Por Adrián Luciani / info@argenports.com
El desarrollo de Vaca Muerta ya no sólo se mide en kilómetros de oleoductos, toneladas de acero o inversiones multimillonarias. También comienza a reflejarse en el movimiento de una flota cada vez más numerosa de embarcaciones especializadas que llega al Golfo San Matías para construir, abastecer y operar la nueva salida al mar de la energía argentina.
Desde los buques que instalaron anclas y cadenas para las futuras monoboyas hasta el Athanasia, que transportó más de 700 caños para el VMOS, pasando por el inminente arribo del DLV Seminole y los futuros remolcadores y unidades flotantes de GNL, la costa rionegrina empieza a convertirse en uno de los escenarios marítimos más dinámicos del país.
Algunos de estos buques ya trabajaron frente a las costas del Golfo San Matías. Otros arribarán en las próximas semanas. Y varios más comenzarán a operar cuando entren en funcionamiento el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) y las futuras exportaciones de gas natural licuado (GNL).
Todos forman parte de una transformación inédita para la Patagonia y para el sistema portuario argentino.
Los primeros en abrir camino
Mucho antes de la llegada de los grandes equipos y de los anuncios sobre exportaciones, varias embarcaciones especializadas ya trabajaban frente a Punta Colorada.
Entre ellas se destacaron el Skandi Hera, el Skandi Patagonia, el BG Warrior y, más recientemente, la plataforma Combifloat C7.



Desde la izquierda, buques Skandi Hera, Skandi Patagonia y BG Warrior.
Todos participaron o participan en distintas tareas offshore vinculadas a la instalación del sistema de fondeo de las futuras monoboyas que permitirán exportar petróleo desde la costa rionegrina.
Sus operaciones permitieron avanzar en la colocación de cadenas, anclas y estructuras submarinas que serán fundamentales para la operatoria de los grandes petroleros que cargarán crudo de Vaca Muerta con destino a los mercados internacionales.
Aunque menos visibles que otras embarcaciones, fueron los primeros protagonistas de una obra que cambiará para siempre la relación entre Vaca Muerta y el mar.
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Plataforma combifloat C7 en el puerto de San Antonio Este.
Athanasia, el buque que llevó los caños del VMOS
Uno de los hitos más relevantes de los últimos meses fue el arribo del Athanasia al puerto de San Antonio Este.
La embarcación transportó más de 700 tubos de acero destinados al ducto submarino del proyecto VMOS, una infraestructura clave para conectar el oleoducto terrestre con las monoboyas que operarán mar adentro frente a Punta Colorada.
Se trata de uno de los componentes más importantes de la infraestructura submarina que permitirá vincular el sistema de exportación con las terminales offshore proyectadas para el Golfo San Matías.
La descarga de los caños y su posterior acopio en territorio rionegrino representaron una de las primeras señales visibles de la magnitud que tendrá el sistema exportador impulsado por el consorcio integrado por YPF, Vista, Pan American Energy, Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol y Shell.
Las imágenes del Athanasia operando en San Antonio Este marcaron el inicio de una nueva etapa para el puerto rionegrino, que comienza a asumir un papel cada vez más relevante dentro de la logística energética argentina.
Seminole: el próximo gigante del Golfo San Matías
Si el Athanasia llevó los caños, el próximo gran protagonista será el DLV Seminole.
La embarcación especializada de la firma italiana Micoperi tiene previsto arribar hacia fines de julio para ejecutar una de las tareas más complejas de todo el proyecto: la instalación de la cañería submarina que unirá la infraestructura terrestre con las monoboyas de exportación.

Se trata de uno de los buques offshore más importantes que participarán en las obras y será responsable de un trabajo decisivo para la puesta en marcha del sistema.
Su llegada marcará el inicio de una de las etapas más sensibles del proyecto y será observada de cerca por toda la industria energética y offshore argentina.
Los remolcadores que llegarán con el GNL
La transformación del Golfo San Matías no terminará cuando concluyan las obras del VMOS.
Por el contrario, allí comenzará una nueva etapa que demandará una presencia permanente de embarcaciones de apoyo.
En ese escenario se inscribe la reciente adjudicación obtenida por la sociedad conformada por el grupo indio Adani y la firma argentina Meridian para prestar servicios marítimos al proyecto de exportación de GNL que impulsa Southern Energy.
El contrato contempla la incorporación de cuatro remolcadores de alta especificación, una embarcación de apoyo offshore y una unidad destinada al transporte de personal.
Estas embarcaciones tendrán un rol central en las futuras operaciones marítimas vinculadas a la exportación de gas natural licuado desde la costa rionegrina y representan una señal concreta de que la logística del proyecto ya comenzó a tomar forma.
Los gigantes flotantes del gas argentino
La siguiente etapa estará protagonizada por embarcaciones todavía más imponentes.
Entre ellas sobresalen las futuras unidades flotantes de licuefacción Hilli Episeyo y MK II, previstas para operar frente a la costa rionegrina como parte del proyecto de Southern Energy.


Estas instalaciones permitirán procesar gas proveniente de Vaca Muerta y transformarlo en GNL para abastecer mercados internacionales.
Su llegada colocará al Golfo San Matías entre los pocos puntos de América del Sur con capacidad para producir y exportar gas natural licuado desde instalaciones flotantes.
La presencia de estas unidades marcará un salto de escala para la región y consolidará a Río Negro como uno de los nuevos polos energéticos vinculados a la exportación de gas.
Los petroleros que completarán el cambio
Sin embargo, el verdadero cambio comenzará cuando entren en funcionamiento las monoboyas de Punta Colorada.
A partir de ese momento, el Golfo San Matías comenzará a recibir grandes petroleros que cargarán crudo proveniente de Vaca Muerta para abastecer mercados de América, Europa y Asia.



Aunque los nombres de esas embarcaciones todavía son una incógnita, su llegada será la consecuencia directa de una infraestructura diseñada para multiplicar la capacidad exportadora argentina.
Serán los buques encargados de materializar el objetivo central del VMOS: convertir a la costa rionegrina en una nueva puerta de salida para la producción energética de la Cuenca Neuquina.
Una nueva geografía marítima para la Patagonia
La historia reciente del Golfo San Matías muestra una transformación acelerada.
Lo que hasta hace pocos años era un escenario asociado principalmente a la pesca, el turismo y la actividad portuaria regional comienza a consolidarse como uno de los puntos estratégicos del mapa energético argentino.
El Skandi Hera, el Skandi Patagonia, el BG Warrior, el Combifloat C7, el Athanasia, el futuro arribo del Seminole, los remolcadores contratados para el GNL, las unidades flotantes de licuefacción y los futuros petroleros forman parte de una misma historia.

La de una flota que ya comenzó a tomar posiciones frente a las costas de Río Negro para construir y operar una de las mayores transformaciones logísticas y energéticas de la historia argentina.
Y la de un Golfo San Matías que empieza a convertirse en una de las nuevas puertas de salida de la energía producida en Vaca Muerta.
Si durante décadas la energía argentina miró hacia los ductos, los yacimientos y las refinerías, ahora también empieza a mirar hacia el mar.