Por Redacción Argenports.com
La Argentina formalizó su adhesión al Acuerdo de Ciudad del Cabo de 2012. El acto se realizó en la sede de la Organización Marítima Internacional (OMI), en Londres.
La presentación estuvo a cargo de la embajadora argentina ante el Reino Unido, Mariana Plaza. El instrumento fue entregado al secretario general del organismo.
También participó el asesor técnico de la representación argentina ante la OMI, el prefecto mayor, Gabriel Alejandro Almada.
Un tratado clave para la flota pesquera
El Acuerdo de Ciudad del Cabo es el principal tratado internacional sobre seguridad pesquera. Establece normas obligatorias para buques de más de 24 metros de eslora.
Las exigencias alcanzan a la construcción, el equipamiento y la operación de las embarcaciones.
El objetivo es reducir riesgos en una de las actividades más expuestas del sector marítimo.

El umbral que permitió destrabar su vigencia
El tratado ya contaba con las ratificaciones mínimas de los Estados. Sin embargo, faltaba cumplir un requisito adicional. Era necesario superar el umbral de 3.600 buques pesqueros declarados. Ese número se alcanzó con la incorporación de la flota argentina.
Con ese paso, se activó el plazo formal para su entrada en vigor y el acuerdo comenzará a regir dentro de 12 meses.
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Más control y estándares de seguridad
El tratado refuerza el rol de los Estados del pabellón y fortalece el control de los Estados rectores del puerto.
El objetivo es mejorar las condiciones de seguridad a bordo y asegurar un mayor cumplimiento de las normas internacionales. La medida se alinea con los principios de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR).
Impacto ambiental y protección de tripulaciones
El acuerdo también tiene impacto ambiental. Busca reducir la contaminación marina generada por redes y artes de pesca abandonadas. Ese tipo de residuos es una de las principales fuentes de plásticos en el mar. La iniciativa apunta a mejorar las prácticas de la flota industrial.
Con esta adhesión, la Argentina se integra plenamente al régimen internacional de seguridad pesquera. Además, contribuye a poner en vigencia un tratado que llevaba casi 15 años de espera.











