Por Redacción Argenports.com
Aunque parezca todo lo contrario, Puerto Rosales no siempre estuvo asociado al petróleo. En sus orígenes fue concebido como un puerto cerealero complementario de Ingeniero White y Galván, en el estuario de Bahía Blanca.
Luego, con el correr de las décadas, las transformaciones en la logística regional y la pérdida de competitividad frente a otros muelles lo fueron relegando dentro del sistema portuario del sur bonaerense.
Sin embargo, ese escenario comenzó a revertirse a comienzos de la década de 1960, cuando el Estado nacional impulsó una nueva estrategia energética orientada al autoabastecimiento y al fortalecimiento de YPF.
Puerto Rosales resultó seleccionado como futura terminal marítima de salida del crudo producido en la Cuenca Neuquina, región que por entonces empezaba a consolidarse como el principal polo petrolero del país.

Portada del reciente trabajo del Archivo Histórico Municipal de Coronel Rosales.
La elección del puerto respondió a ventajas operativas concretas. Puerto Rosales contaba con un calado natural profundo, cercano a los 18 metros, que permitía operar buques petroleros de gran porte sin dragados permanentes, una condición diferencial frente a otros puertos del estuario bahiense.
Además, su localización ofrecía menor congestión operativa que Puerto Galván y una operatoria más simple para cargas líquidas a granel.
La decisión de transformar a Puerto Rosales en una terminal petrolera implicó un despliegue de infraestructura de gran escala para los estándares de la época. Oleoductos, estaciones de bombeo, tanques de almacenamiento y sistemas de amarre offshore redefinieron por completo el perfil operativo del puerto.
Destacado trabajo de investigación histórica
La reconstrucción histórica de este proceso acaba de ver la luz mediante un un trabajo del Archivo Histórico Municipal de Coronel Rosales, realizado por el licenciado Gustavo Chalier.
La investigación documenta en detalle las obras realizadas entre 1960 y 1973, así como las decisiones técnicas y políticas que convirtieron a Puerto Rosales en la principal terminal petrolera del país.

Puerto Rosales, diciembre 1974.

Vista aérea del Puerto y la planta de YPF en Puerto Rosales. Diciembre de 1974.
El oleoducto Challacó–Puerto Rosales
El eje estructural del complejo fue el oleoducto Challacó–Puerto Rosales, construido entre 1960 y 1961 para vincular los yacimientos neuquinos con la terminal marítima bonaerense.
El ducto tuvo una longitud aproximada de 625 kilómetros y fue ejecutado con cañerías de 14 pulgadas de diámetro, con estaciones de bombeo en cabecera y terminal.

Construcción del oleoducto Challacó-Puerto Rosales.Orilla derecha del río Neuquén con el zanjón cavado en roca y tosca. 1961.
La obra fue financiada por Esso Argentina e implementada por Techint para YPF, en un esquema de cooperación público-privada característico de la política energética del desarrollismo.
La capacidad inicial de transporte rondaba los 3.700 metros cúbicos diarios, con posibilidad de ampliación, lo que permitió evacuar en forma continua la producción de los campos neuquinos hacia el Atlántico.

Cruce del oleoducto por el río Neuquén, 1961.
Este oleoducto conectó de manera directa a la Cuenca Neuquina con el sistema portuario marítimo, reduciendo de manera significativa los costos logísticos y los tiempos de transporte del crudo.
A partir de su puesta en marcha, Puerto Rosales se integró de lleno a la cadena de valor del petróleo argentino.

Terminación del desfile de la columna de tubos entre los puntos A y B, 16 de marzo de 1961.
Monoboyas offshore de amarre único
La operatoria marítima se apoyó en la instalación de monoboyas offshore de amarre único (SPM).
La primera de ellas, ubicada en Punta Ancla, comenzó a operar a comienzos de la década de 1960 y fue una de las primeras instalaciones de este tipo en la Argentina.

Monoboya en el muelle de Puerto Rosales,. Foto: Gaceta Marinera, diciembre de 1969.
Esta monoboya estaba diseñada bajo el sistema Catenary Anchor Leg Mooring (CALM), con un campo de cuatro cadenas radiales ancladas al lecho marino.
Esto le permitía amarrar buques petroleros de gran porte para la transferencia de crudo mediante mangueras flotantes.
El sistema marcó un salto tecnológico para la operatoria petrolera nacional.

