Por Redacción Argenports.com
La batalla por el control del Belgrano Cargas dejó de ser un asunto exclusivamente ferroviario. Lo que está en juego es quién administrará la columna vertebral logística de buena parte de las exportaciones argentinas durante las próximas décadas.
En ese escenario, dos gigantes de América del Norte decidieron entrar en la pelea. Grupo México Transportes (GMXT), operador de la mayor red ferroviaria de carga de México, y la estadounidense Wabtec sellaron una alianza para competir en la privatización de Belgrano Cargas y Logística (BCYL), la empresa estatal que opera las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza.
La participación conjunta fue confirmada por una fuente de la compañía a la agencia noticiosa Reuters y suma un nuevo actor de peso internacional a una licitación que promete redefinir el mapa logístico del país.
Argentina prevé publicar en los próximos días los pliegos para concesionar la operación de las tres principales líneas ferroviarias de carga. El objetivo oficial es modernizar una red deteriorada y mejorar la competitividad de sectores estratégicos como el agro, la minería y la energía.

Una apuesta de US$ 3.000 millones
Según una fuente con conocimiento directo del proceso, Grupo México Transportes invertiría US$ 3.000 millones si resulta adjudicatario de la concesión.
La empresa opera la red ferroviaria más grande de México y varias líneas de carga en Estados Unidos, transportando más de 100 millones de toneladas anuales. Wabtec, en tanto, es uno de los principales proveedores mundiales de tecnología ferroviaria, locomotoras y soluciones para el transporte de carga.
La propuesta buscará replicar en Argentina estándares operativos similares a los que ambas compañías desarrollan en Norteamérica, combinando experiencia en gestión con tecnología de última generación.
GMXT ya había manifestado públicamente su interés en participar del proceso y, además del negocio ferroviario, mencionó potenciales inversiones futuras en minería y generación de energía.
Una pieza clave para la minería
La modernización del Belgrano Cargas aparece como un factor determinante para destrabar el potencial exportador del norte argentino.
Actualmente, gran parte de la producción minera recorre más de mil kilómetros en camión hasta los puertos, elevando significativamente los costos logísticos.
Una red ferroviaria eficiente podría modificar esa ecuación. El ramal San Martín permitiría fortalecer la salida de proyectos cupríferos en San Juan y Catamarca, mientras que el Belgrano podría mejorar la conexión de Salta y Jujuy, e incluso potenciar la vinculación con puertos del Pacífico a través de Chile.
Empresas como Rio Tinto, Vicuña —la sociedad conformada por BHP y Lundin Mining— y Los Azules, de McEwen Copper, ya mantuvieron contactos preliminares con Trenes Argentinos para seguir de cerca el proceso licitatorio.
Sin una solución ferroviaria competitiva, advierten en el sector, la viabilidad económica de numerosos proyectos de litio, cobre, oro y plata podría verse comprometida.
El agro también juega su partido
Pero si existe un sector para el que esta licitación resulta decisiva es el agro.
Las líneas operadas por Belgrano Cargas movilizan actualmente unas 7,5 millones de toneladas por año, de las cuales alrededor del 60% corresponde a granos y subproductos agrícolas destinados principalmente al complejo exportador del Gran Rosario.
Por eso, las principales agroexportadoras también decidieron involucrarse en la discusión.
Un consorcio integrado por Bunge, Cargill, Louis Dreyfus Company, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) y Aceitera General Deheza (AGD) analiza participar en el proceso con el objetivo de impulsar mejoras concretas en la infraestructura ferroviaria y reducir los costos logísticos que afectan la competitividad del sector.
Mucho más que una privatización
La definición sobre el futuro del Belgrano Cargas excede la discusión sobre quién operará una empresa estatal.
La decisión tendrá impacto directo sobre la capacidad exportadora argentina, la competitividad del complejo agroindustrial, el desarrollo de la minería metalífera y de litio, y la logística que demandarán los nuevos proyectos energéticos.
Por primera vez en años, el control de una de las infraestructuras más estratégicas del país quedó en el centro de una disputa que enfrenta intereses locales con jugadores globales dispuestos a desembolsar miles de millones de dólares.
Y el resultado de esa pulseada podría moldear buena parte del sistema logístico argentino durante las próximas décadas.
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