Por Redacción Argenports.com
La cosecha gruesa volvió a acelerar el ritmo en los principales puertos y complejos agroindustriales de Argentina.
Los accesos al Up River comenzaron a mostrar otra vez un mayor flujo de camiones y vagones, en una jornada marcada por un fuerte salto en los ingresos de soja y maíz hacia terminales, fábricas y molinos.
Según datos difundidos por Williams Agroservicios, al 14 de mayo se contabilizaron 9.445 ingresos entre camiones y vagones hacia puertos, fábricas y molinos del país.
La cifra representa un incremento del 17% respecto de la semana anterior, un fuerte salto del 129% frente al promedio registrado en abril y además una mejora interanual del 19%, en un contexto de mayor dinamismo comercial y avance de la cosecha.
También te puede interesar: China vuelve a traccionar las exportaciones argentinas y concentra una ola de buques en los puertos de la región

Más ritmo en los accesos portuarios
El movimiento refleja además una reactivación progresiva de la operatoria logística en los principales corredores agroexportadores del país, especialmente en los accesos al Gran Rosario, donde volvió a incrementarse la circulación de transporte pesado con destino a terminales portuarias y plantas procesadoras.
Fuentes consultadas por Argenports.com señalaron que el repunte del movimiento comenzó a sentirse con mayor intensidad durante las últimas jornadas, en paralelo con un mayor ritmo de comercialización y despacho de mercadería desde las zonas productivas.
Soja y maíz vuelven a liderar el movimiento
La soja volvió a liderar el movimiento logístico con 4.320 unidades, seguida por el maíz con 3.613. Más atrás aparecieron trigo, girasol, cebada y sorgo, aunque con volúmenes considerablemente menores.
La soja explicó cerca del 46% del movimiento total relevado por Williams Agroservicios, mientras que el maíz aportó otro 38%, reflejando el fuerte peso de ambos cultivos en la dinámica logística actual.
Rosario concentra el mayor flujo del sistema
Rosario volvió a consolidarse como el principal polo de recepción de cargas del país. El Up River concentró 6.811 ingresos, equivalente a cerca del 72% del total nacional registrado en la jornada.
Detrás del Gran Rosario se ubicaron Bahía Blanca, con 1.456 unidades, y Quequén, con 732, ambos con niveles de actividad considerados relevantes dentro del sistema agroexportador argentino.
Bahía Blanca y Quequén sostienen niveles relevantes de actividad
Bahía Blanca volvió además a posicionarse entre los principales polos receptores de cargas del país. En el caso del complejo bahiense, el maíz explicó gran parte del movimiento con 752 unidades ingresadas. También se destacaron 415 correspondientes a soja, 145 de girasol, 78 de cebada y 66 de trigo.

En Bahía Blanca, el incremento del flujo coincidió además con jornadas de intensa actividad portuaria y un mayor movimiento vinculado tanto al circuito granario como a otras operaciones energéticas y de exportación.
En Quequén, en tanto, predominó el ingreso de soja y maíz, en una operatoria que comenzó a recuperar ritmo tras semanas de menor intensidad logística y comercial.

Crecen las operaciones y los embarques hacia el exterior
El incremento del movimiento también comenzó a reflejarse en la programación de buques y embarques en el sistema portuario argentino. Hay operaciones con destino a China, Vietnam, Argelia, India, Malasia, Australia, Mozambique, Jamaica y Chile, principalmente vinculadas a maíz, harina de soja y aceite de soja.
Entre las cargas previstas aparecieron embarques de maíz hacia Vietnam y Argelia, harina de soja con destino a Malasia y Australia, además de aceite de soja para India, Mozambique y otros mercados internacionales.
Asia vuelve a aparecer entre los principales destinos
Fuentes del sector señalaron además que el fuerte crecimiento frente a abril evidencia un cambio marcado en el ritmo de ingreso de cargas, luego de un período caracterizado por menores volúmenes y cierta cautela comercial por parte de productores y operadores.
El fuerte salto frente a abril comienza además a reflejar el cambio de ritmo que atraviesa el sistema agroexportador en plena cosecha gruesa, con terminales demandando mayores volúmenes, una programación más intensa de embarques y una presión logística creciente sobre los accesos portuarios.