Por Redacción Argenports.com
La Argentina necesita importar gas todos los inviernos. No por falta de recursos, sino por limitaciones estructurales del sistema energético.
La producción de Vaca Muerta crece de forma sostenida. Sin embargo, en los días más fríos la demanda puede superar los 160 millones de metros cúbicos diarios.
Ese nivel no siempre puede ser cubierto por la oferta local ni por la infraestructura de transporte.
El déficit en jornadas críticas se ubica entre 20 y 30 millones de metros cúbicos diarios. Esa brecha se cubre con importaciones de Gas Natural Licuado.
El GNL llega en buques metaneros y se regasifica en la Terminal de Escobar antes de ingresar al sistema.

A este problema se suma la falta de almacenamiento subterráneo. La Argentina no puede guardar el excedente de gas del verano para usarlo en invierno.
El cuello de botella principal está en la infraestructura. Aunque la producción en Neuquén crece, el sistema de gasoductos todavía tiene límites para transportar todo ese volumen.
En los días de mayor demanda, la red opera al máximo. Aun así, no alcanza para cubrir el pico.
A eso se suma un factor económico clave. El GNL es más caro que el gas producido localmente.
Mientras el gas de Vaca Muerta tiene costos competitivos, el importado depende del mercado internacional. Esa diferencia impacta en subsidios, tarifas y cuentas públicas.
En este contexto, el GNL funciona como una válvula de seguridad. Permite cubrir rápidamente la demanda y evitar cortes en hogares, industrias y generación eléctrica.
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Privatización en marcha
Sobre ese escenario, el Gobierno avanzó con la privatización de la operatoria de importación de GNL.
En la licitación impulsada por ENARSA se presentaron dos ofertas técnicas. El objetivo es transferir al sector privado la compra, la logística y la comercialización del gas.
El cambio implica que el Estado deje de intervenir directamente en un negocio clave para el abastecimiento invernal.
Cada año, la Argentina necesita entre 15 y 25 cargamentos de GNL. Cada buque representa una operación millonaria.
Un negocio que define precios
El nuevo esquema concentrará en el adjudicatario toda la cadena del GNL.
Desde la compra internacional hasta la contratación de buques y la regasificación en Escobar.
El operador definirá el momento de compra y la logística. Eso impacta directamente en el costo final del gas.
En un mercado volátil, una decisión puede significar millones de dólares de diferencia.

Cambio de modelo
Hasta ahora, ENARSA actuaba como comprador centralizado.
El nuevo esquema busca reducir el peso fiscal y trasladar riesgos al sector privado.
También apunta a mejorar la eficiencia en la compra de cargamentos.
Sin embargo, abre interrogantes sobre precios, competencia y control estatal.
Definición en abril
El proceso ya superó la etapa técnica.
El 13 de abril se abrirán las ofertas económicas. El 21 está prevista la adjudicación.
El objetivo es que el nuevo esquema esté operativo antes del invierno.
En ese momento, el sistema energético argentino volverá a depender del arribo de buques de GNL para garantizar el abastecimiento.