Petrolero en maniobra de amarre a la monoboya en Puerto Rosales, 1974.
En 1969 se incorporó una segunda monoboya en Punta Cigüeña, de mayor diámetro y capacidad de transferencia, lo que duplicó la capacidad operativa del complejo.
Dicha ampliación respondió al crecimiento de la producción en la Cuenca Neuquina y a la necesidad de aumentar la ventana de embarques hacia refinerías y mercados externos.
Tanques de almacenamiento y playa logística
En tierra, el complejo se completó con la construcción de una playa de tanques de almacenamiento en la isla Cantarelli.
Inicialmente se instalaron cuatro tanques de 10.000 metros cúbicos cada uno.
Luego fueron ampliados hasta conformar un parque de 18 tanques con una capacidad total cercana a los 480.000 metros cúbicos.

Vista aérea de la planta de YPF en Puerto Rosales. Diciembre de 1974.
Esta capacidad de almacenamiento permitió regular los flujos de crudo entre la producción, el transporte por oleoducto y los embarques marítimos.
De este modo, Puerto Rosales pudo operar tanto como terminal de cabotaje hacia refinerías del país como punto de exportación de excedentes, otorgándole flexibilidad logística al sistema de YPF.

Vista aérea de la planta de YPF en Puerto Rosales. Diciembre de 1974.
Expansión del sistema de oleoductos
El crecimiento de la producción en áreas como Catriel y El Medanito impulsó la ampliación del sistema de ductos hacia Puerto Rosales.
En su trabajo, Chalier recuerda que a mediados de la década de 1960 se incorporaron los oleoductos Allen–Puerto Rosales y El Medanito–Allen.
Ambas obras permitieron evacuar mayores volúmenes de crudo hacia la terminal marítima.
Al mismo tiempo, consolidaron a Puerto Rosales como el nodo de salida del petróleo neuquino hacia el litoral atlántico.

El puerto pasó a concentrar una parte sustantiva del flujo de crudo producido en la cuenca, reforzando su rol dentro de la red energética nacional.
Impacto regional y proyección estratégica
La consolidación del complejo petrolero tuvo un impacto directo en la región de Punta Alta y Coronel Rosales.
Las obras de infraestructura movilizaron mano de obra especializada e impulsaron servicios vinculados a la actividad marítima y energética.
En perspectiva histórica, las inversiones realizadas entre 1960 y 1973 sentaron las bases del Puerto Rosales actual.

El petrolero noruego Fruen amarrado en la monoboya de YPF en Puerto Rosales. 1974.
De esta forma, oleoductos, monoboyas y tanques de almacenamiento explican por qué hoy el puerto vuelve a ocupar un lugar central en la logística de exportación de crudo de Vaca Muerta, en un contexto de fuerte crecimiento de los envíos al exterior.
El presente: la nueva terminal de Otamérica
El proceso de reconversión que transformó a Puerto Rosales en terminal petrolera entre 1960 y 1973 encuentra hoy un correlato.
Nos referimos a la nueva etapa de expansión de la terminal de exportación de crudo que opera Otamérica (Oiltanking-YPF) en el puerto bonaerense, clave para la salida al exterior del petróleo de Vaca Muerta.
En los últimos años, la terminal incorporó nuevos tanques de almacenamiento, estaciones de bombeo y posiciones de amarre offshore.

Todo esto le permitió aumentar de manera sustancial la capacidad operativa del complejo y habilitar operaciones regulares con buques de gran porte para exportación de crudo.
Según informó Argenports, la ampliación de la infraestructura en Puerto Rosales apuntó a acompañar el crecimiento de la producción no convencional en la Cuenca Neuquina, mejorar la eficiencia logística del sistema y consolidar al puerto como principal punto de salida del petróleo argentino al Atlántico.
De este modo, el desarrollo contemporáneo de la terminal de Otamérica se inscribe en una misma lógica histórica de largo plazo: la adaptación permanente de la infraestructura portuaria de Puerto Rosales a las necesidades cambiantes del sistema energético nacional y del mercado exportador.









