Por Redacción Argenports.com
El astillero del puerto de Comodoro Rivadavia empieza a jugar un partido más grande que su propia obra. Con un avance cercano al 60% y una inversión superior a los US$15 millones, el proyecto busca no solo generar más de 300 empleos, sino reinstalar capacidad de reparación naval en la Patagonia, un déficit histórico que durante años obligó a derivar trabajos hacia otros puertos del país e incluso al exterior.
En ese contexto, la iniciativa aparece como una pieza estratégica para capturar valor dentro de la cadena logística regional, en un momento en que la actividad energética, la pesca y los desarrollos offshore comienzan a exigir mayor infraestructura de soporte en el sur argentino.
Durante una recorrida por la obra del astillero, el gobernador del Chubut, Ignacio “Nacho” Torres, puso en valor el avance en la recuperación integral de un espacio clave para la generación de empleo y la diversificación de la matriz productiva regional.
“Se trata de una obra de ingeniería muy importante que, más allá de la industria naval, es fundamental para Comodoro porque genera trabajo, dinamiza la economía y posiciona a la ciudad en un lugar estratégico. Durante muchos años, el puerto fue subestimado, y hoy empieza a recuperar el protagonismo que merece a nivel nacional”, aseguró el titular del Ejecutivo.
Durante la actividad, en la que estuvo acompañada por la administradora del Puerto de Comodoro Rivadavia, Digna Hernando; la presidenta de la Cámara de la Industria Naval Argentina (CINA), Silvia Martínez; diputados provinciales y concejales; el mandatario sostuvo que el astillero “también es clave en términos logísticos” y remarcó que “contar con esta infraestructura nos permite potenciar la actividad portuaria y generar más divisas”.

Capacidad operativa y arranque en el corto plazo
El plan prevé que el astillero pueda reparar y construir hasta cinco embarcaciones en simultáneo, una escala que, de concretarse, modificaría el posicionamiento de Comodoro dentro del sistema portuario patagónico.
Según lo informado durante recorridas oficiales, el objetivo es que en el segundo semestre comiencen a ingresar los primeros buques para tareas de reparación en seco, marcando el inicio operativo del complejo.
La infraestructura incluye un sistema syncrolift para elevación de buques, pilotes estructurales y una red de rieles internos que conectará las áreas de varado con los galpones industriales, donde se concentrarán los trabajos de mantenimiento y construcción naval.
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Empleo e industria: el corazón del proyecto
El impacto laboral es uno de los principales motores de la iniciativa. Actualmente trabajan unas 45 personas en la obra, entre personal directo y contratistas, pero la proyección es significativamente mayor.
Cada una de las cinco gradas operativas podría generar alrededor de 40 empleos directos y entre 70 y 80 indirectos, vinculados a servicios metalmecánicos, logística, mantenimiento y provisión industrial.
Esto implica no solo creación de empleo, sino también la posibilidad de desarrollar mano de obra calificada en una ciudad históricamente dependiente del petróleo, con escasa diversificación industrial.

El factor clave: demanda real y sostenibilidad
Más allá del avance físico de la obra, el punto crítico pasa por la demanda. El desafío estructural no es terminar el astillero, sino garantizarle flujo constante de trabajo en un mercado donde la reparación naval está concentrada en pocos polos.
En ese sentido, el crecimiento de la actividad hidrocarburífera, el movimiento de buques vinculados a la logística energética y la operatoria pesquera aparecen como los principales motores potenciales.
Fuentes del sector consultadas por Argenports.com coinciden en que, si logra integrarse a esa dinámica, el astillero podría reducir costos logísticos para armadores y operadores, evitando traslados hacia otros puertos y capturando mayor valor agregado en la región.
Inversión y efecto derrame
El proyecto demanda una inversión superior a los US$15 millones y tiene un impacto que excede lo estrictamente naval. Su desarrollo moviliza proveedores industriales, transporte, servicios portuarios y comercio, con efecto directo en la economía local.
Desde el gobierno de Chubut destacan que la obra se inscribe en una estrategia más amplia de diversificación productiva, en línea con el crecimiento de sectores como la energía, la pesca y el desarrollo eólico en la Patagonia.
De proyecto frustrado a oportunidad concreta
El astillero carga con un historial complejo. El predio quedó paralizado durante años tras la quiebra del proyecto original, lo que lo convirtió en un símbolo de las dificultades para sostener inversiones industriales de gran escala en la región.
La reactivación actual busca revertir ese escenario. Con financiamiento en marcha y avances visibles, la iniciativa vuelve a instalarse como una oportunidad concreta.
Pero la diferencia esta vez no estará solo en la obra, sino en su capacidad de integrarse a la dinámica productiva regional.
Una pieza estratégica para el sur
Si logra consolidarse, el astillero de Comodoro podría convertirse en un nodo relevante para la reparación naval en el sur argentino, reduciendo dependencia externa y fortaleciendo la competitividad del sistema portuario patagónico.
En un escenario de expansión de la actividad energética y logística, la infraestructura ya no es un complemento: es condición necesaria para capturar negocio.
Y en ese tablero, el astillero empieza a ocupar un lugar que la Patagonia no tenía.