Por Redacción Argenports.com
El paro de transportistas empieza a desactivarse en la provincia de Buenos Aires, pero mantiene un punto crítico que concentra toda la tensión: el puerto de Quequén, que sigue sin operar tras más de una semana de bloqueo.
De acuerdo con la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales, los cortes en rutas y accesos fueron desapareciendo y hoy la circulación de camiones es prácticamente normal en la mayor parte del territorio bonaerense, lo que permitió reactivar la operatoria en puertos como Bahía Blanca y en los principales centros de acopio.
Sin embargo, Quequén quedó rezagado. El ingreso al puerto continúa bloqueado y la terminal “ya lleva más de una semana sin operar”, según advirtieron desde la entidad.

El dato central del comunicado apunta directo al corazón del conflicto: “Ya no existen causas de ajuste de tarifas porque la gran mayoría de los transportistas está circulando”.
Sin justificación para sostener el paro
Con ese diagnóstico, CIARA-CEC fue más allá y planteó que no hay razones objetivas para mantener la medida de fuerza en Quequén, transformándolo en el único punto donde el conflicto sigue activo sin respaldo del contexto general.
“Es imperioso que hoy se levanten todos los piquetes en Quequén en consideración a la comunidad productiva de Necochea”, señalaron, en un mensaje directo a quienes sostienen los bloqueos.
Según publicó Argenports.com días atrás, en Bahía Blanca el paro comenzó a levantarse el viernes, aunque la normalización de la carga de buques demandará entre tres y cuatro días por el descalce logístico generado..
En Quequén, en cambio, la continuidad del bloqueo impide siquiera iniciar ese proceso de recomposición.
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Impacto creciente en la cadena exportadora
La prolongación del conflicto en un solo nodo empieza a generar un efecto embudo en toda la cadena, con buques demorados, cargas sin despachar y riesgo de desvíos hacia otros puertos.
Fuentes consultadas por Argenports.com advierten que, incluso si el conflicto se destraba en el corto plazo, la recuperación operativa no será inmediata y podría arrastrar demoras durante varios días más.
En ese contexto, Quequén se consolida como el último obstáculo de una crisis que, para los exportadores, ya perdió su principal argumento: la discusión tarifaria.