Por Redacción Argenports.com
El regreso al servicio del buque tanque Nany marca el cierre de una importante etapa de mantenimiento y reparación realizada en el astillero Tandanor.
La embarcación, que cumple funciones dentro de la logística de combustibles en Argentina, retomó operaciones luego de una intervención integral destinada a garantizar su continuidad operativa.
Aunque su nombre no suele ocupar titulares, el Nany forma parte de una red marítima esencial para el abastecimiento energético.
Desde 2021 opera para servicios vinculados a Shell-Raízen y Axion Energy, dos de los principales actores del sector de refinación y comercialización de combustibles del país.
Un buque con más de tres décadas de historia
El Nany fue construido en 1994 en Dinamarca y pertenece al segmento de buques tanque destinados al transporte de combustibles líquidos y productos refinados.
Con una eslora cercana a los 84 metros y una capacidad superior a las 3.200 toneladas de porte bruto, la embarcación ha desarrollado gran parte de su trayectoria en operaciones vinculadas al movimiento de hidrocarburos y derivados.
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Antes de incorporarse a la flota argentina navegó bajo otras denominaciones y banderas. Con el paso de los años encontró un nuevo rol en el mercado regional, donde hoy cumple tareas ligadas al abastecimiento y distribución de combustibles entre terminales e instalaciones estratégicas.
La incorporación a Naviera Cruz del Sur
Un punto de inflexión en la historia reciente del buque llegó en 2021.
Ese año, Naviera Cruz del Sur incorporó el Nany para fortalecer sus operaciones en el mercado energético argentino. Según informó la compañía, la embarcación fue destinada a prestar servicios vinculados a las refinerías operadas por Shell-Raízen y Axion Energy.

La decisión permitió ampliar la capacidad operativa de la empresa en un segmento donde la logística marítima continúa siendo un componente fundamental para el movimiento de combustibles.
A diferencia de los grandes petroleros que exportan crudo desde terminales marítimas de aguas profundas, el Nany desarrolla una tarea más asociada al cabotaje y al transporte regional de productos refinados.

Los trabajos realizados en Tandanor
Durante su permanencia en el astillero estatal, el buque fue sometido a una intervención integral que abarcó sistemas críticos para su operación.
Uno de los principales frentes de trabajo estuvo vinculado al sistema de propulsión de paso controlable (CPP). Las tareas incluyeron desmontajes, inspecciones, mecanizados, calibraciones y reacondicionamiento de componentes para verificar el estado general del conjunto y asegurar su correcto funcionamiento.
También se realizaron trabajos sobre la línea de eje, el sistema de gobierno y las palas de la hélice, además de distintas correcciones detectadas durante las inspecciones técnicas.
Reparaciones estructurales y mantenimiento general
La intervención incluyó además reparaciones en cubiertas, tanques y distintos elementos estructurales del buque.
En paralelo se ejecutaron trabajos sobre los sistemas de tuberías, incluyendo circuitos de lastre, incendio y venteo, junto con verificaciones de equipos eléctricos, generadores y sistemas auxiliares.
Las tareas contemplaron además hidrojetting y pintura en obra viva y obra muerta, mantenimiento de cadenas y anclas, limpieza de tanques y reacondicionamiento de sectores de la superestructura.

Durante todo el proceso se realizaron inspecciones, calibraciones y ensayos no destructivos sobre componentes críticos con el objetivo de verificar el cumplimiento de los requisitos técnicos establecidos para la reparación.
Una pieza importante de la logística energética
Más allá de su tamaño, el Nany ocupa un lugar relevante dentro de la logística energética nacional.
Buques de este tipo permiten conectar refinerías, terminales y centros de distribución, garantizando el movimiento seguro de combustibles y productos refinados que abastecen al mercado interno.
Por eso, detrás de una reparación naval como la realizada en Tandanor también aparece una cuestión estratégica: mantener operativa una flota especializada que resulta clave para el funcionamiento cotidiano del sistema energético argentino.