permitirán operar en aguas profundas, una condición indispensable para recibir grandes petroleros completamente cargados.

En este esquema, los grandes buques petroleros podrán cargar crudo con calados del orden de los 20 metros o más, un requisito indispensable para operar con petroleros de gran porte completamente cargados y con eficiencia económica.

A diferencia de los puertos tradicionales, donde el calado disponible y los costos de dragado condicionan el tamaño de los buques, el esquema offshore previsto en la costa rionegrina abre la puerta a una operatoria más flexible y competitiva.

Esto no solo reduce costos logísticos, sino que amplía de manera decisiva el abanico de destinos posibles para el crudo argentino.

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Qué tipo de buques entran en juego

Los protagonistas de esta nueva etapa serán los VLCC, sigla de Very Large Crude Carrier. Se trata de los mayores buques petroleros en operación regular a nivel mundial.

Un VLCC típico tiene una capacidad que oscila entre 200.000 y 320.000 toneladas de peso muerto, lo que equivale a cerca de dos millones de barriles de petróleo por viaje.

En términos físicos, son embarcaciones con esloras que superan los 330 metros y un calado cargado que puede rondar los 20 metros o más, valores que exceden ampliamente las posibilidades de la mayoría de los puertos convencionales argentinos.

Esa escala explica por qué estos buques no forman parte de la operatoria habitual del sistema portuario argentino y por qué su incorporación marca un punto de inflexión en la logística energética nacional.

Calado y economía del flete

El tamaño del buque no es un dato menor. En el negocio del crudo, la ecuación logística es determinante.

Los VLCC están pensados para viajes largos, donde el costo por barril transportado se reduce significativamente gracias al volumen. En rutas cortas o con cargas parciales, ese modelo pierde eficiencia económica.

Por eso, la posibilidad de cargar este tipo de buques desde Punta Colorada modifica de raíz la lógica exportadora. Argentina deja de pensar sus ventas externas solo en clave regional y pasa a competir en los grandes flujos globales de petróleo.

Playa de tanques en Punta Colorada, Río Negro.

Nuevos destinos en el radar

Con VLCC operando desde la costa de Río Negro, los destinos naturales pasan a ser los grandes centros de consumo de Asia. China, India, Corea del Sur y Japón aparecen como mercados prioritarios, tanto por su demanda estructural de energía como por su capacidad de absorber grandes volúmenes de crudo en contratos de largo plazo.

La distancia deja de ser una limitación cuando se puede cargar un solo buque con millones de barriles. En ese contexto, el petróleo de Vaca Muerta gana competitividad frente a otros orígenes que ya operan con este tipo de flota y logística.

Cómo queda el mapa portuario argentino

El nuevo esquema no implica la desaparición de las exportaciones actuales, sino una redefinición de roles dentro del sistema portuario. Puerto Rosales y Bahía Blanca seguirán siendo claves para abastecer mercados cercanos y atender operatorias que no requieren buques de máxima escala.

Río Negro, en cambio, se posiciona como la plataforma para el salto oceánico. Una puerta de salida pensada específicamente para integrar al crudo argentino en las grandes rutas intercontinentales.

Más que una nueva terminal, Punta Colorada representa un cambio de paradigma. No se trata solo de exportar más petróleo, sino de hacerlo con otra lógica, otros buques y otros destinos.

La llegada de los VLCC al esquema exportador argentino es una señal clara del lugar que Vaca Muerta busca ocupar en el mapa energético global.

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