Por Adrián Luciani / info@argenports.com
Un nuevo video del choque de buques en Campana permite reconstruir con precisión cómo se produjo el accidente en plena Hidrovía del río Paraná y por qué, pese a la violencia del impacto, no derivó en una tragedia mayor.
Las imágenes muestran al buque químico Ginga Bobcat ascendiendo por el río cuando, en determinado momento, se acerca demasiado a la margen, pierde control y cruza el canal de navegación hasta impactar contra el petrolero Helios, que operaba amarrado.
Cabe aclarar que, hasta el momento, todas las explicaciones sobre la mecánica del accidente tienen carácter extraoficial y surgen de reconstrucciones basadas en registros, video y testimonios del sector.
Cómo fue el choque de buques en Campana
Según pudo reconstruir Argenports.com, el Ginga Bobcat navegaba a unos 8 nudos cuando, por motivos que ahora analiza la pericia, embistió al Helios.
El petrolero, registrado en Islas Marshall, estaba amarrado en el muelle de la terminal de Pan American Energy (PAE) y cargaba combustibles —principalmente nafta y diésel— con destino río arriba hacia el complejo cerealero del Gran Rosario.
El Ginga Bobcat, por su parte, transportaba 10.300 toneladas de ácido sulfúrico, lo que elevó desde el inicio el nivel de alerta por el riesgo ambiental.
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Prefectura Naval Argentina informó que el práctico del Ginga Bobcat atribuyó la colisión a un “desgobierno” en el control del buque, una nave de unos 160 metros de eslora.
En esa misma terminal de Campana también estaba amarrado el Atlantic Asphalt, otro tanquero de bandera de Islas Marshall que transporta asfalto y brea y que sufrió un roce con marcas visibles en su casco.

El efecto de banco, clave en la pérdida de control
Fuentes técnicas consultadas por Argenports.com explicaron que la secuencia coincide con el denominado efecto de banco, un fenómeno habitual en la navegación fluvial del Paraná.
Cuando un buque navega demasiado cerca de la costa, la interacción hidrodinámica “chupa” la popa hacia la margen mientras la proa se abre hacia el canal. Ese desequilibrio genera un movimiento brusco que desde afuera puede parecer un rebote.
En este caso, todo indica que ese efecto desalineó al Ginga Bobcat, lo hizo cruzar la traza navegable y lo llevó directamente contra el Helios.
Daños visibles tras el impacto
La violencia del choque dejó daños evidentes en ambas embarcaciones.
El Helios exhibía una importante brecha en la parte derecha de la popa, en la zona conocida como aleta de estribor. El Ginga Bobcat, en tanto, presentaba perforaciones en su amura de babor, casi en la punta de la proa.
El Atlantic Asphalt también registró marcas por roce, lo que confirma su participación en la secuencia.
Pese a la magnitud del impacto, no hubo derrames: los daños quedaron por encima de la línea de flotación.
La maniobra que evitó una tragedia mayor
El momento más crítico llegó cuando el Helios soltó amarras tras el impacto y quedó a la deriva en el canal.
En ese mismo instante, un buque car carrier de gran porte descendía por la Hidrovía, lo que abría la posibilidad de un segundo impacto de consecuencias mucho más graves.
“Pudo haber sido un gran desastre, una enorme tragedia”, señaló a Argenports.com un experimentado práctico de la Hidrovía.
“Si el remolcador no estaba presente empujando al Helios contra la costa, este hubiese quedado atravesado en el canal y hubiese sido embestido y hundido por el ro ro que venía bajando”, agregó.
Según pudo saber este medio, un remolcador que minutos antes había operado en la terminal Zárate con el buque Morning Champion resultó clave para contener la situación.

Esa intervención evitó que el petrolero quedara cruzado en la vía navegable y expuesto a un impacto directo.
“Es muy posible que hubiese terminado hundido”, agregaron las fuentes consultadas.
Una maniobra bajo análisis
Mientras avanzan las pericias oficiales, las primeras reconstrucciones —de carácter extraoficial— apuntan a una combinación de factores en una maniobra crítica.
Fuentes del sector no descartan una falla humana en la conducción del buque, en un contexto donde los márgenes de error son mínimos.
El video permite ver con claridad cómo, en pocos segundos, una pérdida de control puede derivar en un incidente de alto riesgo en una de las rutas clave del comercio exterior argentino.