Por Redacción Argenports
El crecimiento de la actividad en Vaca Muerta volvió a acelerar durante mayo y dejó una señal clara para la infraestructura energética argentina: se acerca una nueva etapa de expansión que exigirá más capacidad de transporte, almacenamiento y exportación.
Con 2.484 etapas de fractura registradas durante el mes, la formación neuquina alcanzó uno de los mejores desempeños de los últimos años.
Al mismo tiempo, volvió a poner en primer plano proyectos estratégicos como el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), la terminal marítima de Punta Colorada y las ampliaciones vinculadas al sistema exportador de crudo.
El dato cobra especial relevancia porque las etapas de fractura son consideradas uno de los principales indicadores adelantados de producción.
Cada nuevo pozo completado representa futuros barriles de petróleo y mayores necesidades logísticas para movilizar esa producción hacia los mercados internacionales.
Tras las 2.335 etapas registradas en abril, el resultado de mayo implicó una mejora cercana al 6,4%.
Esto consolida un nivel operativo que se mantiene muy cerca de los máximos históricos alcanzados por la industria del shale argentino.
El relevamiento fue difundido a partir de datos recopilados por Luciano Fucello, country manager de NCS Multistage.
Los números fueron publicados por el portal especializado Más Energía y reflejan una recuperación de la actividad luego del retroceso observado durante abril.
Más producción y más presión sobre la logística
El crecimiento no es solamente un dato operativo para las compañías petroleras.
Detrás de cada etapa de fractura aparecen equipos, insumos, transporte, almacenamiento y, finalmente, nuevos volúmenes de petróleo que deberán encontrar capacidad disponible para llegar a los mercados de exportación.
Por ese motivo, el aumento de la actividad vuelve a poner el foco sobre las obras que buscan eliminar los cuellos de botella que históricamente limitaron el crecimiento de Vaca Muerta.
Entre ellas sobresale el proyecto VMOS, impulsado por un consorcio integrado por las principales productoras del país.
La iniciativa permitirá transportar grandes volúmenes de crudo desde Neuquén hasta la futura terminal offshore de Punta Colorada, en la costa rionegrina.
Incluso apunta a habilitar exportaciones de escala global mediante la operación de grandes buques tanque.
De hecho es considerada una de las obras energéticas más importantes de las próximas décadas en Argentina.

El desafío de exportar cada vez más petróleo
La mayor actividad también tiene impacto directo sobre los puertos que actualmente forman parte del circuito exportador del shale oil.
Puerto Rosales se consolidó como la principal terminal de salida del crudo de Vaca Muerta y viene registrando un crecimiento sostenido de embarques.
Desde allí parten cargamentos hacia Estados Unidos, Chile, Brasil y otros mercados que incrementaron sus compras de petróleo argentino.
Incluso Australia se transformó recientemente en uno de los principales destinos del crudo exportado desde el sur bonaerense, reflejando el creciente alcance internacional de la producción neuquina.
En paralelo, avanzan proyectos destinados a mejorar la competitividad logística de la región.
Entre ellos se encuentra la profundización del canal principal de acceso a Bahía Blanca hasta los 51,5 pies, una obra considerada estratégica para optimizar la operatoria de grandes buques vinculados al sector energético.
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Un nuevo piso para la actividad
La comparación con años anteriores permite dimensionar el cambio de escala alcanzado por Vaca Muerta.
Mientras que hace apenas unos años los récords mensuales rondaban las 1.700 etapas de fractura, durante 2025 la actividad superó las 2.500 y en 2026 volvió a moverse cerca de esos niveles.
Las proyecciones privadas incluso anticipan que el año podría cerrar con más de 28.000 etapas de fractura, lo que marcaría un nuevo máximo histórico para la industria no convencional argentina.
Si ese escenario se confirma, el desafío dejará de estar únicamente en producir más petróleo.
La discusión ya comenzó a trasladarse hacia la capacidad del sistema logístico para acompañar ese crecimiento. Oleoductos, terminales marítimas, tanques de almacenamiento, canales navegables y puertos aparecen ahora como piezas decisivas para transformar el potencial de Vaca Muerta en mayores exportaciones, generación de divisas y desarrollo económico.