Por Redacción Argenports.com
El puerto de Montevideo atraviesa una situación crítica por la falta de dragado, un problema que ya impacta en la operatividad y enciende alertas en todo el sistema logístico del Río de la Plata.
La acumulación de sedimentos, sumada a fallas técnicas y conflictos sindicales, obligó a la Administración Nacional de Puertos (ANP) a tomar una decisión de urgencia: activar a una empresa china para retomar el mantenimiento y evitar mayores restricciones.
Un sistema que quedó al límite
El esquema de dragado intraportuario viene deteriorándose desde hace meses. Las dragas de la ANP presentan fallas, reparaciones demoradas y limitaciones operativas que redujeron al mínimo la capacidad de intervención.

En algunos períodos, las tareas llegaron a paralizarse completamente, lo que agravó la acumulación de sedimentos en muelles y áreas clave del puerto.
A este cuadro se suma el conflicto sindical, que rechaza la participación de operadores externos en el dragado y agrega presión sobre un servicio que resulta crítico para el funcionamiento del puerto.
Menos calado, más restricciones
El impacto operativo ya es concreto. Aunque el puerto cuenta con una profundidad general de 13,5 metros, hay sectores que descendieron por debajo de los 11 metros.
Esta pérdida de calado limita la carga de buques, reduce la eficiencia en las operaciones y genera sobrecostos para exportadores y operadores logísticos.
El dragado, en este contexto, deja de ser una tarea de mantenimiento para convertirse en un factor determinante de la competitividad portuaria.
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La salida: activar a la empresa china
Frente a este escenario, la ANP resolvió avanzar con la empresa CHEC, que cuenta con un contrato vigente desde años anteriores.

La firma, de origen chino y con fuerte presencia global en obras de dragado, aparece como la alternativa más rápida para recuperar condiciones operativas.
La decisión no es menor: introduce un actor externo en un área sensible y reabre el debate sobre el modelo de gestión del dragado en Uruguay.
Un problema que impacta en toda la región
Lo que ocurre en Montevideo excede el plano local.
El dragado vuelve a instalarse como un factor estructural en la competencia entre puertos del Río de la Plata, en un contexto donde los buques exigen cada vez mayor calado y eficiencia operativa.
Cualquier deterioro en las condiciones de navegabilidad puede derivar en desvío de cargas, pérdida de competitividad y reconfiguración de flujos logísticos en la región.
En ese escenario, la crisis en Montevideo no solo plantea un desafío interno, sino que también abre un nuevo capítulo en la disputa por cargas en el sistema portuario del Cono Sur.
Según informó el diario El Observador de Uruguay, el sistema de dragado llegó a un punto crítico: la draga D11, que era la única operativa, quedó fuera de servicio tras un desperfecto en el sistema de succión; la D9 permanece en reparación y recién volvería a operar en los próximos meses; mientras que la D7, la más antigua y de menor capacidad, trabaja con limitaciones operativas, certificados vencidos renovados por excepción y conflictos en su tripulación.

Este cuadro redujo al mínimo la capacidad de mantenimiento y obligó a la ANP a recurrir a un operador externo para sostener la operatividad del puerto.
En ese contexto, el dragado deja de ser una tarea técnica para convertirse en un factor determinante de la competitividad portuaria en la región.