Por Redacción Argenports.com
El Puerto de Rawson quedó nuevamente en el centro de la agenda pesquera patagónica, aunque esta vez no por los desembarques de langostino ni por el movimiento de su flota fresquera, sino por un problema estructural que desde hace años condiciona su funcionamiento: la pérdida de profundidad operativa y la creciente saturación de amarres.
En ese contexto, el Gobierno de Chubut confirmó que ejecutará con fondos provinciales el dragado de la desembocadura del río Chubut, mientras que el sector pesquero avanzará con una ampliación del muelle para incorporar nuevas posiciones de atraque y aliviar la presión operativa que se intensifica durante cada temporada.
La iniciativa fue acordada en el marco de la Mesa de Desarrollo Pesquero encabezada por el gobernador Ignacio Torres y empieza a mostrar un dato que dentro del sector consideran clave: Rawson busca dejar atrás años de operatoria condicionada por las mareas y recuperar margen para sostener el crecimiento de una de las terminales langostineras más importantes del país.

El gobernador Ignacio Torres encabezó una nueva reunión de la Mesa de Desarrollo Pesquero, realizada en Casa de Gobierno.
Un puerto que creció más rápido que su infraestructura
Detrás del anuncio aparece una realidad que en la actividad pesquera conocen desde hace tiempo.
El fuerte crecimiento de la flota y de los desembarques terminó tensionando una infraestructura que quedó rezagada frente al nivel de actividad alcanzado por el puerto en los últimos años.
Según referentes del sector, la pérdida progresiva de calado en la desembocadura redujo las ventanas operativas y obligó a coordinar ingresos y salidas con márgenes cada vez más ajustados.
En paralelo, la falta de espacios de amarre incrementó la congestión sobre el frente portuario durante los períodos de mayor movimiento.
El problema no es nuevo. El dragado integral del puerto no se realiza desde hace más de dos décadas y distintos intentos para avanzar con trabajos de fondo quedaron demorados por cuestiones financieras, administrativas y judiciales.
La consecuencia fue una reducción gradual de profundidad operativa que comenzó a impactar sobre la logística diaria de la flota.
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El dragado como condición para sostener el crecimiento
Dentro del sector pesquero ya no consideran el dragado como una simple tarea de mantenimiento, sino como una obra indispensable para evitar que las restricciones operativas terminen afectando la competitividad del puerto.
Cada demora, espera o limitación de maniobra implica mayores costos y menor flexibilidad para una actividad que depende de tiempos muy ajustados durante las temporadas de pesca.
Por eso, el acuerdo alcanzado entre el Estado provincial y las empresas privadas busca atacar simultáneamente dos problemas críticos: mejorar la navegabilidad y ampliar la capacidad de amarre.
La obra de dragado demandará una inversión superior a los 7.000 millones de pesos y abarcará la desembocadura y sectores operativos vinculados al acceso portuario.
En paralelo, las empresas pesqueras impulsarán una ampliación del muelle hacia los sectores este y oeste para incorporar aproximadamente tres nuevos amarres.
Llegar mejor posicionados a la próxima temporada
El objetivo es que parte de las obras estratégicas pueda ejecutarse antes del inicio de la próxima temporada nacional de pesca.
En Rawson saben que la presión operativa seguirá creciendo y que el puerto necesita ganar capacidad para evitar cuellos de botella cada vez más frecuentes.
La discusión ya no pasa únicamente por garantizar el ingreso seguro de las embarcaciones, sino por sostener un esquema operativo acorde al volumen que hoy mueve la actividad pesquera local.
Algunos referentes del sector incluso advierten que mejorar la navegabilidad también podría abrir oportunidades futuras vinculadas a servicios marítimos y otras actividades complementarias.
Por ahora, el desafío inmediato será otro: transformar un reclamo histórico del sector en obras concretas dentro de un puerto que hace tiempo viene funcionando al límite de su capacidad.