La brasileña Vale lanza el primer buque transoceánico a etanol y sacude el transporte marítimo

La minera avanza con un proyecto inédito a escala global que promete reducir hasta 90% las emisiones y abre un nuevo frente en la competencia energética del shipping.
El desarrollo contempla buques de gran porte propulsados por etanol y plantea interrogantes para países exportadores como Argentina, en un escenario donde no hay un combustible dominante. Imagen Radar Mineracao
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Por Redacción Argenports.com

El transporte marítimo global empieza a moverse en una dirección que hasta hace poco parecía lejana. La compañía minera brasileña Vale avanzó con el desarrollo del primer buque transoceánico impulsado a etanol, un proyecto que podría marcar un punto de inflexión en la descarbonización del shipping.

La iniciativa se concretó a partir de un acuerdo con la naviera china Shandong Shipping Corporation, que contempla la construcción de dos embarcaciones de gran porte que comenzarán a operar a partir de 2029.

Se trata de un paso inédito en la industria. Es la primera vez que el etanol aparece como combustible principal en un buque oceánico de estas características, en un contexto donde la presión por reducir emisiones empieza a redefinir las decisiones tecnológicas del sector.

Buques de gran escala y flexibilidad energética

Los nuevos buques serán del tipo Guaibamax de segunda generación, diseñados para el transporte de mineral de hierro en rutas de larga distancia. Con unos 340 metros de eslora y una capacidad cercana a las 325.000 toneladas, incorporan además un concepto clave: la flexibilidad energética.

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Aunque el etanol será el combustible principal, las unidades podrán operar también con metanol o fuel oil convencional, e incluso están preparadas para futuras conversiones a GNL o amoníaco. En un escenario donde todavía no existe un combustible dominante, esa versatilidad aparece como un factor estratégico.

Reducción de emisiones y salto tecnológico

Desde el punto de vista ambiental, el salto es significativo. Las estimaciones preliminares indican que el uso de etanol permitiría reducir hasta un 90% las emisiones de gases de efecto invernadero respecto del fuel oil, además de mejorar la eficiencia frente a la generación actual de estos buques.

El proyecto no se limita al combustible. Incluye también mejoras en el diseño hidrodinámico, sistemas de optimización energética y el uso de tecnologías complementarias como velas rotativas, en un intento por redefinir el concepto de eficiencia en la navegación oceánica.

Rodrigo Bermelho, director de navegación de Vale, destacó el compromiso de la minera con la promoción de la descarbonización en el sector marítimo, en consonancia con los debates en curso en la Organización Marítima Internacional (OMI).

“El uso de etanol como combustible en los buques que transportan nuestro mineral, junto con la adopción de velas giratorias para aprovechar la energía eólica, permite a Vale estar en una posición privilegiada para la transición energética en el transporte marítimo mundial en las próximas décadas, impulsando además iniciativas similares en el sector”, afirmó.

Rodrigo Bermelho, Director de Navegación de Vale 

El desafío del abastecimiento

Sin embargo, el avance del etanol también abre interrogantes concretos. Cada viaje hacia Asia, principal destino del mineral de hierro, demandaría alrededor de 10.000 toneladas de combustible, lo que plantea desafíos logísticos y de abastecimiento que todavía no están resueltos.

Impacto para Argentina y la región

Para la Argentina, el tema no pasa desapercibido. Mientras el país apuesta fuerte al desarrollo del GNL vinculado a Vaca Muerta, la irrupción de alternativas como el etanol, el metanol o el amoníaco introduce un escenario más competitivo e incierto.

En ese contexto, la discusión deja de ser qué combustible dominará el transporte marítimo y pasa a ser cuántos convivirán y bajo qué condiciones. Puertos exportadores y nodos energéticos como Bahía Blanca podrían quedar en el centro de esa transición, obligados a adaptarse a una matriz cada vez más diversa.

Una señal que cambia el tablero

El desarrollo forma parte de una estrategia más amplia de Vale, orientada a reducir emisiones en toda su cadena de valor, especialmente en el transporte marítimo, uno de los principales desafíos en materia ambiental.

En un negocio donde el combustible define costos, rutas y competitividad, el desembarco del etanol en el transporte oceánico no es un dato menor. Es una señal clara de que la transición energética en el shipping ya está en marcha, pero todavía sin un ganador definido.

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